En una emocionante tarde en el Salón Dorado de la Legislatura Porteña, Sergio Vigil fue declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con la presencia de todos sus afectos, compañeros y transeúntes en el camino de Cachito.
El entrenador, campeón del mundo en 2002, es denominado el ‘padre’ de Las Leonas por su rol en la formación del equipo que se terminó convirtiendo en insignia en los Juegos Olímpicos Sídney 2000. “Lo que soñaba es que todos juntos transformemos la forma de vivir”, fue la premisa en las palabras dictadas por Vigil.
En un marco espectacular, en donde convivieron las palabras de sus amigos y dirigidos, como Marcelo Garraffo y Luciana Aymar, las frases más calidez de Segio fueron para su esposa, Marcela: "Yo buscaba a alguien para que me acaricie el alma, pero tenía miedo. Me ayudó mucho Nelly Giscafre. Conocerte (Marcela) me hizo ser. Sos la persona más inmensa de mi vida. Me cambió todo, todo. Hermosa persona por donde se vea. Me quitó la inseguridad, nunca más la sentí en ningún orden de la vida. Qué lindo es vivir cada día con vos”, prolifero Cacho.
Más allá de todo lo logrado en su carrera, Vigil reafirmó que su máximo trofeo no fue dentro del campo, sino fuera: “No soy un entrenador campeón, me encanta competir y salir campeón porque nos abrazamos, pero lo más importante que podés ganar… es lograr un equipo de campeones”.
