CUBA y el secreto que late debajo del escudo: el pacto de las doce jugadoras

Para Clara Calabró y Belén Grondona, la temporada actual es "divertida y distinta", comenzó en Sudáfrica con una pretemporada diferente a lo habitual, pero tiene un trasfondo que la vuelve única. El año pasado, el equipo sufrió la pérdida de Lucía Murature, una de las suyas. El impacto fue tan profundo que el rendimiento deportivo se resintió; el equipo se cayó, no por falta de entrenamiento, sino por el peso de la ausencia. Hoy, ese vacío se ha transformado en lo que ellas llaman "jugar con ventaja".

"Llevamos esta cintita violeta por Luli. Sabemos que siempre jugamos con ventaja, jugamos con una más. Eso nos motiva a ir para adelante constantemente y a renovar energías cada semana", explica Clara. El número 16 ya no solo está en el quincho del club, encuadrado como un homenaje estático. Está debajo del escudo, pegado al pecho, para recordarles que el hockey en CUBA se juega por la que está al lado y por la que sigue estando, de otra forma.

La cancha de agua: Un cambio de era

A la par de este proceso interno, el club atraviesa una transformación institucional histórica: la llegada de la cancha de agua. Para un club de la tradición de Universitario, este es el salto definitivo hacia la elite moderna del Metropolitano. No lo ven solo como un beneficio para el Plantel Superior, sino como una herramienta para las inferiores. Belén, una de las más experimentadas, entiende que la infraestructura es el soporte de la ambición: "Es un cambio enorme que nos va a hacer muy bien a la dinámica de juego. Tenemos objetivos ambiciosos que llevamos día a día, y esto va a levantar el nivel de todos, de abajo para arriba".

El silencio de la superstición

Cuando se les pregunta por esos objetivos ambiciosos, aparece la faceta más auténtica del deportista: el silencio por cábala. Hay metas que no se nombran para no ahuyentarlas, pero que se leen en la intensidad con la que entrenan a contraturno o viajan hasta Parque Roca sin importar la distancia. La ambición en CUBA es total, pero se cocina a fuego lento, respetando los tiempos de un plantel joven que está aprendiendo a conectar "como locas", como ellas mismas lo definen.

Mucho más que una camiseta

Sobre el final de la charla, la respuesta al significado de la camiseta de CUBA escapa al cliché de la "familia". Para estas jugadoras, el escudo representa la capacidad de haber sido atravesadas por algo doloroso y haber salido fortalecidas: "No es simplemente adentro de la cancha; afuera se ve reflejado. Todas jugamos por y para la camiseta, el club es la prioridad… y creo que tenemos la camiseta más linda del mundo puesta", cierran con una sonrisa que mezcla orgullo y nostalgia. El listón violeta seguirá ahí, invisible para el que solo mira el partido, pero vital para las que saben que, cada sábado, el equipo de CUBA entra a la cancha con doce jugadoras. La "16" nunca se fue; ahora juega debajo del escudo.