Los tres errores de Victor Wembanyama que le costaron el partido a Spurs

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¡Wemby falló el tiro final y los Knicks se pusieron 2-0 en las Finales NBA! (1:58)

Victor Wembanyama tiene solo 22 años. Las Finales entre Spurs y Knicks no solo significan la primera definición de su carrera, sino que es su primera aventura en postemporada. Este viernes por la noche, en el Frost Bank Center de San Antonio, cometió tres errores consecutivos en el cierre que le costaron el partido a su equipo.

"Metí la pata... ¿Me voy a arrepentir? Por supuesto. ¿Usaré eso como combustible para mí, para nosotros, de cara al próximo partido? Absolutamente".

Esa declaración de Wemby, cargado de frustración, atormentado por sus decisiones, llegó casi de inmediato en la sala de conferencia, ante un panel abarrotado de periodistas. Wembanyama no esquivó los dardos. No puso excusas. Simplemente miró a la cara a cada uno de los hombres presentes y aceptó el peso de sus decisiones. Una declaración que bien podría haber salido de la boca de Kobe Bryant en sus años dorados con Los Angeles Lakers.

Lo cierto es que el unicornio francés empujó una recuperación increíble de su equipo en el segundo tiempo. Levantaron 14 puntos en el último cuarto y Wemby hizo 22 unidades en el segundo tiempo. Metió una bandeja en transición para poner a su equipo 104-102 arriba en el marcador. Jalen Brunson empató el juego y en las últimas tres posesiones llegaron errores en fila que costaron el juego.

Error número 1: tiro en suspensión largo ante Mitchell Robinson

Lo más importante que puede provocar Wembanyama ocurre en situaciones cercanas al aro. El cansancio influye, por supuesto, pero Wemby en vez de atacar el aro, con el juego igualado, decidió tomar un tiro incómodo, demasiado lejos para ser un doble, demasiado cerca para ser un triple. Ni una cosa ni la otra. Falló el lanzamiento y le regaló una posesión clave a los Knicks que no aprovecharon.

Error número 2: la pérdida de balón por pase fallido a Stephon Castle y la falta a Brunson

Esto fue una puñalada para los fanáticos de San Antonio. Brunson, que venía de anotar un tiro increíble, falló su lanzamiento, Wembanyama tomó el rebote en la salida en transición y le pasó el balón a Castle, quien corrió rápido hacia el otro costado sin ver el balón. Nunca el error es del receptor, siempre es del pasador. Era la posesión para ganar o al menos ir a tiempo extra. En este caso, la pelota le rebotó en la espalda, Brunson lo tomó con pocos segundos en el reloj y Wemby le hizo falta de manera desesperada. Viajó a la línea de libres y anotó uno de dos. Había chances para un tiro decisivo.

Error número 3: el lanzamiento fallado de Wemby

Mitch Johnson pidió tiempo muerto y en la salida, el balón entró para De'Aaron Fox. Jugó un pick and roll con Wemby, quien recibió en el codo del tiro libre. En 45 grados, tuvo un lanzamiento cómodo, de buena efectividad, pero lo falló y con eso fue el 2-0 para los Knicks. Un dato: el francés tiene ahora 1-9 en tiros para pasar al frente con menos de cinco segundos en el último cuarto o tiempo extra en su carrera. La única vez que lo consiguió fue el 19 de marzo pasado ante Phoenix Suns.

Lo de Wemby está lejos de ser una pesadilla. Se trata, ni más ni menos, que de la curva lógica de aprendizaje que salteó una etapa con el triunfo ante Oklahoma City Thunder. Forma parte de la lógica del atleta de elite. En esta serie, ha encontrado una dificultad que antes no tenía y se llama Karl Anthony-Towns. Un atleta sufrido, de 30 años, que si bien todavía no peina canas, tiene miles de batallas en el lomo para saber qué hay que hacer para ganar esta clase de partidos.

Towns promedia 1.20 puntos por jugada contra Wemby como defensor. Y Wemby, contra Towns, solo 0.73. No solo eso: está lanzando 35% de campo contra él y en ese mano a mano perdió cinco pelotas en la serie. El dominicano usa su físico, sus intangibles, su peso, su experiencia, para lograr su cometido. Y lo está logrando.

La historia del básquetbol está llena de esta clase de momentos que son puro veneno para los atletas. Le pasó a los Knicks frente a Indiana Pacers, cuando Tyrese Haliburton les ahogó el pasaje a las Finales. Le pasó a los Spurs de 2014 cuando tenían el juego ganado en Miami y Ray Allen mandó el partido a tiempo extra, situación que les costó la serie y el campeonato. Al año siguiente, con el aprendizaje a cuestas, tomaron revancha de Dwyane Wade, LeBron James y compañía para que el Big Four (Tony Parker, Manu Ginóbili, Tim Duncan y Kawhi Leonard), a las órdenes de Gregg Popovich, se quedara con el título.

Pasaron ya doce años de aquella gran alegría, pero en el juego, pasan esta clase de cosas. El básquetbol te da y te quita. Decía Ernest Hemingway: "Olvídate de tu tragedia personal. Todos estamos malditos desde el principio, y tú, en particular, tienes que sufrir muchísimo antes de poder escribir en serio. Pero cuando sientas ese dolor, úsalo; no hagas trampa con él"

Esta frase de un genio, sobre la literatura, bien puede aplicar al deporte. Wembanyama aún tiene mucho por padecer, por disfrutar, por vivir.

Será antes, será después, pero tarde o temprano será.

Solo cumple los sueños quien resiste.