Alpine siguió complicado como en los entrenamientos durante la qualy. El argentino pasó justo el primer corte y fue último en el segundo. Pierre Gasly quedó 14º.
Terminados los seis días de pruebas de pretemporada de Baréin, la baraja de Fórmula ubicaba a Alpine como una escudería que pretendía luchar por el mejor lugar de la zona media de la parrilla. El rendimiento de Sakhir, con velocidad y buen andar, invitó a la ilusión en Enstone después de una paupérrima temporada 2025 que los dejó en el último lugar de la tabla de Constructores, algo inédito en la historia de Renault en su paso por la máxima categoría. El mismo Flavio Briatore, el ideólogo de tirar a la basura la temporada pasada para poner cada recurso disponible en el diseño del chasis que se utilizaría en la nueva era de F1 de 2026, dijo en la previa del GP de Australia: “Debemos estar constantemente entre los seis o siete primeros, y a veces incluso mejor si las circunstancias lo permiten”. Sin embargo, el ambicioso objetivo del pope italiano chocó con una realidad impensada. Los A526 estuvieron muy lejos de aquel vaticinio y en la clasificación de Melbourne, Franco Colapinto se ubicó 16º y Pierre Gasly, su compañero, 14º.
¿Dónde habrá quedado el rendimiento de Sakhir? A Australia, claramente, no llegó. Es cierto que los resultados de la pretemporada no son relevantes porque nadie sabe qué tanto está guardando cada escudería. Pero algo está claro: la decisión de Briatore de apuntar todo a 2026, hacer a un lado la motorización propia de Renault para ser cliente de Mercedes-Benz y que cada discurso de 2025 solo repitiera que la meta era 2026 no encontró respuesta en el arranque oceánico.
Mercedes-Benz creó la mejor unidad de potencia entre los proveedores y la determinación de Briatore pareció la correcta. Sin embargo, los A526 fueron los peores usuarios de los impulsores alemanes durante todo el fin de semana. De hecho, estuvieron peleando con los Williams, que llegaron pasados de peso porque no podían superar una prueba de choque. Y en la clasificación de Melbourne, los de Grove giraron con un solo auto, porque Carlos Sainz apenas dio un giro en el entrenamiento de la mañana y no pudo volver a salir con los problemas que tuvo su FW48.
La imagen inicial de Alpine en 2026 fue una extensión de la pálida que dejaron en 2025. Luchando a brazo partido para tratar de no quedar afuera en Q1 y lejos, muy lejos, de los diez de adelante. Es apenas el inicio de una nueva era que vivirá un desarrollo gigante en cada equipo en los próximos meses, pero para una escudería que apostó todo a una sola bola en la ruleta de F1, el resultado de arranque fue muy flojo. A un mundo de aquel objetivo de Briatore.
Colapinto superó el corte de Q1 en el puesto 15 de los 16 que avanzan desde este año de 22 coches. Con un dato no menor: hubo tres que no giraron. Max Verstappen se accidentó sin cerrar ninguna vuelta, mientras que Carlos Sainz y Lance Stroll ni siquiera salieron a girar. Así, detrás de Colapinto quedó Oliver Bearman, Fernando Alonso (giró como pudo con su débil Aston Martin) y los dos Cadillac, la escudería nueva que están en pleno proceso de asentamiento.
El argentino sufrió un leve despiste en su primer intento lanzado de Q1 y debió abortarlo. Finalmente, en el intento final logró superar a Alonso y Bearman para meterse en Q2. En el segundo segmento no pudo hacer mucho. El A526 sufre de la falta de carga, más de la que quitó el reglamento de 2026. Colapinto marcó 1m21s270 en el último giro de Q2 y quedó a 2s336 de George Russell en ese corte y a 769 milésimas de su compañero Pierre Gasly, una diferencia muy grande también la que perdió el bonaerense con el francés, quien se ubicó 14º.
La gran diferencia que hay entre 2025 y la carrera de este domingo es que todo puede ocurrir con la nueva normativa. Durante el fin de semana australiano se vieron autos que no pudieron salir de boxes, otros que se quedaron parados en la pista, despistes… Tal vez con un buen ritmo, estrategia acertada y fiabilidad, los Alpine puedan llegar a discutir por algún puntito. Sería un premio enorme a un fin de semana muy complicado, pero apenas una migaja para la expectativa que vivían puertas adentro antes de llegar a Oceanía.
