El cubano de los Boston Red Sox es ahora el rey de los ponches entre los relevistas. Ponemos su carrera en perspectiva histórica.
En lo que respecta a los récords, el de "más ponches conseguidos por un relevista" no encabeza precisamente la lista de marcas más célebres, pero al menos nos brinda una excusa para recordar a Hoyt Wilhelm.
Con su ponche número 1.364 como relevista, Aroldis Chapman acaba de superar la marca histórica de Wilhelm. A Wilhelm le llevó 1.872⅓ entradas lograrlo -llegó a las Grandes Ligas en 1952 a los 29 años y lanzó hasta los 49-, mientras que Chapman necesitó menos de 850 entradas. No podrían encontrarse dos lanzadores más distintos: Wilhelm lanzaba sus impredecibles bolas de nudillos, mientras que Chapman lanzaba -y lanzó en su temporada de novato en 2010- el lanzamiento más rápido en la historia de la MLB, alcanzando las 105.8 millas por hora.
Hay diversas formas de cumplir con el trabajo, y Chapman sigue dominando en su 17.ª temporada, aun cuando su recta promedia las 97.3 mph. Con el récord de ponches en su haber y su resurgimiento en las últimas dos temporadas con los Boston Red Sox, la trayectoria de Chapman luce muy distinta a como se veía hace un par de años. ¿En qué posición se ubica entre los cerradores?
Tomé a los 12 mejores relevistas de la lista histórica de juegos salvados y los clasifiqué según 10 categorías: juegos salvados, entradas lanzadas, WAR, ponches por cada nueve entradas, ERA+, porcentaje de salvamentos, probabilidad de victoria añadida (WPA), OPS permitido, porcentaje de victorias y derrotas, y WPA en postemporada. Se otorga un punto por ocupar el primer lugar en una categoría y hasta 12 puntos por quedar en el último. Cuanto menor sea la puntuación total, mejor será la posición en el ranking.
Al seleccionar a los 12 mejores, quedan fuera miembros del Salón de la Fama como Wilhelm, Goose Gossage, Rollie Fingers y Bruce Sutter; sin embargo, la carrera de estos cuatro se desarrolló mayoritariamente antes de que se establecieran los patrones modernos de utilización de los cerradores, lo que dificulta las comparaciones. Centrémonos, pues, en los últimos 40 años.
12. Dennis Eckersley (96 puntos)
En una frase: Eckersley, ganador de los premios Cy Young y MVP de la Liga Americana en 1992, tuvo una etapa dominante de cinco años con los Athletics entre 1988 y 1992.
Salvados: 390 (noveno en la historia de MLB)
¿Salón de la Fama? Sí
Eckersley pasó la primera mitad de su carrera como un lanzador abridor muy sólido, ganando 149 partidos, pero aquí solo tomo en cuenta sus 12 temporadas como relevista. Durante ese periodo estelar de cinco años, registró una efectividad de 1.90, 220 juegos salvados y apenas 26 bases por bolas no intencionales en 359 entradas. En los cinco años siguientes acumuló otros 150 salvamentos, pero con una efectividad de 4.06 y un porcentaje de éxito mucho menor. Ingresó al Salón de la Fama en su primera oportunidad, gracias en parte a su trayectoria como abridor, aunque su etapa como cerrador de élite fue bastante breve.
11. John Franco (89 puntos)
En una frase: Franco, un lanzador zurdo de 5 pies y 10 pulgadas (1.78 metros) con una excelente screwball, fue seleccionado cuatro veces para el Juego de las Estrellas y lideró su liga en juegos salvados en tres ocasiones, aunque no poseía el dominio abrumador típico de los cerradores clásicos.
