Tras su primer tanda de encuentros, el formato del Nations Championship comenzó a generar las primeras críticas entre los propios protagonistas. Luego de recorrer más de 42.000 kilómetros durante la ventana internacional, Inglaterra fue uno de los seleccionados más afectados por los viajes y Ben Earl no ocultó su malestar con la organización, que llevó al equipo de Steve Borthwick a jugar en Sudáfrica, Inglaterra y Argentina en apenas tres fines de semana consecutivos.
"Fue brutal. No hay otra manera de decirlo, fue muy duro", resumió el octavo inglés, que fue titular en todos los encuentros frente a los Springboks, Fiji y Los Pumas. "Después de una temporada bastante larga para la mayoría de nosotros, fue una forma muy dura de terminar. Ir y volver a Inglaterra, ver a la familia y volver a viajar otra vez. Se sintió un poco raro, pero es algo a lo que vamos a tener que acostumbrarnos. Creo que esto recién empieza", agregó.
Earl reveló además que dentro del plantel ya comenzaron a debatir posibles alternativas para aliviar dicho problema. "Lo estuvimos hablando. Lo ideal sería ir todos a un mismo país y que se viva una especie de festival de rugby. ¿Por qué no jugar todos en un mismo lugar? No conozco los números económicos, pero sería espectacular para los hinchas. Vas a Australia, Sudáfrica o donde sea y hay rugby por todos lados. Sería increíble". Sin embargo, aclaró que son decisiones que exceden a los jugadores.
El inglés también explicó que los constantes traslados impactan directamente en la preparación de los equipos. "Simplemente entrenás menos. Empezás a entrenar más tarde en la semana y más cerca del partido. Hay muchas cosas que complican la preparación, aunque supimos adaptarnos", conlcuyó el jugador de Saracens.
