A pesar de lo sufridos que han sido los dos primeros Grandes Premios para Pérez y Cadillac, dan pasos necesarios para un equipo nuevo
La historia de Cadillac en la Fórmula 1 ha empezado de una manera más complicada de lo que parecía en un principio, pero la elección de los pilotos por parte del equipo estadounidense ha probado, hasta ahora, ser un acierto, porque, aunque a veces parece que los autos se desarman, de alguna manera Valtteri Bottas y, sobre todo Sergio Pérez, los llevan a la meta y suman kilómetros, que es lo que necesitan.
Van dos Grandes Premios disputados en la temporada 2026 y hay algunos puntos que hay que analizar en cuanto al trabajo de Checo Pérez con la escudería hija de General Motors.
Dos GP's, dos carreras terminadas y hasta una Sprint
Más allá de los tiempos por vuelta que están entre a 3 y 4 segundos de distancia de los de Mercedes y Ferrari, Checo Pérez ha hecho auténticos trabajos de resistencia al llevar a la meta el MAC26 en cada uno de los eventos del 2026.
En Australia, con el espejo retrovisor izquierdo colgado como lengua de perro, Pérez aguantó y llevó a buen puerto el Cadillac en el estreno histórico de la marca en la Máxima Categoría.
No fue poca cosa, ese monoplaza algún día reposará en un museo de GM porque es el primer auto con su marca que completa un GP y en su primer intento.
Bottas no tuvo tanta fortuna, ya que un problema con el sistema de combustible lo hizo retirarse en Melbourne.
Luego, en la Sprint del Gran Premio de China, el tapatío Pérez vio la sesión de calificación desde los pits, con su auto varado con problemas en la batería. Desde la única práctica libre había tenido fallas el monoplaza.
Al final, Checo Pérez pudo partir desde atrás en la Sprint y dio las 19 vueltas pactadas. Bottas, de nuevo, tuvo que retirar el auto. Lo anécdotico de la Sprint es que Pérez llegó sin la tapa del costado derecho del Cadillac.
'Se viene desbaratando", dijo en el radio el mexicano, porque literalmente, la nariz pontones y badge boards se sacudían en la última vuelta.
Situación poco común, que habla de que falta apretar en el ensamblaje de los monoplazas, tarea crucial y muy específica que cumple, por ejemplo, en Alpine la ingeniera mexicana, Dalia Ramos.
Valga la broma, parecía que el Cadillac de Checo estaba hecho de bloques de Lego, como los autos que se usaron en 2025 en el desfile del Gran Premio de Miami. Piezas por aquí, piezas vuelan por allá.
Seguramente la lista de aspectos a mejorar en Cadillac es tan nutrida como la de la despensa de un soltero que se acaba de mudar solo por primera vez. Todo falta, todo es nuevo, pero todo es emocionante y una aventura.
En la carrera del domingo en China, ahora sí, los dos Cadillac cumplieron con toda la ruta, lapeados y todo, pero en un mejor ritmo que en Australia. Aquí la peor parte la llevó Pérez, quien sufría súbitas pérdidas de potencia, una batería con fallas que eclipsaba los esfuerzos de Checo por acercarse a Bottas.
Mal de muchos, consuelo de tontos, pero Cadillac es, de inicio, mejor que Aston Martin, equipo con una organización llena de talento y años de trabajo que no ha visto la suya porque el motor Honda y el diseño de Adrian Newey son parientes que no se hablan, es más ni se miran.
Checo Pérez pudo rebasar un par de veces a Fernando Alonso, quien traía un monoplaza-licuadora, con más vibración que un rotomartillo, que le hacía doloroso tener las manos sobre el volante.
¿Cómo pudo Checo Pérez hacer toda la carrera con un auto con tantas fallas? No lo sé, pero cada metro recorrido es información valiosísima para Cadillac, que necesita recortar los segundos que carga en handicap, para poder aspirar a, en alguna carrera loca, que no son difíciles en estos días de la F1, arañar un punto.
Hay que recordar que Oscar Piastri no ha podido arrancar ninguno de los dos Grandes Premios de la temporada, que su coequipero en la escudería campeona y también monarca reinante de la F1 no pudo largar en China.
La fiabilidad de los autos de F1 es una aventura en F1, el que no ha tenido una falla ha sufrido un disgusto, por ahora es una categoría de supervivencia.
Manejar el auto más lento es lo más complejo
Aquel que haya osado cortar finamente una cebolla con un cuchillo sin filo, sabrá que eso es mucho más difícil y peligroso que hacer con uno afilado y reluciente. Lo mismo pasa como los autos de carreras, el mejor auto, el más rápido puede ser muy peligroso fuera de control si le haces confianza, si le pierdes el respeto, pero siempre será más complejo y riesgoso tratar de hacer que el auto más lento compita.
Los límites en un auto lento fluctúan entre lo inamanejable y lo fuera de control y de cualquier manera irás detrás del resto.
Checo Pérez moldea relación con su ingeniero
Otro punto donde se ve el liderazgo que ha tenido Checo Pérez en Cadillac es en trato con su ingeniero, a quien no deja que le 'unte' paliativos en la carrera ni que use eufemismos para suavizar los problemas.
Carlo Pasetti es el ingeniero de carrera de Pérez y ya se habrá dado cuenta que a Checo le tiene que decir los datos como son, porque de nada sirve maquillar la realidad.
En Australia, cuando Pérez le informó a Pasetti que el espejo se desprendió de la base, el italiano le dijo "Ahora busco ayudarte con eso", a lo que el de Guadalajara respondió: "¿Cómo me vas a ayudar con eso?".
Esas y otras interacciones le han dejado claro al ingeniero, que no trata con un novato, sino con un piloto que tiene más de dos décadas en Europa y 15 temporadas en la Fórmula 1.
En China, de nuevo Pérez corrigió la plana a Pasetti, quien trataba de pintar de rosa lo que de negro hasta brillaba. Checo intentaba pasar a Bottas y de repente perdía potencia, la entrega de energía fallaba, lo que el tapatío describió con ironía y hasta unas risas sardónicas como "necesito el hongo, lo tengo y desaparece".
Pasetti quiso desviar el tema al aducir que era culpa del piloto, porque gastaba energía en la curva 8, pero se topó con un firme "¡No, no!" de Pérez, quien sabe cuando algo falla y cuando el problema es su manejo.
No pretendas marear al marinero ni encerrar al cerrajero, las cosas como son.
Gran relación con Valtteri Bottas
El incidente en la curva tres del GP de China, donde Checo Pérez se emocionó porque había remontado cinco posiciones en la largada y que terminó con un contacto entre Cadillacs, no refleja la buena química que han desarrollado el mexicano y el finlandés.
Ambos subcampeones del mundo, con edades similares y contemporáneos en la F1, Pérez y Bottas ya no se acaban en infiernitos. Ese dúo de pilotos trabaja en equipo, porque sólo en conjunto podrán encontrar las soluciones que aligeren el duro nacimiento de una escudería en F1.
Hasta ahora el marcador es 1-1 en carrera y en calificación y, evidentemente, los dos quieren destacar para ser considerados el número 1.
La nave de Cadillac F1 parece que ha perdido algunas piezas en el camino, pero avanza y eso es lo que importa ahora.