Salvados: 424 (7mo)
¿Salón de la Fama? No
Franco, cerrador de los Reds y los Mets durante las décadas de 1980 y 1990, registró una efectividad (ERA) de 2.89 a lo largo de su carrera, pero ni siquiera logró permanecer en la boleta de votación del Salón de la Fama para una segunda oportunidad. Quizás sea injusto, pero nunca fue considerado realmente el mejor cerrador del momento en ninguna etapa de su carrera. No obstante, fue un lanzador duradero y eficaz -se mantuvo activo hasta los 44 años- y aún ocupa el tercer puesto en la lista histórica de más partidos lanzados.
10. Lee Smith (82 puntos)
En una frase: Este corpulento lanzador derecho fue uno de los relevistas con mayor velocidad de su época y el líder histórico en juegos salvados al momento de retirarse, tras haber logrado al menos 29 rescates con cinco equipos distintos, destacándose especialmente su etapa con los Cubs en la década de 1980.
Salvados: 478 (4to)
¿Salón de la Fama? Sí
La carrera de Smith abarca la transición en la forma de utilizar a los cerradores. Al principio de su trayectoria, superó las 100 entradas lanzadas en tres ocasiones con los Cubs. En su última temporada como cerrador, lanzó apenas 49 entradas en 52 partidos, logrando 37 salvamentos. Registró una efectividad (ERA) de por vida de 3.03, situándose en el último lugar entre los 12 relevistas en cuanto a efectividad ajustada, y superando únicamente a Franco en porcentaje de salvamentos; no obstante, parte de esto se debió a que lanzaba con más corredores heredados en base que los cerradores modernos. Alcanzó un máximo del 50% de los votos de los periodistas para el Salón de la Fama, pero fue elegido por unanimidad por el Comité de Veteranos en 2019.
9. Francisco Rodríguez (76 puntos)
En una frase: Tras destacar en la postemporada durante la conquista de la Serie Mundial de 2002 por parte de los Angels -año en el que ganó cinco partidos como relevista-, Rodríguez estableció posteriormente el récord de más juegos salvados en una sola temporada (62) en 2008.
Salvados: 437 (6to)
¿Salón de la Fama? No
"K-Rod", quien era un novato de 20 años con apenas cinco apariciones en las Grandes Ligas cuando irrumpió en la escena durante la postemporada de 2002, combinaba una recta fulminante con un lanzamiento híbrido entre curva y slider de quiebre pronunciado, registrando una efectividad de 2.35 a lo largo de sus más de seis temporadas con los Angels. Cuando su recta perdió algo de velocidad, desarrolló un excelente cambio de velocidad; gracias a este lanzamiento logró temporadas destacadas en cuanto a juegos salvados con los Brewers y los Tigers, aunque su rendimiento no fue tan constante. A pesar de poseer el récord de más salvamentos en una temporada, no ha contado con gran respaldo para el Salón de la Fama, obteniendo el 11.8 % de los votos este año, su cuarta aparición en la boleta.
8. Jonathan Papelbon (68 puntos)
En una frase: Papelbon, el cerrador de los Red Sox campeones de la Serie Mundial de 2007, fue seleccionado seis veces para el Juego de Estrellas y terminó con una efectividad (ERA) de 2.44.
Salvados: 368 (12mo)
¿Salón de la Fama? No
Papelbon es el primer jugador de la lista que desarrolló toda su carrera en la era de "no te sacamos a lanzar hasta la novena entrada". Solo alcanzó un máximo de 70 entradas lanzadas en una ocasión -incluso Rodríguez, quien llegó a la liga apenas unas temporadas antes, logró esa cifra cinco veces-, pero fue increíblemente eficiente: ocupa el tercer lugar en efectividad ajustada (ERA+), el segundo en WPA (Probabilidad Ganadora Añadida) en postemporada y está empatado en el cuarto puesto en porcentaje de juegos salvados. Su punto débil es la brevedad de su carrera: apenas 12 temporadas, dos de las cuales fueron incompletas.
7. Craig Kimbrel (64 puntos)
En una frase: Sus primeras cuatro temporadas fueron tan dominantes como las de cualquier relevista en la historia -lideró la Liga Nacional en salvamentos en cuatro ocasiones y registró una efectividad de 1.51- y, posteriormente, fue el cerrador de los Red Sox, campeones de la Serie Mundial de 2018.
