TORONTO - Lo primero que deben notar es todo el azul.
Corre más profundo que los pantalones de mezclilla, más rico que la etiqueta en una botella de LaBatt's. Y está en todas partes. Está en las camisetas y en los uniformes, y hasta podría ser que se convierta en algo estándar para todo el que pase por esas puertas. También está en las gorras y en los zapatos. E incluso hasta en el pelo.
Esperen, ¿en el pelo?
"Yo hago esto con frecuencia", dijo Malcolm DeYoung, un hombre de mediana edad cuyos cabellos recortados tienen un tinte de zafiro, como si tuviera un arándano encima de su uniforme de los Azulejos de Toronto. "Mucha gente viene donde mí a preguntarme de donde soy y a tomarse fotos conmigo. Es muy divertido".
DeYoung es de Halifax, Nova Scotia, y se la pasa caminando en el nivel 100 en el Rogers Centre una hora antes del partido del domingo entre sus adorados Azulejos y sus rivales Medias Rojas de Boston. La ciudad está repleta de estrellas el domingo, con Leonardo DiCaprio, Reese Witherspoon, Matthew McConaughey y otras celebridades asistiendo a King Street para el Festival Anual de Películas de Toronto. Y los mejores jugadores de hockey en el planeta pronto llegarán a la ciudad para la Copa Mundial de Hockey.
Pero los locales están más pendientes del resultado de la batalla de cuatro equipos por la corona de la División Este de la Liga Americana. Los Azulejos vendieron 46,953 boletos para el partido del viernes en la noche ante los Medias Rojas. El viernes y el sábado, la asistencia anunciada fue de 47,829 y 47,816, respectivamente. Esta temporada, los Azulejos alcanzaron la marca de 3 millones de fanáticos por primera vez desde 1993, cuando ganaron el segundo de sus dos títulos consecutivos de Serie Mundial.
Así que todo se trata de béisbol nuevamente en Toronto, ¿eh?
De hecho, los Azulejos y Canadá van de la mano juntos como el potaje y la salsa. Los fanáticos se han enamorado del toletero dominicano Jose Bautista, del actual JMV de la Liga Americana Josh Donaldson, del hijo local Russell Martin y del resto del equipo repleto de estrellas que ha recapturado la atención de una de las ciudades más cosmopolitas de Norteamérica - y de una nación entera.
"Si notan los letreros en el juego, ellos son de Cape Breton y de Alberta. Vienen de todas partes de Canadá", dijo Don Cherry, un ex coach de la NHL de 82 años y co anfitrión del popular segmento de la Esquina del Coach en el programa "Hockey Night in Canada" en la telecadena CBC. "No solo es el equipo de Toronto. Tenemos un país entero detrás de ellos, y creeme, el entusiasmo es bien grande aquí. Cuando ves que a los Maple Leafs los empujan a la tercera o cuarta página, eso es algo bastante bueno".
Tesoro nacional
No siempre fue así.
Canada ha tenido un equipo de Grandes Ligas desde 1969, la temporada inaugural de los Expos de Monstreal. Los Azulejos llegaron por la vía de la expansión ocho años después, y en el pico de su popularidad, de 1991 a 1993, ellos llegaron a la postemporada tres veces, ganaron dos Series Mundiales y vendieron un promedio de 4,029,264 boletos por temporada en el SkyDome, el primer estadio en el béisbol con un techo retráctil, por no mencionar un hotel de 348 habitaciones.
Pero la huelga de jugadores de 1994 apagó el entusiasmo. En los siguientes 20 años, los Azulejos tuvieron 10 temporadas perdedoras y no llegaron a la postemporada. Las asistencias se derrumbaron. De 1995 a 2014, el equipo vendió un promedio de 2,141,538 boletos por año, con una cifra mínima de 1.495 millones en 2010.
¿Qué es lo que hay entonces con estos Azulejos, que han logrado despertar y renovar una historia de amor entre un país y su equipo? ¿Por qué de repente los fanáticos están volviendo en masa, cantando al unísono "OK, Blue Jays" durante la séptima entrada, incluso lanzando sus gorras al terreno durante el reciente juego de tres cuadrangulares de Donaldson, el equivalente del béisbol del "hat trick" (tres goles en un partido) en el hockey?
