Dodgers y Rays, dos contendientes a la Serie Mundial en 2026, con dos nóminas muy diferentes; aquí los analizamos
Los Rays con dinero.
Ésa era la descripción que se utilizaba a menudo para referirse a la situación de Andrew Friedman hace una docena de años, cuando dejó a los Tampa Bay Rays—un equipo con recursos limitados— para unirse a los acaudalados Los Ángeles Dodgers. En los nueve años que estuvo al frente de su gerencia, Friedman transformó a los Rays en una organización que llevó al límite el uso de la analítica, sobresalió en el desarrollo de jugadores, orquestó intercambios astutos y superó habitualmente a gigantes financieros como los New York Yankees y los Boston Red Sox.
La perspectiva de replicar ese modelo a 2,500 millas hacia el Oeste, con una franquicia histórica respaldada por el enorme poder económico de un nuevo grupo propietario, resultó demasiado tentadora para que Friedman la rechazara.
El resultado: una potencia imparable.
Los Dodgers dominan el deporte; han ganado las dos últimas Series Mundiales y se han adjudicado 12 de los últimos 13 títulos de la División Oeste de la Liga Nacional, una racha que comenzó dos años antes de la llegada de Friedman. Mark Walter, propietario de los Dodgers, ha financiado el roster más costoso en la historia del beisbol, y Friedman —su presidente de operaciones de beisbol— la ha reforzado con muchos de los elementos que ayudaron a los Rays a prosperar.
Sin embargo, tras la partida de Friedman, los Rays siguen haciendo lo suyo: actualmente poseen el quinto mejor récord de las Grandes Ligas, a pesar de tener la tercera nómina más baja del deporte.
Esta temporada, los Rays están gastando alrededor de 90 millones de dólares en todo su roster. El año pasado, la factura del impuesto de lujo de los Dodgers ascendió por sí sola a 169.4 millones de dólares. Este año, a efectos de dicho impuesto, su nómina superará fácilmente los 400 millones de dólares. Y, sin embargo —en una muestra de lo maravilloso que puede ser este deporte—, los Dodgers (45-27) y los Rays (41-27) están separados por apenas dos juegos en el standing. Un enfrentamiento en la Serie Mundial es muy posible.
Mientras se preparan para enfrentarse esta semana en el Dodger Stadium, analicemos cómo cada equipo está asignando sus recursos. (Las cifras salariales provienen de Cot's Baseball Contracts; el WAR, de FanGraphs).

Infield
Dodgers
Salario: $87.25 millones ($13.4M/WAR)
1B: Freddie Freeman
2B: Tommy Edman
3B: Max Muncy
SS: Mookie Betts
C: Will Smith
Por qué han valido la pena: Freeman y Betts son futuros miembros del Salón de la Fama que se han mantenido productivos al inicio de la treintena; pero, más allá de eso, ellos marcan la pauta cultural del equipo. Los Dodgers son un equipo de estrellas, pero también de jugadores que cuidan los detalles, perfeccionan incansablemente su oficio antes de los juegos y poseen una consistencia casi robótica que les permite sortear los altibajos de una temporada (y de una postemporada). Todo eso nace de Freeman y Betts, dos jugadores obsesionados con alcanzar la grandeza. Y aunque resultan costosos, los Dodgers han conseguido verdaderas gangas en otras posiciones con Muncy y Smith, quienes perciben un salario combinado de 23 millones de dólares esta temporada.
