El Torneo Metropolitano de Caballeros B Campeonato es un terreno de batalla constante, donde el juego amateur exige un profesionalismo absoluto desde el corazón. Tras el valioso triunfo del último fin de semana ante Quilmes High School por 3 a 0, la cancha quedó de lado para dar paso a lo verdaderamente importante: la construcción humana de un plantel que asume el rol de refundar el hockey masculino en el Club Atlético Lanús.
Para Luciano Pérez Larraburu, uno de los capitanes del equipo, la solidez del presente no es casualidad, sino el fruto de un proceso de maduración colectiva. “Venimos de semanas de mucho entrenamiento, de partidos difíciles y de un proceso importante", reflexiona el referente. "Por eso nos da gusto, después de tanto esfuerzo, poder ganar un partido tan difícil en una cancha compleja”. Ese esfuerzo del que habla Pérez Larraburu se sostiene sobre una base afectiva inquebrantable. El capitán destaca la comunión de un plantel que derriba la barrera de lo estrictamente deportivo: “Somos un grupo muy joven, somos casi todos amigos. Compartimos un montón de situaciones fuera y dentro del club porque crecimos casi todos juntos. Como grupo estamos muy sólidos y yo creo que dentro de la cancha eso se ve. Los resultados a veces acompañan y a veces no, pero lo más importante es que estamos muy unidos”.
El factor mental y el valor de volver a casa
En la estructura actual del hockey granate, el aspecto invisible juega un rol fundamental. El plantel cuenta con el respaldo de profesionales psicodeportivos, una herramienta que los jugadores ponderan como el verdadero motor para asimilar los golpes y mantenerse de pie.
Quién mejor para dar fe de esto que Julián Blaszkiewicz. Su historia es particular: surgido del semillero granate, actualmente se desempeña en el exterior y defiende la camiseta de la Selección Mayor de hockey de Polonia. Sin embargo, aprovechando el receso del verano europeo, decidió volver a su primer amor por dos meses para ponerse la armadura de Lanús y sumar desde donde toque.
“Yo me sumé ahora, caí hace poco después por estar jugando afuera", cuenta 'July' con la humildad de quien nunca se fue del todo. "Veníamos de perder tres partidos seguidos donde no tuvimos buenos rendimientos, pero los chicos de psicologíadeportiva nos ayudan mucho en esa parte, tanto los domingos como los días de entrenamiento. Es una ayuda muy importante para nosotros como grupo para poder seguir adelante, entender que el camino es seguir, seguir y seguir, y que los resultados se construyen desde ahí”. Para Blaszkiewicz, volver a pisar el club de sus amores es un cable a tierra y una declaración de principios: “La verdad es que es un lujo. A mí me encanta jugar en el club, amamos jugar en el club. Es un gran equipo, todos unidos. Es un mundo donde tiramos todos para el mismo lado y todos queremos ganar, todos queremos ser los mejores para Lanús”.
Coordinar el futuro: el desafío del hockey masculino
Quizás el mayor desafío que enfrentan los protagonistas no está en la tabla de posiciones de la Primera, sino en las canchas de las categorías menores. En un contexto deportivo donde históricamente es complejo reclutar varones para el hockey sobre césped, la contención y el ejemplo de los más grandes se vuelve vital. Pérez Larraburu asumió el rol de coordinador de la tira masculina, una tarea que define como hermosa pero sumamente desafiante: “Es muy difícil desde ese lado, pero los entrenadores están muy metidos. Nosotros como grupo mayor intentamos acompañar a los chicos menores casi todos los domingos”. Esa siembra generacional genera una mística de ida y vuelta que se siente en el club. “Ellos están siempre alentándonos. Hay una buena conexión ahí que es importante. Dentro del deporte y del crecimiento, el ganar, el perder y el empatar demuestra y fortalece la identidad del club, hace que los más chicos vean las diferentes situaciones que te presenta la vida y el deporte”, cerró Lucho.