"Pienso que ellos realmente representan nuestro país", dijo Wes Coleman, un bombero voluntario de Kingston, Ontario. "Ellos siempre tratan de apelar a los canadienses de varias maneras, como jugar [en cada] en el Día de Canadá y cosas así. Debido a que es nuestro único equipo nacional, es algo que todos podemos apoyar como país".
El veterano ex presidente de los Azulejos Paul Beeston apeló al orgullo nacional cuando se unió de vuelta a la organización en 2008. Beeston restauró la hoja roja de maple de Canadá al logo del equipo, el que había cambiado tanto que se había vuelto irreconocible. Amplió la caravana invernal de los Azulejos para hacer paradas de costa a costa y mudó el equipo de Clase A corta a Vancouver. También le ayudó el hecho de que el miembro del Salón de la Fama Roberto Alomar y las ex extrellas de los Azulejos Duane Ward, Lloyd Moseby y Devon White comenzaran a dar clínicas de béisbol a todo lo largo y ancho del país.
"Yo hice la caravana el año pasado y estábamos en Vancouver, y esa fue una de esas ocasiones en las que pensé, 'Wow, tenemos fanáticos en todas partes en Canadá'", dijo Martin, el veterano receptor que se crió en Montreal y habla francés con fluidez. "Estuvimos por todo el país y la gente se alineaba para tomarse fotos con nosotros. Eso me hizo comprender que sí, es cierto, todo Canadá nos está mirando. Esto es una locura".
Pero no fue hasta el verano pasado cuando Canadá realmente se metió en el asunto. El record de los Azulejos era de 50-51 y parecía que estaban destinados a otro tercer lugar cuando el 28 de julio de 2015 el entonces gerente Alex Anthopoulos, nativo de Montreal, se sacó de la manga un mega cambio por el torpedero Troy Tulowitzki. Dos días después, otra sorpresa: Anthopoulos adquirió al as zurdo David Price.
Los Azulejos eran de verdad. Finalmente.
"No era como en el 92 o el 93. Esto era un sentimiento totalmente nuevo", dijo Beeston. "Nosotros comenzamos a ganar, y de repente estábamos subiendo del cuarto al tercero, del tercero al segundo, del segundo al primero. Hubo un romance con los Azulejos que no solo se demostró en la boletería sino también en los ratings de televisión, en los ratings de radio, en la venta de mercancía, en todas partes".
Los Azulejos terminaron como una aplanadora, con marca de 43-18, ganaron la División Este de la Liga Americana con ventaja de seis juegos, y llenaron el Rogers Centre con multitudes ensordecedoras.
"Siempre miro atrás a una de mis experiencias personales en septiembre ante los Yankees. Ponché a los tres rivales de la entrada, y recuerdo que mi corazón estaba vibrando de emoción", dijo el relevista zurdo Brett Cecil, la selección de primera ronda de Toronto en el sorteo de 2007 y el jugador con más tiempo en el equipo. "Era algo realmente ruidoso".
El nivel de decibeles alcanzó alturas sin precedentes en la épica séptima entrada, que duró 53 minutos, del decisivo Juego 5 de la Serie Divisional de la Liga Americana. Bautista encabezó el ramillete de cuatro carreras con un cuadrangular de tres anotaciones - y luego lanzó su bate como una jabalina - para eliminar a los Vigilantes de Texas.
"Yo estaba sentado junto a Price cuando lo conectó", dijo Cecil. "Ambos estábamos sentados y pusimos nuestras manos sobre la baranda, y se podía sentir la vibración en la parte acolchonada de la baranda frente a nuestro dugout. Eso es algo que no vas a encontrar en muchos lugares".
Beeston dijo: "Eso es béisbol en su mejor expresión. Eso tuvo todo lo que hubiese querido. Fue un juego divertido, y pienso que creó muchos fanáticos nuevos. Y eso se trasladó a este año".
Mentalidad de hockey
A medida que los fanáticos entraban por las puertas del Rogers Centre antes del juego del domingo a la 1:07 p.m. ante los Medias Rojas, las camisetas y los uniformes parecían un llamado de lista de los jugadores en el roster de los Azulejos: DONALDSON 20 ... BAUTISTA 19 ... ENCARNACIÓN 10 ... MARTIN 55 ... TULOWITZKI 2 ... PILLAR 11 ... STROMAN 6 ... OSUNA 54 ... DICKEY 43 ... TRAVIS 29.
¿Hay un jugador favorito? "Todos ellos", dijo DeYoung.
