Novak Djokovic (8° de la ATP) no pudo meterse en una nueva final de Wimbledon. Si bien no la tenía fácil, jugaba contra el número 1 del mundo Jannik Sinner, lo cierto que es que el triunfo que había tenido frente al italiano en el Australian Open 2026 ilusionaban con una nueva posible victoria épica. De todos modos, poco pudo hacer a tal punto que Nole catalogó el resultado como una "paliza".
"No hubiera hecho nada distinto tácticamente. Fue una paliza contundente, no había mucho que yo hubiera podido hacer diferente", enfatizó el serbio en la conferencia de prensa tras caer por 6-4, 6-4 y 6-4 en dos horas y 20 minutos de juego.
Además, prosiguió: "O sea, básicamente llegaba medio paso tarde a cada golpe, es así de simple. Él estaba un nivel, o más, por encima de mí. No estuve lo suficientemente fino, ni tuve la reacción o el equilibrio necesarios para enfrentarme a él. Eso es todo. No había mucho que pudiera hacer en la cancha".
De todos modos, más allá de la desilusión por no haber podido llegar a la final, dejó abierta la posibilidad de volver a disputar el torneo la próxima temporada con 40 años. "Me encantaría volver, aunque sea una última vez. Eso lo veremos", aseguró.
De acuerdo a sus declaraciones, en la previa del partido el balcánico se sentía en condiciones de pelear por la victoria. "Me sentía bien, físicamente en condiciones. Quizás no tan fresco, obviamente, como al principio del torneo, pero físicamente estaba bien. Él fue un jugador muy superior y llevó la iniciativa. Simplemente hay que reconocer su mérito y decirle: 'Felicitaciones, buen trabajo'", argumentó.
Uno de los grandes protagonistas del torneo fue el británico Arthur Fery (114°), quien jugó el torneo gracias a una wild card y llegó a las semifinales. "Fue una gran historia. No es habitual ver a un jugador invitado llegar tan lejos, y menos aún a uno local. Es algo fantástico para el torneo y para el público. Hoy vi un poco del partido; Sascha (Zverev) simplemente fue demasiado fuerte. Pero el esfuerzo que hizo él fue tremendo. De cara al futuro, es difícil saberlo. Tienen que darse las circunstancias adecuadas. Pero, sin duda, ha demostrado que tiene calidad", explicó Djokovic sobre lo hecho por el británico antes de caer en las semifinales ante Alexander Zverev (3°).
Por otra parte, elogió a Sinner por su partido y enfatizó en su saque como una de las armas principales. "Siempre soy competitivo; siempre doy lo mejor de mí. Solo yo sé por lo que paso internamente y lo que cuesta seguir jugando a este nivel. Por supuesto que estoy decepcionado. Claro que quería ganar Wimbledon; esa es la razón por la que sigo esforzándome tanto. Pero he perdido ante un jugador mejor. Es un trago amargo, pero es lo que hay. No estoy enojado conmigo mismo. No creo haber hecho demasiadas cosas mal; simplemente estuve un par de niveles por debajo de él. Jugó de forma muy sólida en todos los aspectos: el saque, por ejemplo, es muy difícil leer su servicio, se ha convertido en un arma increíble en los últimos años desde que cambió su técnica. Y, por supuesto, es tan sólido como cualquiera desde el fondo".
Por último, habló sobre sus logros y cómo implican de cierta forma una maldición y una bendición. "El año pasado llegué a cuatro semifinales. Este año, de tres torneos de Grand Slam, alcancé una final y una semifinal. Para el 99% de los jugadores, esos serían unos resultados excelentes. Para mí, están bien, pero no son suficientes, porque tengo la bendición y la maldición de estar acostumbrado a lo más alto en cuanto a resultados y logros. Por supuesto, sigo disfrutando de la emoción de la competencia. Quizás no disfruto tanto de las duras semanas previas a los grandes torneos, sometiéndome una y otra vez a mucho dolor, sobre todo físico. Me alegra que en este torneo el cuerpo haya aguantado bastante bien", afirmó.
Por último, concluyó: "En casi todos los demás torneos de los últimos dos años, siempre surgía algún problema. Cuando estoy sano, todavía puedo jugar como un tenista del Top 5 y competir al más alto nivel. Me gusta. Me gusta esta vida. El tenis me lo ha dado todo y me ha permitido convertirme en quien soy. Al mismo tiempo, claro, siempre surge la pregunta de hasta dónde quiero llegar, qué quiero jugar y cómo. Sigo ese proceso, pero intento tomármelo, en cierto modo, día a día, y ver cómo me siento realmente. No tengo ninguna presión ni nadie me obliga a jugar, lo hago porque realmente quiero y porque todavía puedo. Todavía puedo jugar al nivel de un jugador del Top 10 o del Top 5".
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