De la habitación de Pampas al mano a mano en el scrum de la URBA

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Belgrano le ganó 58-40 un partidazo al SIC en Virrey del Pino (4:17)

Hace apenas quince días festejaban abrazados el título de Pampas en el Súper Rugby Américas. Este sábado, el destino y el URBA Top 14 Copa Macro los puso frente cara a cara en el mismo canal de la cancha. Francisco Lusarreta e Ignacio Bottazzini volvieron a sus clubes, Belgrano y SIC, y la amistad quedó a un lado por 80 minutos.

La moneda de la fecha 14 cayó del lado del Marrón, que en Virrey del Pino 3456 se impuso por un electrizante 58-40, tomándose revancha del duro 58-18 que el Zanjero le había asestado en la primera rueda del torneo. El que lógicamente masticaba más alegría tras el pitazo final era Lusarreta, quien reflejó las sensaciones de una tarde de regresos: “No sé si es por mis amigos o por qué, pero es como si no me hubiera ido nunca. El día a día lo seguía viviendo y entré hoy a la cancha y era como si no me hubiera ido nunca”.

Ambos hookers venían de alternar a lo largo de todo el semestre continental en una sana y altísima lucha por la camiseta número 2 de la franquicia con sede en Buenos Aires. Una competencia interna que forjó un vínculo fuerte. Para el primera línea de Belgrano, reencontrarse con su par de Boulogne tuvo un tinte especial: “Con Nacho la verdad que tengo una relación espectacular. Los 2 años de Pampas fuimos compañeros de habitación, así que te imaginarás la buena onda y lo amigos que somos. La verdad que siempre que competimos le tocó jugar a uno a otro, siempre fue con la mejor, con la mejor las ondas, así que fue un lindo duelo”. Del otro lado, con las pulsaciones todavía altas por los 80 minutos de batalla, Bottazzini aclaró entre risas el pacto de caballeros: “Antes del partido y durante el partido no éramos amigos.

Esa complicidad de los meses compartiendo habitación en las concentraciones se disipó por completo cuando la guinda entró en juego. La muestra cabal ocurrió en el primer tiempo: a la salida de un lineout, el hooker del SIC recibió la pelota e intentó romper la línea de ventaja, pero se topó de frente con un tackle fulminante del de Belgrano. Resultado: los dos pesados al piso en un impacto seco. “Tuvimos un lindo golpe que él quedó medio tirado, yo también, y me doblé el tobillo”, rememoró el del Marrón. El zanjero, por su parte, sumó su versión del choque con humor: “A mí me agarró ahí… (se señala la zona que más duele) fue gracioso, quedamos los dos en el piso”.

Consumada la victoria de Belgrano, llegó el momento del ansiado tercer tiempo, el reencuentro distendido y la charla entre dos amigos que durante la primera mitad del año empujaron para el mismo lado y hoy vuelven a ramificar sus caminos en el torneo más pasional del país. Francisco es un gran jugador, una excelente persona y somos muy amigos, así que nada más que agregar”, cerró Bottazzini sobre su rival de turno. Desde la vereda de enfrente, Lusarreta le devolvió los elogios: “Es un gran compañero, un gran amigo. Siempre que competimos fue muy leal, cuando me tocó jugar a mí o cuando le tocó jugar a él. Siempre tirándonos la mejor de las ondas, es una gran persona”.

Postales e historias que regala el rugby moderno en una tarde de sábado. Pasaron de hacer fuerza juntos a mirarse de reojo en el Top 14, cada uno con sus colores de origen, pero compartiendo un mismo objetivo en el horizonte: meter a sus clubes entre los cuatro mejores para volver a verse nuevamente por la corona de Buenos Aires.