Salvados: 440 (5to)
¿Salón de la Fama? Aún activo
Durante sus primeras ocho temporadas completas, Kimbrel parecía un candidato indiscutible al Salón de la Fama, con una efectividad de 1.91, 333 salvamentos y siete selecciones al Juego de Estrellas. Su trayectoria errante desde entonces -nueve equipos distintos desde 2019- y sus resultados irregulares nos hacen olvidar lo difícil que resultaba batearle en aquel entonces. Si bien fue el cerrador de los Red Sox en 2018, mostró inseguridad en la postemporada y no cerró la Serie Mundial. Posteriormente, protagonizó un par de salvamentos fallidos memorables con los Phillies en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional de 2023. Sus mejores posiciones históricas son en ponches por cada nueve entradas (segundo) y porcentaje de salvamentos (empatado en el cuarto lugar), mientras que sus puestos más bajos corresponden a entradas lanzadas (décimo) y WAR (undécimo).
6. Joe Nathan (61 puntos)
En una frase: Tuvo una etapa de dominio con los Twins entre 2004 y 2009, con un promedio de 41 salvamentos y una efectividad de 1.87; más tarde, tras recuperarse de una lesión, logró un par de temporadas destacadas con los Rangers.
Salvados: 377 (11mo)
¿Salón de la Fama? No
Nathan obtiene una buena puntuación bajo esta metodología: comparte el primer puesto en porcentaje de salvamentos y lidera el porcentaje de victorias y derrotas con un registro de 64-34. Sin embargo, quedó fuera de la papeleta de votación del Salón de la Fama tras un solo año, tal vez porque los votantes recordaban sus pésimos resultados en los playoffs: ocupa el 12.º lugar en WPA (Probabilidad Ganadora Añadida) en postemporada, con una efectividad de por vida de 8.10, un récord de 0-2 y dos oportunidades de salvamento desperdiciadas de un total de tres.
5. Billy Wagner (60 puntos)
En una frase: El lanzador zurdo de 5 pies y 10 pulgadas (1.78 metros), poseedor de una recta fulminante, fue uno de los primeros relevistas en alcanzar habitualmente las 100 millas por hora, registrando una efectividad (ERA) de 2.31 e impresionantes cifras de ponches.
Salvados: 422 (8vo)
¿Salón de la Fama? Sí
Aunque se le recuerda principalmente por su etapa con los Astros, Wagner también ejerció como cerrador para los Phillies, Mets y Braves; de hecho, se retiró en plena forma, tras lograr una efectividad de 1.43 y 37 salvamentos en su última temporada con Atlanta. Ocupa posiciones destacadas en diversas estadísticas clave, incluyendo el segundo lugar en ERA+ y el cuarto en ponches por cada nueve entradas (SO/9) y en WAR. Su gran punto débil: tuvo dificultades en la postemporada, donde registró una efectividad de 10.03 y permitió 21 imparables en 11 entradas y dos tercios a lo largo de 14 apariciones. No obstante, en su última aparición en la boleta de la BBWAA el año pasado, finalmente logró ingresar al Salón de la Fama.
4. Trevor Hoffman (57 puntos)
En una frase: El excampocorto de ligas menores desarrolló uno de los mejores cambios de velocidad en la historia del deporte y sumó nueve temporadas con 40 o más salvamentos, empatando el récord de mayor cantidad.
Salvados: 601 (2do)
¿Salón de la Fama? Sí
La consistencia de Hoffman fue notable: a excepción de 2003, año en que se perdió gran parte de la temporada debido a una lesión, registró más de 30 salvamentos cada año entre 1996 y 2009, terminando con una efectividad (ERA) superior a 3.00 en solo tres de esas temporadas. Si bien se vio favorecido por jugar en un estadio propicio para los lanzadores en San Diego, su longevidad le permitió situarse segundo no solo en salvamentos sino también en WPA, además de empatar en el primer puesto en porcentaje de salvamentos y ocupar el tercer lugar en WAR.