Cherry dejó en claro su selección el año pasado cuando apareció en televisión y pidió un voto por Donaldson para que fuese seleccionado como el tercera base titular de la Liga Americana para el Juego de Estrellas. ¿Adivinen quién lideró a todos los jugadores con más de 14 millones de votos?
"Donaldson, él luce como un jugador de hockey. Lo adoro", dijo Cherry, quien hizo el primer lanzamiento a su héroe en el Día de Canadá el año pasado. "Cuando se poncha, no es como que diga, 'Oh bueno, otro día en la oficina', mientras camina de vuelta. Si recuerdan, recientemente él partió su bate en dos luego de poncharse y [el manager John] Gibbons lo regañó. Pero así es él. Él no es falso".
En el piso superior, en la Sección 521, Maureen Konnyu saluda a una familia de cuatro con una alegre bienvenida "¡Bienvenidos a los Azulejos!". Trabajando como ujier en el Rogers Centre desde 2002, Konnyu llevó a los fanáticos a sus asientos con una gran hospitalidad.
"Ya no tienen que mostrarme su boleto más", dice ella, "porque ahora somos amigos".
"Los Azulejos unen a todos", dijo William Marquis, quien vino desde Calgary para ver el partido con Coleman, su compañero bombero. "Pienso que aquí somos un poco más amables [que los fanáticos en los EEUU]."
No le digan eso al árbitro Dale Scott, cuyo fallo en interpretar una regla llevó a revertir una decisión en la séptima entrada antes mencionada del Juego 5 del año pasado y eso provocó que los fanáticos llenaran el terreno con basura. Las cosas se pusieron tan "alocadas", como dice Beeston, en el Rogers Centre que hasta el alcalde de Toronto John Tory envió un mensaje en Twitter haciendo un llamado a la calma.
El manager de los Medias Rojas John Farrell también ha estado en el extremo receptor de las molestias de los fanáticos. Luego de llevar a los Azulejos a marca de 154-170 en 2011 y 2012, Farrell optó por salirse de su contrato restando una temporada para irse a lo que catalogó como su "trabajo soñado" en Boston. Y al volver a Toronto en 2013, fue abucheado sin misericordia.
"No es un lugar fácil para ir y jugar, particularmente de la forma en que han estado luciendo los Azulejos", dijo Farrell. "La afición, ellos me dan la bienvenida cada vez que vuelvo. Es un sitio algo hostil".
Beeston dijo: "Tradicionalmente, quizás somos un poco más tranquilos, un poco más reservados, y en algunos aspectos, no tan enojados como en otras ciudades. Pero por otra parte, nos estamos volviendo de esa manera".
Sin embargo, mayormente el apoyo a los Azulejos es un asunto de orgullo nacional. El hockey siempre será el pasatiempo nacional de Canadá, pero existen siete equipos en la NHL en el país. Y la Liga de Football Canadiense tiene nueve equipos desde Vancouver a Montreal.
Pero cuando se trata de béisbol, solo hay una opción. Así que restando dos semanas en la temporada y con los Azulejos en dura batalla con los Medias Rojas, los Orioles de Baltimore y los renacidos Yankees de Nueva York por la corona del Este LA, el Rogers Centre es el lugar donde hay que estar, y el azul es el color nacional.
"¿Cuánto azul puedes ver?", dijo Beeston. "Quiero decir, cuando vienes aquí a un juego, ves azul por todas partes".
Los fanáticos podrían convertirse en otro tipo de azul si Bautista y Encarnación se van del equipo por la agencia libre luego de la temporada. Esa posibilidad le da un significado extra a un lema publicitario que está desplegado alrededor del estadio: "La Historia Es Ahora".
"Ellos no van a perder a ambos", dijo DeYoung. "Ellos van a perder a uno de ellos luego de este año, pero no van a perder a los dos".
¿Y si se van los dos?
Bueno, comoquiera DeYoung no va a cambiar el color de su cabello a su color natural.
"Yo sé que la base de fanáticos seguirá aquí. Vamos a volver", dijo DeYoung. "¿Cuántos equipos en los EEUU tienen 30 millones de fanáticos? Ningún equipo en EEUU tiene 30 millones de fanáticos.
"Los estadounidenses han estado intentando quedarse con nuestro hockey. Pero nosotros nos vamos a quedar con su béisbol".
