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Menos voces para Zack Wilson, y por qué es lo mejor para los New York Jets

La franquicia neoyorquina ha dejado atrás la estructura de cuatro coaches alrededor de su joven quarterback de segundo año, y eso debe evitar ambigüedades en el mensaje

FLORHAM PARK -- Mismos quarterbacks, diferente grupo de quarterbacks.

Luego de la inusual dinámica de la temporada pasada, mejor descrita como demasiados cocineros en la cocina, los New York Jets están de regreso a una estructura tradicional de coaches, algo que debe beneficiar al quarterback Zach Wilson. Las únicas voces en su oído serán su coach de posición, Rob Calabrese, y su coordinador ofensivo, Mike LaFleur. Se han marchado el asistente senior Matt Cavanaugh, y John Beck, coach personal de Wilson quien fuera contratado por el equipo a media temporada.

Nadie dirá algo negativo acerca de la estructura de cuatro personas, porque no quieren herir los sentimientos de nadie, pero es bastante claro que los que quedan prefieren el esquema actual.

"Realmente me gusta el modo en que ha sido la comunicación, porque es más directa", aclaró el head coach Robert Saleh, agregando que "hay mayor convicción en lo que se está enseñando".

LaFleur dijo, "ha sido bueno tener solamente dos voces".

Calabrese expresó, "De aquí a futuro, un mensaje claro y conciso. Todo pasa por Mike LaFleur y nos cercioramos de que estamos en la misma página".

Se volvió concurrido la temporada pasada, una situación originada por la tragedia (la muerte del coach asistente Greg Knapp), circunstancias inusuales (coordinador novato y coach de quarterbacks novatos) y franca desesperación. Los Jets contrataron a Cavanaugh para reemplazar a Knapp, quien falleció por heridas sufridas cuando fue golpeado por un automóvil mientras andaba en bicicleta en julio pasado. Cavanaugh no tenía ningunos antecedentes con LaFleur o Saleh, pero su vasta experiencia era atractiva. Los Jets sumaron a Beck porque estaban tan preocupados por el pobre inicio de Wilson, y sintieron que el joven quarterback necesitaba un hombre sobre el cual recargarse.

"Fue bueno tener a alguien en el complejo que estaba constantemente ahí para él, alguien con quien pudiera charlar", dijo Beck a ESPN. "Podía expresar su opinión, podía dar una idea sin filtro de lo estaba sintiendo con ciertas experiencias. No tenía que sentir que era alguien que lo estaba juzgando o alguien que sería crítico, porque lo estuvieron comparando con otros quarterbacks en esa situación".

Un observador externo, el ex quarterback de los Jets, Boomer Esiason, no era fan del coach de cuatro cabezas.

"No conozco para nada a Zach Wilson, así que es difícil para mí decir lo que le hubiera acomodado el año pasado, pero sí sé lo siguiente: cuando hay muchas personas hablándote, tiende a ser demasiado", dijo Esiason a ESPN. "Estoy contento de que redujeran todo esto. Dejen que su coach se encargue y dejen que el coordinador ofensivo mande las jugadas".

Wilson mostró mejoría modesta hacia el final de la temporada, así que "LaCalcaveck" hizo alguna cosa bien. Pero, la actual es una mejor estructura para todas las partes, sobre todo Wilson, cuyo éxito depende, en buena parte, en su habilidad de congeniar con LaFleur y Calabrese.