Cabe destacar también que este infield se conformó aprovechando oportunidades. Los Boston Red Sox pudieron haber extendido el contrato de Betts y los Atlanta Braves pudieron haber retenido a Freeman, pero no lo hicieron; los Dodgers, en cambio, aprovecharon la ocasión. Cualquier equipo pudo haberse hecho con Muncy cuando los Athletics lo dejaron libre en marzo de 2017, pero fueron los Dodgers quienes lo firmaron y le ayudaron a convertirse en una amenaza de poder descomunal. En el Draft de 2016, 24 equipos dejaron pasar la oportunidad de seleccionar a Smith, quien fue elegido en el puesto 32 global por los Dodgers y hoy es, posiblemente, el mejor catcher de la Liga Nacional. Ninguna otra selección de primera ronda de aquel año ha logrado siquiera la mitad del WAR acumulado por Smith en su carrera. -- Alden González
Rays
Salario: $8.31 millones ($2.4M/WAR)
1B: Jonathan Aranda
2B: Richie Palacios/Ben Williamson
3B: Junior Caminero
SS: Taylor Walls
C: Nick Fortes
Por qué han sido una ganga: para que los Rays tengan éxito con una nómina que ronda justo por debajo de los 100 millones de dólares, necesitan que sus jugadores en etapa previa al arbitraje rindan bien, y eso es precisamente lo que ha sucedido. Aranda y Caminero aún ganan menos de 1 millón de dólares y se sitúan entre los 50 mejores en OPS de todos los bateadores elegibles. Caminero, de 22 años, es un futuro superestrella; viene de una temporada de 45 jonrones y ha logrado más que duplicar su tasa de bases por bolas este año, lo que ha elevado su porcentaje de embasamiento y lo ha convertido en uno de los bateadores más completos de las Grandes Ligas. La defensa no es el punto fuerte ni de Aranda ni de Caminero, pero Walls lidera a todos los shortstops en carreras salvadas a la defensa.
Algo en lo que los Rays han destacado durante mucho tiempo: encontrar talento en otras organizaciones. Podría decirse que lo hacen mejor que cualquier otro equipo; de hecho, existe una broma recurrente que dice: "Cuelga el teléfono si los Rays llaman preguntando por uno de tus jugadores". Es bien sabido que le arrebataron a Caminero a Cleveland cuando este aún jugaba en la Dominican Summer League. Aranda y Walls son dos de los pocos jugadores formados en la propia organización que integran el roster de 26 hombres, mientras que Palacios, Williamson y Fortes eran jugadores que estaban en el límite de las Grandes Ligas y fueron adquiridos mediante traspasos. Los Rays suelen ser creativos también en este aspecto: Williamson llegó a través del traspaso de Brendan Donovan entre los St. Louis Cardinals y los Seattle Mariners, operación en la que los Rays intervinieron como tercer equipo. -- David Schoenfield

Outfield
Dodgers
Salario: $67.8 million ($16.5M/WAR)
CF: Andy Pagés
RF: Kyle Tucker
Por qué han valido la pena: La reputación de los Dodgers como los villanos por excelencia del deporte se consolidó el 21 de enero, cuando firmaron a Tucker por cuatro años y $240 millones, una cifra exorbitante para alguien que tal vez ni siquiera figure entre sus cinco mejores jugadores. El hecho de que Tucker haya tenido un rendimiento básicamente mediocre durante los más de dos meses que lleva siendo el jugador mejor pagado del beisbol —sin que ello haya hundido a los Dodgers— dice todo lo que hay que saber sobre el poderío financiero del equipo. Sin embargo, esto se compensa con Pagés, quien está registrando números dignos de un MVP mientras cobra un salario cercano al mínimo de las Grandes Ligas. -- González
Rays
Salario: 8.57 millones ($6.5M/WAR)
LF: Chandler Simpson
CF: Cedric Mullins
RF: Jonny DeLuca
Por qué han sido una ganga: ¿Una ganga? No exactamente. Los jardines de los Rays ocupan el puesto 29 de las Grandes Ligas en OPS y están empatados en el último lugar en jonrones. Simpson es ese veloz jugador de contacto que bateó para .314 en abril, pero que desde entonces ha registrado un porcentaje de embasamiento (OBP) inferior a .300. Dada su falta de poder y de bases por bolas, si no batea para .300, no aporta valor ofensivo alguno. El veterano Mullins fue firmado por un año y $7 millones durante la temporada baja, pero ha tenido dificultades al bat, promediando menos de .200. DeLuca, adquirido originalmente de los Dodgers, se encuentra actualmente en la lista de lesionados por una distensión en el isquiotibial; además, como Jake Fraley también está lesionado, el jardín derecho ha sido ocupado últimamente por una rotación de Ryan Vilade, Victor Mesa Jr. y Austin Slater. Su punto fuerte ha sido la defensa, al menos cuando Simpson y DeLuca cubren las esquinas. -- Schoenfield

