El de Mercedes dominó toda la carrera y en el final aguantó el embate de Max Verstappen para festejar. Kimi Antonelli, quinto.
George Russell necesitaba un fin de semana como el que tuvo en el GP de Azerbiayán, 15ª fecha de F1 para recuperar su confianza. La paliza continua que sufrió en 2026 de parte de su compañero Kimi Antonelli esmeriló al inglés que arrancó la temporada con el número 1 del equipo y enorme candidato al título. Pero con el correr de las competencias, el italiano hilvanó Grandes Premios a puro éxito y sin fisuras. Mientras que el británico sufría con un Mercedes que no le caía bien a su manejo, problemas de fiabilidad y falta de competitividad propia. Por eso, su triunfo en el urbano de Bakú cobró tanta trascendencia para Russell.
El inglés apabulló en los dos primeros días en la visita a Azerbaiyán, con tiempos de vuelta que lo ponían en una galaxia diferente al resto de la parrilla, incluyendo a su compañero. De hecho, Kimi cometió su primer gran error del año en el urbano azerí al golpear el muro interno en la primera curva durante la Q1 y quedar relegado a partir 16º. El panorama para Russell era inmejorable.
En el arranque de la competencia, Russell picó en punta y aplicó ese ritmo que su W17 había insinuado en los entrenamientos como para alejarse claramente de Oscar Piastri, quien trataba de seguirlo con su McLaren. El australiano superó en el pique a Charle Lercler, con una Ferrari completamente fuera de ritmo como para pelear posiciones firmes. Lo mismo le pasó a un perdido Lewis Hamilton.
El inglés de Mercedes dominaba a voluntad, hasta que todo se complicó con el ingreso del auto de seguridad por el golpe de Alex Albon. Los 11 segundos que disfrutaba se esfumaron, aunque al menos tuvo la chance de ir a boxes (como el resto de la parrilla) a cambiar neumáticos sin perder la posición.
En el relanzamiento cambió su escolta: finalmente Max Verstappen logró sacarse de encima a Piastri después de tantas vueltas detrás. Aunque la carrera lanzada duro un santiamén porque otra vez entró el safety car por el error de Franco Colapinto en la primera curva. En la 40ª vuelta, de las 51 pactadas, la carrera finalmente volvió. Y ahí se vio otra versión de Russell.
Fueron 11 giros de asedio del neerlandés de Red Bull, quien todavía sigue con su casillero de triunfos en blanco en 2026. Su mejorado RB22 (el equipo llegó a Bakú con un paquete de actualizaciones) se mostró mucho mejor en carrera que en clasificación, con un ritmo netamente superior a McLaren y Ferrari y muy cercano a las Flechas de Plata. Pero Russell aguantó y se defendió para ganar por apenas 196 milésimas, la 11ª diferencia más chica entre primero y segundo en toda la historia de la F1 (Peter Gethin sobre Ronnie Peterson en Italia 1971 tiene el récord, con 10 milésimas).
Russell terminó firmando, tal vez, su mejor triunfo, especialmente por el contexto. Poco antes de llegar a Bakú, Toto Wolff (ausente de Azerbaiyán porque acompañó a su hijo a una carrera de karting) había dicho que “creo que George tiene todo lo necesario para luchar por campeonatos y, aunque este quizá ya se haya escapado, habrá más”. Sin embargo, el inglés no se baja del título que está en juego en este momento.
“Estoy muy orgulloso de este fin de semana. La primera mitad de la carrera transcurrió sin mayores problemas, ampliando la ventaja. Tras la reanudación con el coche de seguridad, sobre todo al ver a Max detrás, pensé que no iba a ser fácil, pero al final de la carrera pilotó de forma increíble. Cuando salió la bandera amarilla, levanté el pie del acelerador y, al volver a acelerar, me quedé sin turbo, así que no tenía potencia. Max casi me alcanza en la línea de meta", dijo Russell con relación a su carrera. En la última vuelta, un golpe de Valtteri Bottas provocó una amarilla en un sector y ahí Max se le fue más encima.
