Llegó desde Rosario en 1999 con una valija llena de sueños y apenas unos pocos partidos en Primera. Pensaba vivir una experiencia en Europa, pero terminó encontrando una nueva vida. Casi 30 años después, Marcelo Segundo no solo sigue en Florencia: también se convirtió en el único argentino del Calcio Storico Fiorentino, una tradición de más de 500 años que combina rugby, fútbol, lucha y mucho orgullo barrial.
"De chiquito empecé a jugar al rugby en un club que estaba cerca de casa, Provincial. Después me fui a Duendes, un gigante del rugby argentino y en 1999 me salió la oportunidad. Yo todavía tenía muy poquitos partidos en Primera. Quería venir a conocer Europa, lo tomé primero como una experiencia y me vine para Florencia. Ahí arrancó todo", recordó.
Lo que iba a ser una aventura se transformó en un proyecto de vida. "Me enamoré de la ciudad, del club, de la gente y me instalé. Nunca me fui a jugar a otros clubes o anduve paseando por Italia como hacía mucha gente en esa época".
¿Qué es el Calcio Storico Fiorentino y cómo llegó un jugador de rugby argentino?
Se trata de una tradición nacida en Florencia en el siglo XVI, con registros que se remontan a 1530, cuando era utilizado incluso como entrenamiento militar. Cada junio, la Piazza Santa Croce se transforma en una enorme cancha de arena donde compiten los cuatro barrios históricos de la ciudad: Azzurri (Santa Croce), Rossi (Santa Maria Novella), Bianchi (Santo Spirito) y Verdi (San Giovanni).
Cada equipo presenta 27 jugadores y el objetivo es llevar la pelota hasta el fondo del campo rival para lograr una "caccia", aunque el camino está marcado por tackles, bloqueos y combates físicos que convierten al Calcio Storico en una disciplina única, a mitad de camino entre el rugby, el fútbol y los deportes de combate. Más que un deporte, para los florentinos es un símbolo de identidad y pertenencia que se transmite de generación en generación.
Segundo llegó desde Duendes para jugar al rugby en el entonces CUS Firenze (hoy Firenze Rugby, de la Serie B italiana), pero el Calcio Storico aparecía en cada conversación de vestuario.
"Muchos compañeros que jugaban conmigo eran jugadores de Calcio Storico. Ahí empecé a conocer porque no sabía lo que era y me empiezan a explicar. En mi club se hablaba solo de Calcio Storico. A la mañana íbamos a entrenar al gimnasio y después me quedaba dos horas escuchando las historias de Calcio Storico. Y me picó el bichito", contó.
La oportunidad llegó en 2003 gracias a una coincidencia clave: el presidente de su equipo de Calcio Storico (Azzurri) era también el presidente de su club de rugby. "Tuve mucha suerte; llegamos a un acuerdo que mi contrato con el club de rugby se suspendía en junio y, que si yo me rompía, económicamente me tenía que bancar yo. Empecé en 2003, salimos campeones, la pasé bárbaro y me divertí mucho".
Su estreno refleja además la histórica relación entre ambos deportes en la ciudad: "Yo debuto en 2003 y éramos 13 jugadores de rugby sobre 27 que entran a la cancha".
Para explicar qué representa el Calcio Storico, Marcelo utiliza una frase que resume su esencia. "Hay un eslogan que explica bastante al Calcio Storico que es 'muy peligroso para ser un juego, muy chico para ser una guerra'. Está en el medio de eso. Pensá que este juego o deporte tiene más de 500 años y se usaba como entrenamiento militar. Los fiorentinos se enorgullecen en llevarlo bien alto".
La influencia del rugby en el juego y la evolución de los atletas en la actualidad
Durante muchos años, los jugadores de rugby fueron piezas fundamentales dentro del Calcio Storico por su capacidad para portar la pelota, organizar el juego y defender en el contacto. Sin embargo, la evolución del deporte exige hoy un perfil mucho más completo.
Además de las cualidades propias del rugby, los jugadores necesitan ser polifuncionales e incorporar técnicas provenientes de disciplinas de combate como el boxeo o las artes marciales mixtas (MMA), debido al altísimo nivel físico que presenta la competencia.
El privilegio de formar parte de una tradición centenaria
Casado con una fiorentina y con dos hijas nacidas en la ciudad, para Marcelo Segundo integrar este espectáculo histórico va mucho más allá de la dureza del juego: "Es un honor que tiene varias cosas que hacen que sea un honor real. No es solamente ir a pelearse, es una cosa mucho más grande y pesada que lo ves cuando te vas acercando al partido".
Hasta 2006 existía una regla no escrita según la cual solo podían participar ciudadanos florentinos. Luego se formalizó una normativa que permite jugar a quienes nacieron en la ciudad o, como en su caso, acreditan diez años de residencia ininterrumpida. La medida surgió porque cada vez más extranjeros querían sumarse a esta tradición.
El único argentino en el Calcio Storico... por ahora
Marcelo Segundo ya ocupa un lugar especial en la historia del Calcio Storico. Sin embargo, espera que su caso no sea una excepción. "Soy el primero, espero no ser el único. Ojalá que en el futuro vengan otros argentinos audaces a hacer esta locura".
Un recorrido que empezó en Rosario y terminó uniendo dos mundos: el rugby argentino y una de las tradiciones deportivas más antiguas y extremas del planeta.
