En una carrera signada por la estrategia y con una enorme cuota de suerte, el equipo de Enstone logró terminar con Pierre Gasly en el séptimo lugar y el argentino fue octavo para que ambos se llevaran unidades impensadas antes de la largada.
¡Milagro en Barcelona! Quizás algún emisario de Alpine se dio una vuelta por la Sagrada Familia el sábado a la tardecita, quién sabe, pero después de la clasificación pensar en que al menos uno de los A526 pudiera terminar en la zona de puntos se asemejaba a una utopía. Pero que los lograran anotar ya era directamente inaudito. Sin embargo, “las carreras hay que correrlas”, dijo alguna vez Juan Manuel Fangio y el equipo de Enstone logró anotar con su dupla de pilotos, con Pierre Gasly en el séptimo lugar y Franco Colapinto, octavo en el GP de Barcelona-Cataluña, séptima fecha de F1.
Alpine había perdido completamente el rumbo en Montmeló. “Fue el peor viernes de la temporada”, dijo Colapinto después de la primera jornada de actividad. El team francés dio vuelta todo, tanto que hasta decidieron cambiar el chasis de Gasly por el de reserva para ver si variaba algo. La puesta a punto del auto del argentino se cambió totalmente. Y así salieron al tercer ensayo. Resultado: mal, un auto inmanejable, que patinaba en todos lados, sin grip, sin velocidad… El equipo volvió a cambiar todo para la clasificación y… Nada. “Fue un desastre”, bramó el bonaerense. Y avisaba antes de la carrera: “Largando 13º hay oportunidades, no estamos lejos de los puntos. Ojalá tengamos menos degradación en la carrera que en la clasificación porque en media vuelta me quedo sin gomas”. Y vaya si aparecieron las oportunidades.
Alpine hizo la lógica: apostó por dos estrategias que, en la previa, parecían diferentes. Colapinto largó con cubiertas blandas y Gasly, con duras. Es que los franceses apostaban a tratar de aferrarse a cualquier oportunidad que la carrera pudiera darles y no, ante la eventualidad, estar listos para tomarlo y buscar algún puntito perdido por ahí. Pero la estrategia diferente no duró nada porque las cubiertas medias y blandas duraron casi lo mismo. Franco paró en la 13ª vuelta y Pierre, apenas dos después. A los dos les calzaron duras y darle para adelante. Para Alpine lo positivo había sido en la partida, cuando el retraso de Gabriel Bortoleto le dio una posición a cada uno. También se cayó Isack Hadjar en el clasificador, pero el Red Bull no era rival, el Audi del brasileño, sí.
En la vuelta 20, en pleno stint de neumáticos duros, llegó la orden de Alpine: Colapinto tenía que dejar pasar a Gasly. Más allá del enojo del argentino, tuvo que hacerle lugar al francés, quien rápidamente mostró que era acertada la indicación porque le sacó dos segundos en un par de giros. Pero todavía no estaban en los puntos. Con la estrategia no alcanzaba porque ya todos estaban en un escenario similar y los diez estaban lejos. Pero… La suerte. Nico Hülkenberg paró en boxes a cambiar neumáticos y nunca más salió. Un problema en su Audi lo dejó tirado ahí y los Alpine se metieron décimo y 11º, con el francés por delante. Ya uno estaba metido.
Pero todavía quedaban cambios de escena. Colapinto paró por segunda vez en la vuelta 35. En las vueltas 36 y 39 se detuvieron Liam Lawson y Arvid Lindblad, la dupla de Racing Bulls y ahí sí, la estrategia sirvió. Undercut mediante, los pilotos del equipo de Faenza volvieron detrás de los Alpine y el argentino estaba décimo. Increíblemente ya estaba en los puntos en un fin de semana que parecía absolutamente perdido.
Y Franco todavía tenía la chance de quedar por delante de Gasly, quien tenía que pasar otra vez por boxes porque sus cubiertas no llegarían al final ni por casualidad. Pero el francés tuvo suerte: el despliegue del auto de seguridad virtual por el quedo del Aston Martin de Fernando Alonso en la novena curva le permitió a Pierre detenerse, cambiar sus neumáticos y volver por delante del argentino. Era punto y final, increíblemente los dos Alpine se llevarían puntos con el noveno y décimo lugar, pero… ¡Doble milagro!