Bateador Designado
Dodgers
Salario: $23.05 millones ($8M/WAR)
Por qué vale la pena: Para este ejercicio, utilizamos el costo de Ohtani para la nómina del impuesto de equilibrio competitivo y dividimos esa cifra en partes iguales entre su faceta de pitcher y la de bateador. Ohtani se unió a los Dodgers con un contrato de 10 años y $700 millones en diciembre de 2023, y representa la mayor ganga en el mundo del deporte. Todo el monto, excepto $20 millones, está diferido para después de su retiro, lo que deja a Ohtani con un salario anual de apenas $2 millones (aunque su costo para el umbral del impuesto de lujo es de aproximadamente $46 millones, cifra que refleja el valor actual). Los ingresos que genera Ohtani —por entradas, mercancía, patrocinios, etc.— ya han superado el valor total del contrato. Luego, por supuesto, está su rendimiento en el campo. Ohtani es, a la vez, uno de los mejores lanzadores y uno de los jugadores ofensivos más dinámicos del beisbol. Y por si fuera poco, les otorga el lujo de contar con un puesto adicional en el roster. Los Dodgers no han hecho más que ganar la Serie Mundial desde que él llegó, y eso no es casualidad. -- González
Rays
Salario: $12 million ($5.4M/WAR)
Por qué es una ganga: ha sido uno de los mejores bateadores de las Grandes Ligas en 2026 y cobra apenas $12 millones. Eso convierte a Díaz en el jugador por excelencia de los Rays. Adquirido, originalmente, desde Cleveland en un canje entre tres equipos, Díaz firmó una extensión de tres años y $24 millones en 2023; dicho contrato incluía una opción condicionada de $12 millones para 2026 y otra opción razonable del club para 2027, siendo ambos salarios una ganga para un bateador de su capacidad. Ocupa el puesto 11 en OPS en las Grandes Ligas y parece encaminado a ganar su segundo título de bateo. Los Rays tienen la tasa de ponches más baja de las Grandes Ligas, y la capacidad de contacto de Díaz es clave para ello. Sus bíceps son los de un bateador de poder puro, pero él es más bien un bateador técnico con fuerza. Los Rays podrían haber traspasado a Díaz en cualquiera de las dos últimas temporadas muertas —su contrato habría garantizado un buen retorno—, pero sabiamente han decidido retenerlo. -- Schoenfield

Profundidad
Dodgers
Salario: $16.1 million ($6.7M/WAR)
INF Miguel Rojas
INF Hyeseong Kim
OF Alex Call
Por qué han valido la pena: Rushing, considerado desde hace mucho tiempo como una de las mejores promesas en la posición de catcher sería una pieza fundamental de la franquicia en muchos equipos. En los Dodgers, es apenas un suplente. Hernández, por su parte, está en el roster básicamente para aportar en octubre (y, dado su OPS de .826 en postemporada a lo largo de su carrera, es difícil culpar a los Dodgers). Kim firmó con Los Ángeles procedente de Corea del Sur —un contrato de tres años y $12.5 millones— a pesar de saber que sería difícil abrirse paso. Pero el caso de Rojas podría ser el más revelador de todos. A pesar de tener un rol limitado, Rojas es el líder vocal del equipo. Y cuando los Dodgers más lo necesitaron en la Serie Mundial, realizó varias jugadas defensivas clave y conectó el jonrón que empató el score en el séptimo juego. -- González
Rays
Salario: $10.5 millones ($10.5M/WAR)
OF/1B Ryan Vilade
OF Jake Fraley
IF/OF Gavin Lux
Por qué han sido una ganga: en su mejor momento, los Rays saben combinar piezas de su banca y sacar el máximo provecho de toda su roster. Sin embargo, ése no ha sido el caso en 2026. Lux y Fraley consumen la mayor parte de esos 10.5 millones de dólares; no obstante, Lux no ha jugado debido a una lesión en el hombro, mientras que Fraley era básicamente un jugador de nivel de suplente antes de sufrir una hernia deportiva. Vilade ha sido el salvador, situándose quinto entre los jugadores de posición del equipo en WAR, al tiempo que Feduccia —ex jugador de los Dodgers— ha tenido un buen desempeño como catcher suplente. Los Rays necesitarán que Lux y Fraley tengan un impacto en la segunda mitad de la temporada. -- Schoenfield

Pitcheo abridor
Dodgers
Salario: $93.5 millones ($11.3M/WAR)
Shohei Ohtani
