No hay periodo que mantenga un nivel de entretenimiento tan alto desde el día uno hasta la final
Este martes arrancan las tres semanas más emocionantes del año en materia deportiva, lo digo sin exagerar, no hay un evento que mantenga un nivel de entretenimiento tan alto desde el día uno hasta la final, ni si quiera el Mundial de Catar, porque en el Torneo Nacional de la NCAA todos los partidos son a matar o morir. Todos.
Imagínense que en el Mundial te jugaras la vida en cada encuentro sin fase grupos y sin criterios de desempate, sólo poder a poder para resolver quién es el mejor en una exhibición, lo que genera hasta injusticias, porque los grandes campeones pueden ser eliminados por un underdog en su mismísimo debut, pero que trae como recompensa esa adrenalina única que nos vuelve locos.
El evento arranca con 68 equipos, 32 clasificados por ganar su torneo de conferencia y 36 más elegidos por un comité especializado, cuyo objetivo es asegurarse de que las mejores historias y las escuelas más competitivas entren para ponerle la sal y la pimienta ante los favoritos. Este año, los últimos elegidos fueron Indiana, Notre Dame, Rutgers y Wyoming.
Así, los juegos arrancan con el llamado “Fisrt Four”, con los últimos cuatro sembrados compitiendo para meterse al cuadro principal de 64 que da forma al famoso bracket, esa llave gigantesca que parece mapa del metro de New York, pero que es en realidad la ruta hacia la final con la simple lógica de ganar para avanzar o ser eliminado.
¿Quiénes son los candidatos? Esa es una pregunta muy difícil de responder, pero los primeros sembrados en cada región son Gonzaga (Oeste), Arizona (Sur), Kansas (Medio Oeste) y Baylor (Este).
Esto es una referencia que los acomoda contra los rivales de menor jerarquía, cuya intensión, como en el tenis, es promover que los dos mejores equipos de cada región, y luego del país entero, se enfrenten una eventual final.
Por su puesto que eso nunca pasa y la edición de este año es especialmente cerrada, pero si hay algún programa que podamos llamar favorito ese es Gonzaga, sub campeones nacionales vigentes y que repiten en el primer lugar de la siembra de entre las 68 escuelas. Tienen la experiencia y el talento, aunque su versión de la temporada pasada era mejor con el hoy NBA, Jalen Suggs.
Si he de decir quién es mi gallo para cortar las redes (el ritual del campeón nacional), me quedo con la Universidad de Kansas, que tienen en el guardia Ochai Agbagi a una de las primeras tres selecciones del próximo Draft y uno de los rosters más atléticos, pero seguramente estaré equivocado porque eso es lo bello del March Madness, nadie lo ha logrado predecir.
