Mientras Croacia prepara una jornada histórica para su capitán, Panamá llega a Toronto obligado a sumar para mantener vivas sus opciones de clasificación
A Croacia le gustaría que este martes sea una noche de celebración.
A Panamá le interesa otra cosa.
El duelo entre ambas Selecciones en Toronto coincide con el partido número 200 de Luka Modric con la camiseta croata, una cifra que confirma el legado de uno de los mejores futbolistas de la historia de su país.
Sin embargo, en el camerino panameño el contexto es completamente distinto.
La derrota sobre la hora frente a Ghana dejó a los dirigidos por Thomas Christiansen sin margen de error en el grupo L y con la obligación de puntuar si quieren mantener opciones reales de clasificación.
Desde Croacia ya hablan de la importancia del encuentro.
Andrej Kramaric fue directo al señalar que esperan una versión diferente del partido que disputaron contra Inglaterra: "Contra Panamá tendremos más posesión, es un rival diferente. Tendremos un enfoque distinto en ataque. Simplemente vamos a ganar el partido y conseguir los tres puntos".
Las declaraciones reflejan la presión que también existe del lado europeo.
Croacia llegó a este Mundial como semifinalista de Qatar 2022 y finalista en Rusia 2018, pero la derrota 4-2 ante Inglaterra los dejó en una situación comprometida.
Por eso, Kramaric no escondió que el encuentro es prácticamente obligatorio.
Además, el atacante reconoció la importancia especial que tiene el compromiso para Luka Modric: "Solo podemos decir gracias, capitán, por habernos mostrado el camino y por el honor de haber podido vivir esta experiencia y jugar a tu lado. Lo daremos todo por él y por Croacia".
Panamá, sin embargo, llega con otra narrativa.
Luis Mejía aseguró que el grupo ya procesó la derrota frente a Ghana y que el foco está completamente puesto en Croacia: "Creo que obviamente queda la tristeza de que se nos escapó un partido que teníamos controlado gran parte del encuentro".
El guardameta considera que el aprendizaje principal pasa por sostener la concentración durante los 90 minutos: "En esta clase de partidos la concentración es importante. El rival prácticamente tuvo una ocasión clara y la aprovechó".
Pero lejos de mostrarse resignado, Mejía insiste en que Panamá mantiene intacto el objetivo: "Tenemos la ilusión de hacer historia, de poder sumar nuestros primeros puntos en un Mundial, pero nuestra misión es clasificarnos".
La frase es importante porque refleja la ambición con la que Panamá afronta el torneo.
No se conforman con conseguir un empate histórico o sumar por primera vez.
El objetivo sigue siendo avanzar.
"Sabemos que va a ser difícil, pero la mentalidad que este grupo siempre ha mantenido es jugar, proponer, sea el equipo que sea", dijo.
Por eso el partido tiene dos historias paralelas.
Croacia quiere celebrar a su máximo referente.
Panamá necesita evitarlo.