Por qué han valido la pena: este grupo encarna todo aquello que ha llevado a los Dodgers a la cima de este deporte. Empecemos por el aspecto económico. Yamamoto es el lanzador mejor pagado en la historia del beisbol y Ohtani cuenta con el segundo contrato más cuantioso del deporte profesional norteamericano; por su parte, Snell y Glasnow cuestan en conjunto 64 millones de dólares anuales, a pesar de que habitualmente sólo lanzan durante partes de la temporada. Luego está el desarrollo de talento: Sheehan y Wrobleski son lanzadores formados en la organización con madera de abridores de élite, y los Dodgers también cuentan con River Ryan esperando en las Ligas Menores su oportunidad. Y, finalmente, está el hecho de que los Dodgers se han convertido en el destino predilecto, especialmente para los jugadores japoneses. Sasaki es el ejemplo más reciente: toda la industria iba tras él hace dos temporadas bajas y, aun así, firmó con los Dodgers. Fue algo sorprendente en su momento, pero también previsible. -- González
Rays
Salario: $29.4 millones ($5.3M/WAR)
Por qué han sido una ganga: bueno, por un salario acumulado menor al que los Dodgers pagan a Glasnow —y apenas superior al que pagan a Snell—, este grupo casi ha igualado la producción del aclamado cuerpo de lanzadores de los Dodgers. No se construyó con una gran chequera, sino con la mezcla habitual de los Rays: creatividad, habilidad para adquirir jugadores y la capacidad de sacar el máximo provecho de los lanzadores.
McClanahan es el único producto de la casa aquí; está sano de nuevo tras perderse las dos temporadas anteriores y luce muy parecido al lanzador que abrió el Juego de Estrellas de 2022. Rasmussen, adquirido de los Milwaukee Brewers en 2021 y convertido en abridor, va camino a su sexta temporada consecutiva con una efectividad inferior a 3.00. Ha lidiado con varios problemas en el codo a lo largo de los años, pero cuando lanza, siempre es efectivo. Martinez y Matz fueron —aunque no lo crean— contrataciones de agentes libres. Los Rays han modificado el uso de los lanzamientos de Martinez, haciendo que utilice su sinker y su cambio de velocidad el 59 por ciento de las veces, frente al 37 por ciento de la temporada pasada; y, observa esto, ahora tiene una efectividad de 2.43. Con Jax asumiendo el rol de abridor debido a la baja de Ryan Pepiot por el resto de la temporada, los Rays esperan replicar la estrategia utilizada con Rasmussen: transformar a Jax de relevista a abridor. -- Schoenfield

Bullpen
Dodgers
Salario: $50.5 millones ($14.9M/WAR)
Por qué han valido la pena: no firmar relevistas con contratos multianuales lucrativos bien podría considerarse un mantra para Friedman. Es una posición demasiado volátil y —relativamente hablando, al menos— resulta bastante sencillo desarrollar talento interno para cubrirla. Y, salvo por la extensión de contrato de Kenley Jansen en su momento, Friedman se mantuvo fiel a esa política durante toda su gestión. Hasta hace dos recesos de temporada, cuando firmó a Scott por cuatro años y 72 millones de dólares. El primer año de Scott en Los Ángeles fue un desastre y, sin embargo, Friedman volvió a la carga y firmó a Díaz por tres años y 69 millones, ya que los Dodgers necesitaban claramente un cerrador. Díaz sólo llegó a participar en siete encuentros antes de someterse a una cirugía para extraer fragmentos óseos de su codo. No regresará hasta después del Juego de Estrellas. Pero a los Dodgers sólo les importa que esté disponible en octubre. Hoy en día se mueven en una estratosfera financiera completamente distinta, incluso para sus propios estándares. -- González
Rays
Salario: $8.78 millones ($3.7M/WAR)
Por qué han sido una ganga: éste es el grupo que figura actualmente en el roster activo, y su salario combinado representa aproximadamente una quinta parte del de los relevistas de los Dodgers. Cleavinger es el mejor pagado con 2.4 millones de dólares, mientras que Baker ha realizado una labor magnífica cubriendo la baja de Edwin Uceta —el cerrador proyectado—, quien ha estado lesionado durante toda la temporada. Si bien la efectividad colectiva del bullpen no es especialmente impresionante (4.59), el cuerpo de relevistas ha respondido en momentos decisivos, situándose sexto en la estadística de probabilidad de victoria añadida (WPA); los Rays han logrado un récord de 10-3 en juegos decididos por una carrera (los Dodgers ocupan el puesto 16 en WPA).