3. Aroldis Chapman (51 puntos)
En una frase: Chapman ha sido el lanzador más difícil de batear en la historia de las Grandes Ligas, ocupando el primer lugar tanto en tasa de ponches como en promedio de bateo permitido más bajo entre los lanzadores con al menos 600 entradas lanzadas.
Salvados: 381 (10mo)
¿Salón de la Fama? Aún activo
Tal vez este sistema sobrevalore a Chapman, pero él ocupa el primer puesto en ponches por cada nueve entradas (SO/9) y en el OPS permitido más bajo, además del cuarto lugar en ERA+, porcentaje de juegos salvados y porcentaje de victorias y derrotas. Solo aparece por debajo del séptimo puesto en entradas lanzadas (noveno) y juegos salvados (décimo); sin embargo, superará a Eckersley en la lista de salvamentos más adelante esta temporada y podría superar a Wagner y Franco la próxima. ¿Se está perfilando como una carrera digna del Salón de la Fama? Nunca ha tenido una temporada de 40 juegos salvados y ciertamente ha sido utilizado con cautela a lo largo de su carrera, alcanzando las 70 entradas en una ocasión y las 60 entradas en solo otras cinco temporadas. Es posible que Josh Hader termine superándolo también en las estadísticas de tasa de ponches y promedio de bateo permitido. Chapman ganó dos anillos de Serie Mundial, con los Cubs en 2016 y con los Rangers en 2023, aunque estuvo a punto de echar a perder el séptimo partido con los Cubs y actuó como relevista intermedio con los Rangers. Aun así, sus posibilidades de ingresar al Salón de la Fama parecen mayores dado su rendimiento reciente.
2. Kenley Jansen (41 puntos)
En una frase: Conocido por su recta cortada, Jansen ascendió discretamente al tercer puesto de la lista histórica de juegos salvados a principios de esta temporada y cuenta con una efectividad de 2.60 de por vida.
Salvados: 483 (3ro)
¿Salón de la Fama?Aún activo
Este caso resulta algo sorprendente, tal vez porque Jansen no ha sido realmente un cerrador de élite -el mejor de su clase- desde 2017. En sus primeras ocho temporadas con los Dodgers, registró una efectividad de 2.08 y un promedio de 14 ponches por cada nueve entradas. Desde entonces, ha mantenido el nivel suficiente para seguir desempeñándose como cerrador en varios equipos, aunque su efectividad ha sido de 3.18 y promedia 10.8 ponches por cada nueve entradas. Debutó en la misma temporada que Chapman, pero ha lanzado 100 entradas más; por tanto, ese volumen adicional de entre cinco y diez entradas anuales aporta un valor extra. Si bien protagonizó un par de oportunidades de salvamento desperdiciadas que resultaron memorables durante su etapa con los Dodgers, ostenta una efectividad de 2.20 en postemporada. Su posición más baja es en la estadística WAR (séptimo lugar), mientras que ocupa el tercer puesto en seis categorías, incluidas la tasa de ponches por nueve entradas (SO/9), el WPA y el OPS permitido más bajo. Una trayectoria impresionante para quien fuera receptor en las ligas menores.
1. Mariano Rivera (23 puntos)
En una frase: El más grande de todos los tiempos (The GOAT).
Salvados: 652 (1ro)
¿Salón de la Fama? Sí
No sorprende en absoluto que Rivera ocupe el primer lugar, y lo hace de manera contundente. La mejor forma de resumir su extraordinaria carrera es esta: acumula más WPA (Probabilidad Ganadora Añadida) en la postemporada que los otros 11 relevistas combinados, y la diferencia es abismal. Figura primero o segundo en todas las categorías, excepto en la de ponches por cada nueve entradas (SO/9), donde se situó undécimo. Si sumáramos los bates rotos a los ponches, es posible que también hubiera liderado esa categoría.
