El miércoles inician las Finales de la NBA entre Knicks y Spurs, y aunque los favoritos claros para los casinos son los de San Antonio, hay muchos motivos para que la afición de Knicks se emocione.
En los últimos 25 años, apenas tres equipos no favorecidos por los momios han ganado las NBA Finals. En 2004, los Detroit Pistons acabaron con la era de Kobe y Shaq en los Lakers; mientras que en 2011, Dirk Nowitzki y los Dallas Mavericks sorpresivamente echaron al Miami Heat de LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh. Cinco años después, el mismo LeBron vencería al super equipo de los Golden State Warriors, liderados por Stephen Curry.
Para la serie de este año, los San Antonio Spurs son favoritos, por lo que los New York Knicks buscan unirse a un club selecto en el siglo actual. Pero, ¿realmente es tan claro que San Antonio es ampliamente superior? Hay métricas en donde la diferencia es mínima, o francamente favorece a los Knicks.
¿Será que tendremos a una adición nueva al club de los underdogs que vienen a quedar campeones de la NBA?
OFENSIVA: Los Spurs fueron la tercera ofensiva más potente de la temporada regular, anotando 119.8 puntos por partido, siendo uno de los equipos que curiosamente más anotaba canastas de dos puntos. Aun en esta era de priorizar el tiro de tres, los Spurs son un equipo mucho más hacia la mitad de la tabla en esta métrica comparado con los Knicks, quienes son el cuarto equipo más eficiente de la liga en la temporada actual.
En los playoffs, la narrativa se volteó en varios aspectos. Los Knicks han estado imparables en la ofensiva, anotando 119.9 puntos por partido, y con 51.5 por ciento de sus tiros totales anotados. Claro, algo de esto podemos atribuir a los rivales menos defensivamente hábiles que hay en la Conferencia Este.
Por el otro lado, los Spurs se tuvieron que enfrentar a monstruos defensivos como Minnesota y Oklahoma City, y aún así logran estar terceros en los playoffs en puntos, con 115.3 anotados por duelo. Aquí, la diferencia básicamente se reduce a en quien se confía más para definir un juego a la ofensiva: ¿Victor Wembanyama o Jalen Brunson? Hoy, el francés tiene ventaja.
VENTAJA: SAN ANTONIO
DEFENSIVA: Durante la temporada regular, aquí fueron prácticamente símiles los dos equipos: los Knicks fueron quintos en puntos permitidos con 110.1, mientras que San Antonio fue octavo con 111.5 recibidos. Ningún equipo realmente se esmeró en crear balones sueltos y entregas, dado que los Knicks generaron 14.4 pérdidas, siendo el 18vo clasificado de la NBA, mientras que San Antonio solamente promedió 13, y fue uno de los cinco peores equipos de la liga en este rubro.
Si bien la presencia de Wembanyama en la pintura altera por completo la estrategia ofensiva de los rivales, la realidad es que en los playoffs ha sido quizás más determinante lo hecho por los Knicks, quienes tienen un elenco completo de jugadores que han defendido de forma incansable durante la postemporada. En 14 juegos, los Knicks han permitido apenas 100.6 puntos por partido, el menor número de todos los 16 equipos hasta ahora.
Sí, Wemby será determinante, pero el juego de elementos como Karl-Anthony Towns y Josh Hart hace difícil pensar que San Antonio será más duro defensivamente hablando que los Knicks, quienes ostentan esto como su identidad.
VENTAJA: NEW YORK
COACHING: En 2023, ante la llegada de Victor Wembanyama a los Spurs, el entonces coach Gregg Popovich le dio la responsabilidad a Mitch Johnson, su asistente, de preparar a Wemby antes de los partidos con ejercicios físicos y mentales. La relación que desarrollaron ambos fue clave para que, un año después, Johnson fuera el elegido para suplir a Popovich mientras este lidiaba con una enfermedad.
Ahora, Johnson y Wemby clasificaron a San Antonio a sus primeras Finales desde 2014. La aparente inexperiencia de Johnson es parecida a la de su padrino y ex jefe, Popovich. Este último tomó a los Spurs en 1996 sin experiencia previa en la NBA. Tres años después, guio a Tim Duncan y David Robinson a ganar el primer título de la franquicia con un arrollador récord en playoffs, ganando 15 de 17.
Del otro lado, Mike Brown es un opuesto en muchos sentidos. Brown dirigió su primer juego de NBA hace más de 20 años, y llegó a las Finales en su segunda temporada con Cleveland, cayendo precisamente ante los Spurs. Pese a tener a LeBron James, Brown no volvió a las finales con los Cavs y pasó años como asistente en varios equipos, y coach sin mucho éxito en Sacramento y con los Lakers. Ahora, en su primera temporada con los Knicks, tiene una oportunidad de oro.
VENTAJA: PAREJO
BANCA: A diferencia de lo que hizo Tom Thibodeau el año pasado, Mike Brown tiene amplia confianza en su banca en estos playoffs. Los suplentes promedian 15 minutos por juego y anotan 31.3 puntos como grupo en lo que va de la postemporada. Otorgan frescura a jugadores sobre todo como Towns y Brunson. Durante la postemporada, Landry Shamet y Mitchell Robinson han sido clave, y la banca tiene un promedio de 41.4 por ciento desde la línea de tres pero claro, ante rivales menos talentosos que los de Spurs.
Los Spurs, por el otro lado, han tenido sus altibajos. Juegan en promedio 15.6 minutos, y anotan 32.6 puntos, ligeramente más que los Knicks. Donde sí superan a Nueva York es en estadísticas como rebotes, robos, tapones y asistencias. Es decir, los Knicks anotan más desde la banca, pero los Spurs hacen todo lo demás un poquito mejor.
VENTAJA: SAN ANTONIO
INTANGIBLES: Los Spurs y los Knicks fueron dos de los mejores equipos en casa esta temporada, con San Antonio con una ligera ventaja ahí. Pero de visita, los texanos fueron mucho mejores que los neoyorquinos durante la temporada. Eso será clave en las Finales, donde los Spurs tendrán cuatro juegos en casa.
El aura de los Knicks es innegable durante esta postemporada, ya que el equipo y sus fans están con la emoción a tope luego de que sea la primera vez en 27 años que los Knicks vuelven a los Finals. Pero estar más de una semana sin actividad puede ser algo que le quite la viada al equipo de Mike Brown. San Antonio, por su parte, podría tener un bajón también después de conquistar al equipo campeón, o bien sentirse empoderados.
Quizás el intangible más grande de toda la serie es, sencillamente, lo que definió la serie entre Spurs y Thunder: ¿quién tiene el mejor jugador? Eso, simplemente, es dominio de Wembanyama.
VENTAJA: SAN ANTONIO