Los Rays prácticamente armaron su bullpen de la nada, ya que ningún equipo hace un mejor trabajo buscando a los descartes de otras organizaciones. Baker fue adquirido el año pasado de los Baltimore Orioles a cambio de la selección número 37 global del Draft anterior. Kelly fue comprado a los Colorado Rockies. Cleavinger es otro ex jugador de los Dodgers, adquirido a cambio de un pelotero de Ligas Menores que ya no juega al beisbol. Englert llegó procedente de los Detroit Tigers. Booser fue dejado en libertad por los Chicago White Sox. Legumina llegó desde Seattle en abril, después de que los Mariners lo colocaran en asignación. Sulser fue comprado a los New York Mets. Solo Seymour fue seleccionado, originalmente, por los Rays en el Draft. Baker ha sido la pieza clave y, al igual que con Martínez, los Rays simplemente modificaron su repertorio de pitcheos: prácticamente abandonó el slider (que usaba el 25 por ciento de las veces el año pasado) para convertirse en un pitcher que depende exclusivamente de la recta y el cambio de velocidad. -- Schoenfield

En conclusión...
¿Por qué los Dodgers son más que su dinero?
Hay algo que ha pasado desapercibido en medio del reciente éxito de los Dodgers: no todas sus contrataciones de agentes libres han dado resultado. Hace dos temporadas bajas, invirtieron dinero en Snell (se perdió cuatro meses), Sasaki (fuera de la rotación para mayo), Scott (efectividad de 4.74) y Michael Conforto (OPS de .637). En la temporada baja pasada, apostaron por Díaz (cirugía de codo tras siete apariciones) y Tucker (bateando sexto y aportando 0.7 de fWAR). Y, sin embargo, siguen dominando. Claro, cuentan con los recursos económicos para recuperarse de errores que podrían hundir a otras franquicias. Pero, en un sentido más amplio, esto se debe a que la profundidad de su roster de 40 jugadores no tiene rival; un resultado no sólo del dinero, sino de una labor de primer nivel en cuanto a búsqueda de talento, selección en el Draft, desarrollo de jugadores y adquisiciones estratégicas. Los Dodgers utilizaron a 40 lanzadores distintos y ganaron el campeonato en cada uno de los dos últimos años, convirtiéndose en la primera franquicia en un cuarto de siglo en lograr títulos consecutivos. El dinero por sí solo no basta para conseguir eso. -- González
¿Por qué los Rays pueden ser el último equipo en pie en octubre, a pesar de su nómina?
Los Rays han flaqueado un poco tras un arranque arrollador de 34-15, pero la reciente barrida de tres juegos ante los Red Sox podría reactivarlos. Ciertamente, tienen debilidades evidentes. Su alineación depende en gran medida de unos pocos nombres —Díaz, Caminero y Aranda cargan con la mayor parte del peso ofensivo—, mientras que los jardines carecen de poder. La parte baja de la rotación depende de que la reconversión de Jax dé resultado. La viabilidad a largo plazo del bullpen genera dudas, especialmente, tras el contratiempo sufrido por Uceta en su rehabilitación. No obstante, los Rays cuentan con un sólido sistema de Ligas Menores por si desean dar un golpe de efecto en la fecha límite de cambios, como intentar hacerse con Tarik Skubal. Al igual que los Toronto Blue Jays del año pasado, son un equipo que basa su ofensiva en el contacto; es un enfoque que puede funcionar en octubre si sus bateadores clave entran en racha. Si sumamos a Skubal a McClanahan, Rasmussen y Martínez, se obtiene una rotación digna de Serie Mundial, capaz de dar la sorpresa ante un equipo con mayor poderío económico. -- Schoenfield


