George Russell ha recortado ventaja a Kimi Antonelli en el Campeonato de Pilotos. ¿Se volvió a meter en la batalla por el título?
Hace un mes, la pregunta ni se hacía en la Fórmula 1. Después del GP de Mónaco, George Russell, llegaba a España 68 puntos detrás de su compañero Kimi Antonelli, con el campeonato prácticamente decidido, al menos en papel.
Hoy, llegando al GP de Silverstone, esa ventaja es de 40 puntos. En dos carreras, Russell le recortó 28 puntos a su compañero de equipo. Eso, al menos en papel, habla de que la pelea está viva.
El Mercedes W17 sigue siendo el auto a vencer. De siete carreras que lleva la temporada, el equipo ganó siete, la única grieta fue el triunfo de Lewis Hamilton en el GP de Barcelona, y la consistencia de Russell en ese tramo tiene mucho que ver en que la diferencia se esté cerrando: Pole en Barcelona, P2 en la carrera. Pole medio controversial en Austria que le dio la victoria. Dos fines de semana redondos, sin errores propios, capitalizando cada oportunidad que le dio el monoplaza.
Mientras tanto, Antonelli suma, pero no tan bien como Russell. Un abandono por falla eléctrica justo después de adelantar a Russell por la P2 España sumado al lío con banderas amarillas que pudo haberle costado la pole en Austria. El italiano creyó que había doble amarilla cuando era solo una, abortó la vuelta, y terminó saliendo cuarto en un fin de semana donde había sido el más rápido en las dos primeras prácticas. Russell, en cambio, hizo lo que hay que hacer cuando hay chance de recortar: no fallar. Y en ese tramo también recuperó el segundo lugar del campeonato, superando a Lewis Hamilton.
¿George Russell está en la pelea por el Campeonato de F1?
Ahí está el argumento más simple a favor de Russell: el que suma, suma. No importa cómo se vea en el cronómetro vuelta a vuelta si al final de la tarde el que está arriba en la tabla es él. Y con siete victorias entre los dos Mercedes en ocho carreras, la narrativa de "el equipo está resolviendo el título entre sus dos pilotos" cada vez pesa más. Toto Wolff ya lo dijo después de Austria: el auto "está prácticamente optimizado". Si eso es cierto, la pelea por el título se va a definir por consistencia y no por diferencias de rendimiento entre los dos Mercedes y ahí Russell parece estar ganando terreno.
Vale recordar que el británico sufrió a inicios de temporada con problemas de fiabilidad en China, balance del auto en Japón y problemas de un sensor eléctrico en Miami que lo dejó en la carrera con menos potencia, sumado a que en Canadá iba ganando la carrera principal cuando su W17 falló por problemas eléctricos.
Pero también debemos ver la otra cara de la moneda. Porque los resultados dicen una cosa, pero el ritmo en pista dice otra.
En Barcelona, Antonelli venía manejando mejor la degradación que Russell durante buena parte de la tarde. En algún momento del segundo stint, peleando por la P2, pidió por radio permiso para apretar, Mercedes le dio luz verde y el italiano empezó a marcar vueltas hasta cinco décimas más rápido que Russell y Hamilton, que iban adelante. La consecuencia de esa diferencia de ritmo se vio en pista: Antonelli fue cazando a Russell hasta que lo pasó por el segundo lugar a cuatro vueltas del final. Estaba, literalmente, corriendo más rápido que su compañero cuando el motor le falló. El abandono, no la velocidad, le devolvió el podio a Russell.
Es importante mencionar el error de Mercedes en la última parada de Russell en la que le agregaron más carga aerodinámica al alerón frontal, dejando a George con un W17 lleno de sobreviraje en la última parte de la carrera.
En Austria el patrón se repitió, aunque con más matices. Russell logró los mejores tiempos en la práctica que de verdad importa, la tercera y en clasificación, pero solo por 0.038s sobre Antonelli, la mínima diferencia posible. Antes de eso, en FP1 y FP2, el más rápido del fin de semana había sido el italiano.
En carrera, Antonelli se complicó él mismo la vida con salidas de pista en las primeras vueltas, hasta le avisaron dos veces por ganar ventaja saliéndose del trazado, y aun así, con ese problema autoinfligido, terminó a menos de dos segundos del ganador después de 71 vueltas. Para ponerlo en números: el que ganó le sacó 1.986 segundos a un rival que arrancó regalando tiempo por errores propios y encima venía de perder la pole por un malentendido de banderas.
Antonelli, más rápido que Russell
Si se toma en cuenta las dos carreras el mensaje es el mismo: cuando Antonelli tiene una vuelta limpia y el auto entero, sigue siendo más rápido que Russell. Lo que lo está sacando de los podios no es que Russell lo esté superando en pista, es la mecánica en España y sus propios errores de principiante en Austria.
Si vemos los dos resultados, el mensaje es el mismo: Russell recortó pero por causas externas en España y por aprovechar el accidente de Max Verstappen que le dejó en la pole de Austria, fuera de ahí y a pesar de los errores de Antonelli, el italiano sigue siendo mucho más rápido que su compañero en igualdad de condiciones y eso es lo que debe estar fijo en la mente de Russell.
Entonces, ¿está Russell en la pelea? En la tabla, sí, y cada vez más, 40 puntos con 14 carreras por delante todavía se puede remontar. Pero en pista, las situaciones de Barcelona y Spielberg no se van a repetir cada día y sin un tercero que pueda entrar en pelea, la realidad es que Kimi sigue siendo el favorito a salir con el título.
