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Mano a mano con el boxeador Fernando Martínez, un Puma al acecho

Martínez, actual campeón Silver súper mosca WBC, tiene 13 peleas en su foja y las ganó todas. Gentileza Fernando Martínez

Los Martínez han sido protagonistas en las últimas semanas. Uno de ellos, el argentino Sergio “Maravilla”, por su victoria en Madrid, frente al inglés Brian Rose. El otro, Sonny, uruguayo, por su injusta y polémica derrota el mismo dia, el sábado 25 de septiembre casi a la misma hora, en Londres, ante Campbell Hatton, el hijo de Ricky.

Pero hay un tercero en este lado del mundo: Fernando “El Puma” Martínez, que viene de obtener victorias importantes y que sueña con proyectarse todavía más. Sólo que ahora el tono de voz deja transmitir el dolor.

Hace un tiempo que firmé para Chino Maidana Promotions, imaginate cómo puedo estar yo y el resto del equipo con la muerte de Acero Cali. Justamente habíamos hablado hace poco porque tenía una pelea muy importante para mí para diciembre. Yo sé que igual las cosas seguirán manteniéndose, pero el golpe fue muy duro para todos. El como el resto del grupo con Maidana a la cabeza, siempre se han portado muy bien conmigo”.

Fernando Daniel Martínez es el actual campeón Silver WBC en la división super mosca, y se mantiene invicto en 13 peleas, todas ganadas, con 8 antes del límite. Su última actuación fue en Dubai, cuando le ganó por fuera de combate al mexicano Gonzalo García Durán en el hotel Atlantis, el 13 de agosto pasado.

“Estoy con muchas ganas de crecer y para eso entreno a fondo con mi técnico, Rodrigo Calabrese. Estamos en el club Renunciamiento, en el Dock, muy cerca de la Isla Maciel, que es del Negro Luis, un tipazo. Cuando se programó mi pelea con Nicolás Aquino para el 11 diciembre en ESPN Knock Out, nos abrió sus puertas, y pudimos entrenar cuando estaba muy complicado por la pandemia. Calabrese organiza todo, incluyendo un tema fundamental, como es el de los guantes, así que pude entrenar con (Nicolás) Aquino, o el Junior (Zárate) por ejemplo; nos vamos a los clubes de ellos o al revés, y nos mantenemos afilados todos”.

Fernando está en pareja con Micaela Torta desde hace más de cuatro años. Ella también boxea. “Eso es bueno porque compartimos muchas cosas. Ella entrena por el lado de Wilde y los sábados a la noche nos quedamos en casa, viendo las peleas; y a la hora de la comida, la dieta nos viene bien para compartirla, así que los dos pasamos por lo mismo, que es cuidar el peso”.

Durante la cuarentena pasó por momentos difíciles desde lo anímico, por el tema de la inactividad y hasta el encierro, y tuvo que entrenar como se pudo, con la ayuda y la dirección de Rodrigo Calabrese. Este boxeador que nació en La Boca, en donde vivió por unos cuantos años, ahora está radicado en Avellaneda, junto con Micaela que fue campeona de la Liga Metropolitana. Le gusta decir que “Soy como le gusta relatar a Renato Bermúdez en ESPN Knock Out, un tiburón que cuando huele sangre no perdona”. Y por supuesto, es bueno recordar que fue el primer argentino en pelear en la Serie Mundial de AIBA, allá por 2011, primero para “Los Angeles Matadors” y luego con “Los Cóndores” de Argentina. Anduvo por todo el mundo y también fue representante en los Juegos de Rio en los 52 kilos, cuando perdió en un fallo de 2-1 con Daniel Asenov. Su condición de super mosca (51,171 kilos, 115 libras) no le ha impedido pelear con rivales de mayor kilaje.

“Me gusta la pelea y no doy vueltas, si tengo que subir, voy y lo hago, porque si quiero ser campeón mundial tengo que pelear con todos”, confiesa.

Aunque muchos, afectuosamente, lo llaman “Pumita”, su apodo en realidad es “Puma”. “Así lo llamaban a mi primo -explica-, que también boxeó, El Puma Martínez; mi familia es santafesina, los pagos de mi papá, mi primo murió y es una manera de rendirle homenaje, además que lo de Puma suena mejor, ¿no?”.

Se ríe el Puma. El mismo que sueña con más. El mismo que, a pesar del dolor que comparte con todo el equipo de Chino Maidana Promotions, sabe también que la mejor manera de seguir firme en su camino es, como le tocó hacer en plena pandemia, apretar los dientes y seguir trabajando.

Como el tiburón cuando huele sangre, el Puma se prepara para la lucha, dispuesto siempre a la victoria.