La Serie Mundial de 2001 marcó el fin del dominio de Yankees y el comienzo de una franquicia que en poco tiempo de vida ganó su primer título, gracias a la ayuda de los pitchers Randy Johnson y Curt Schilling
ESTADOS UNIDOS -- Un monstruo de Series Mundiales contra un equipo emergente, con nula historia. ¿Qué era lo lógico? Un tetracampeonato de NY Yankees, pero nadie se imaginaba lo que sucedería el 4 de noviembre de 2001, fecha en la que quedó sepultada una dinastía.
Randy Johnson y Curt Schilling acabaron con el mito y materializaron el sueño para Arizona, fue una de las noches más bellas en Clásicos de Otoño.
Tenía que ser así, los héroes emergieron del montículo del Bank One Ballpark.
Juego 7. Durante las primeras cinco entradas, Schilling de los D-Backs y Roger Clemens de New York se batieron en serio. A ninguno le aplicaron la grúa hasta la sexta entrada.
Vino Steve Finley para conectar sencillo y tomar la ventaja, que duró poco ya que en la siguiente media entrada, Tino Martínez dio de hit que llevó a Derek Jeter al plato; empatado todo 1-1 después de siete rollos.
Luego, de manera desgarradora, Alfonso Soriano pegó un jonrón en la parte alta de la octava entrada. Los Yankees se enfilaban a aumentar su ya de por sí vasta historia.
Pero Randy Johnson, quien había realizado 104 lanzamientos en el duelo 6 del Clásico, entró en relevo para mantener el partido con diferencia de una carrera.
Resultó ser un movimiento inteligente del manager Bob Brenly, pues Johnson retiró a Chuck Knoblauch. Después, regresó a la lomita en la parte alta de la novena, donde consiguió dominar a Bernie Williams y a Tino Martínez y ponchar a Jorge Posada para dejar abierto todo en la novena entrada. La magia de la 'Big Unit' estaba hecha.
Después, llegó el batazo inolvidable de Luis González que cortó el diamante para impulsar la carrera de la victoria y convertir a Arizona de cenicienta a una princesa. El primer título de Serie Mundial se quedaba en casa.
Johnson fue reconocido como el MVP de la Serie Mundial, tras una efectividad de 1.04, con una tasa de 9.9 ponches por cada nueve innings. La "Gran Unidad" lanzó en tres de los siete juegos por 17.1 entradas.
Por su parte, Schilling también recibió el premio al MVP. El diestro realizó tres aperturas con un total de 21.1 innings, en los que dejó efectividad de 1.69.
Ahora, los Diamondbacks de 2023 buscarán inspirarse en aquellos peloteros que hace 22 años desafiaron a un todopoderoso y fincaron su éxito en creer... creer que el beisbol siempre tiene noches inolvidables para los que en el papel son desfavorecidos.
