MLB 2026: ¿Quién puede vencer a Dodgers, 'nuevo Imperio del Mal'?

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Los Yankees encontraron la solución con Lombard Jr (1:31)

Con Skubal y una artillería de videojuego, el tercer título de Los Dodgers parece trámite… salvo lo que digan Milwaukee, Atlanta o Yankees


¿Será necesario que algunas figuras legendarias del Salón de la Fama de Cooperstown resuciten, como Lou Gehrig, Willie Mays, Babe Ruth o Cy Young, para pelearle a estos Los Ángeles Dodgers de 2026? La pregunta deja de sonar exagerada desde el momento en que Andrew Friedman decidió que no bastaba con ser bicampeón. Los Ángeles quiere ir por el tricampeonato y, de paso, reescribir la historia del poder económico en las Grandes Ligas.

Estos Dodgers coquetean con la idea de convertirse en una versión moderna de los New York Yankees de 1998, aquel monstruo de 114 victorias que luego barrió a San Diego Padres en la Serie Mundial. Pero la historia también advierte: los Chicado Cubs de 1906 ganaron 116 juegos y perdieron el Clásico de Otoño; los Seattle Mariners de 2001 coleccionaron 114 triunfos y se quedaron cortos en la Serie de Campeonato ante Yankees. El beisbol no perdona la soberbia; la fulgurancia de la temporada regular no garantiza el anillo.

Hasta ahora, todo indica que los Dodgers entendieron la lección y aun así decidieron apostar como si no hubiera mañana. Llegaron a agosto con marca de 69-46, el segundo mejor récord del beisbol. Dodgers, el cuarto mejor equipo de todas las Grandes Ligas y líder del Oeste en la Liga Nacional pasa por un pequeño slump, pero ha sabido reforzarse, así que cuenta con los recursos humanos necesarios para reponerse rápidamente.

La llegada de Tarik Skubal, doble ganador reinante del Cy Young, no sólo agregó un brazo de élite: redibujó por completo el mapa de octubre. Los rivales ya lidiaban con una rotación que colectivamente permite el segundo menor promedio de bateo en MLB (.219) y presume el mejor WHIP de las Mayores (1.16).

Y si el pitcheo asusta, la ofensiva provoca pesadillas. Los Dodgers presumen el mejor promedio de bateo colectivo (.260) y el segundo mayor porcentaje de embasamiento de todo el beisbol (.338), además del segundo mejor slugging (.428). Son cuartos en jonrones (151) y parecen tener un turno peligroso en cada rincón del orden al bat. Tucker toma ritmo con el madero, Freddie Freeman batea arriba de .300 con rachas ofensivas interminables y Shohei Ohtani recordó por qué lleva la etiqueta de jugador fenómeno.

Con esos ingredientes, los momios no tardaron en dilatarse. Distintas casas de apuestas elevaron las probabilidades de Los Ángeles de ganar la Serie Mundial de un 25 por ciento a poco más de un 40 por ciento. ESPN y otras plataformas de análisis los marcan como favoritos con cuotas de +160 para el título, una ventaja que refleja algo más que popularidad: el modelo estadístico los proyecta por encima de cualquier otro contendiente. En resumen, Las Vegas cree que para destronar a Los Dodgers hace falta algo cercano a un milagro.

Sin embargo, aún hay áreas de oportunidad, el bullpen expuso grietas tras la pausa del Juego de Estrellas, con una efectividad de 5.59, la peor de la Liga Nacional en ese lapso. El slump incluye leads desperdiciados, juegos que se les escapan entre entradas intermedias y finales caóticos. La historia reciente recordó que, en una serie de postemporada, un relevo errático puede borrar en una semana todo el dominio de seis meses.

Milwaukee Brewers

Ahí entran los candidatos al golpe de Estado. Milwaukee Brewers luce como el rival más serio dentro de la Liga Nacional. Los Brewers no intimidan a batazos, pero entienden que contra Los Dodgers hay que ganar con fundamentos. Tienen la segunda mejor efectividad colectiva de Grandes Ligas (3.47), el mejor WHIP (1.16) y son el equipo al que menor promedio le batean (.218). Jacob Misiorowski se encamina al Cy Young de la Nacional, y la rotación se fortaleció con la llegada de Dustin May. Batean pocos jonrones (sólo 109), pero fabrican carreras por otras vías y se ubican quintos en anotadas (585) y promedio colectivo (.253).

Atlanta Braves

Atlanta Braves aparece como la amenaza silenciosa. No han enfrentado aún a los Dodgers en la campaña, pero su cita de agosto en Truist Park huele a ensayo de playoffs. Los Braves se mantienen pegados a Los Ángeles con un sólido 71-47; basan su ofensiva en Michael Harris, Drake Baldwin y Matt Olson, mientras en la loma presumen la experiencia de Chris Sale, apoyado por Bryce Elder y el recién llegado Tyler Mahle. Cuentan con un pitcheo de alto porcentaje de ponches y un orden al bat de veteranía, justo el tipo de combinación que en octubre puede intercambiar golpes con el más guapo.

New York Yankees

Del otro lado del mapa, los Yankees se perfilan como el antagonista ideal en un hipotético Clásico de Otoño, una reedición de la Serie Mundial de 2024. Nueva York no se queda corto en argumentos: posee la mejor efectividad colectiva de las Grandes Ligas (3.30), limita a sus rivales a un promedio de .226 y honra de nuevo el mote de ‘Bombarderos del Bronx’ con el segundo mayor total de jonrones (167). Sería su enfrentamiento número 13 en un Clásico de Otoño, si se toman en cuenta las batallas de Brooklyn y la era californiana.

La gran pregunta, entonces, no apunta a si Los Dodgers son el mejor equipo de beisbol. Esa discusión parece saldada. La interrogante real es si alguien, desde Milwaukee hasta Nueva York, pasando por Atlanta o algún invitado inesperado como Philadelphia Phillies, tendrá el temple, el pitcheo y la sangre fría para ganarles cuatro veces en octubre. Porque mientras no aparezca ese aspirante, la sensación es inequívoca: para destronar a estos Dodgers, quizá sí haría falta llamar a Cooperstown… y pedir refuerzos del más allá.