Lewis Hamilton: los cambios que hizo en Ferrari para volver a ganar

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¡Por fin Hamilton y Ferrari festejaron juntos! (2:42)

El piloto británico ha dado un cambio radical en Ferrari y ya ganó su primera victoria. ¿Qué cambios hizo en la escudería?


Le tomó 18 largos meses, pero Lewis Hamilton por fin ganó una carrera con Ferrari.

Y aunque podríamos debatir si la victoria número 106 del británico se dio gracias al coche de seguridad virtual tras el abandono de Fernando Alonso, hay algo que no se puede negar y es que el Ferrari número 44 venía peleando con ambos Mercedes en un circuito como el de Montmeló, donde si te va bien, tienes auto para el resto de la temporada.

Primero, para dimensionar. Fue el triunfo número 106 de Hamilton, el primero de rojo y el primero desde Bélgica 2024. A los 41 años se volvió el ganador más viejo de un Gran Premio desde Jack Brabham en 1970, y le dio a Ferrari su primera victoria desde la de Carlos Sainz en México 2024. Después de lo vivido en 2025, este tipo de rendimiento no cae del cielo, tenemos que ver qué ha cambiado desde que Lewis llegó a Maranello.

¿Quién es el nuevo ingeniero de Hamilton?

El cambio más pedido por la fanaticada fue el que más pesó. Para esta temporada, Ferrari sacó a Riccardo Adami, con quien Hamilton tuvo roces y momentos de silencio todo el 2025, y trajo en su lugar a Carlo Santi.

Lo curioso es que entró como una solución temporal -a la espera de la llegada de Cédric Michel-Grosjean desde McLaren- y se quedó. Hamilton lo apodó su "Bono italiano”. Y no se anduvo con vueltas: dice que el grupo de ingeniería que tiene alrededor funciona un millón de veces mejor que el año pasado. Se conocieron de cero, ni se habían hablado antes, y la química prendió de una. Hoy se entienden por radio y fuera del auto y en Barcelona se notó bastante el cambio en la dinámica ingeniero-piloto.

Los frenos: adiós Brembo… a medias

Este es el cambio técnico que hay que explicar bien. Desde el GP de Japón, Hamilton dejó los discos Brembo, el socio de toda la vida de Ferrari, y se pasó a los Carbon Industrie, los mismos que usaba en Mercedes y antes en McLaren.

¿Por qué tanto ruido con algo que ni se ve? Porque Hamilton nunca se acostumbró a Brembo. Los Carbon Industrie muerden más fuerte al inicio de la frenada, y eso le cae perfecto a su estilo: él carga el monoplaza justo en la entrada de curva. El "feel" del pedal suena a abstracto, pero es de lo más decisivo que hay. No es solo frenar y parar el auto: es poder tener la confianza de cuanto soltar para hacer poder tomar la curva lo más rápido posible sin bloquear.

¿La prueba de que el cambio funciona? En Montmeló, Charles Leclerc se pasó a la misma configuración de frenos de Hamilton y fue competitivo el fin de semana completo. ¿Casualidad? No existe en F1.

Hamilton deja de usar el simulador de Ferrari

Hamilton arrancó el año fuerte en Australia y China, pero desde Japón fue cayendo. El culpable, según él, tiene nombre: el simulador de Maranello. Problemas de correlación con la data lo mandaban por el camino erróneo cuando llegaba a la pista.

Después de Miami para olvidar dijo basta: dejó de preparar las carreras en el simulador. Y el cambio fue inmediato. En Canadá logró su mejor clasificación en mucho tiempo y le ganó a Leclerc en una sesión por primera vez desde China. Menos pantalla, más trabajo de datos con los ingenieros: esa fue la fórmula que le mejoró el fin de semana. De ahí en adelante, no paró de subir hasta el triunfo en Montmeló.

El factor humano: la cabeza tranquila

No todo se explica con telemetría. La actitud de Hamilton no es la misma del 2025. Su relación con Kim Kardashian, confirmada por la pareja a comienzos de año y reconocida por él en público, le dio una red que el propio piloto no esconde.

Después del GP de Mónaco, donde ella estuvo en el circuito todo el fin de semana, le preguntaron por el tema en rueda de prensa y dijo que tener ese apoyo era "increíble". Que nadie se confunda: esto no se mide en décimas, y sería mentir decir lo contrario. Pero en un deporte donde la confianza es la moneda más volátil que existe, llegar el viernes con la mente despejada y con alguien con quien compartir el peso de tanta exposición no es poca cosa. Después del 2025 que pasó, el lado humano también cuenta.

La clave de todo: Ferrari por fin lo escuchó

Aquí está el hilo que amarra todo lo anterior. Ni el ingeniero, ni los frenos, ni la manera de prepararse habrían cambiado si Ferrari no se abría a oír a su piloto estrella.

Hamilton lo dijo claro: estuvo todo el año insistiendo con los ajustes. Y el crédito se lo da a Fred Vasseur, el jefe de equipo, por apoyarlo y trabajar en sus peticiones. Lo llamó buen amigo y aliado, y dejó algo claro: esta victoria no llega sin esos cambios.

No fue gratis, eso sí. El mismo Hamilton reconoció que su llegada fue un cambio del cielo a la tierra para una estructura con una cultura ya hecha, y que no es fácil estar del otro lado cuando alguien empuja tan duro. Pero Ferrari aflojó, escuchó y ajustó. Y el resultado se vio en Montmeló: el auto rápido y el piloto rápido aparecieron el mismo domingo.

¿Qué sigue para Hamilton?

Tampoco podemos dejarnos llevar por la euforia. La tabla lo deja claro: Kimi Antonelli lidera el Mundial y Hamilton es P2, a 41 puntos. Una victoria no le asegura igualar a Mercedes cada fin de semana, y tanto él como el equipo lo tienen claro. Van carrera por carrera.

Pero después de darle semejante vuelta a su historia con Ferrari, descartarlo sería un error. Lo dijo él mismo: recuerda quién eres.