Se expresa con la madurez de una atleta experimentada con una extensa carrera sobre su espalda. El desparpajo y la frescura de su sonrisa le otorgan la juventud que indica su edad: Agostina Hein tiene apenas 18 años. La nadadora ya es una de las figuras del deporte argentino y ofrece un futuro de grandeza.
De su constante deseo de superación, sus récords, sus medallas, su pasado y futuro olímpico, sus discos, sus tatuajes y el desafío de su rol como mujer deportista conversó en una entrevista exclusiva con ESPN.com, en el lugar que se siente tan cómoda como en su casa, el Campana Boat Club.
De un 2025 brillante pasó a un 2026 que se proyecta aún mejor. Cada vez que se tira a la pileta, Hein genera un impacto.
"Es algo que a mí me sorprende, aunque a la vez trabajamos mucho para eso. Es un mimo al alma el tema de los récords y bajar los tiempos porque significa que vamos por el buen camino. Nos deja muy tranquilos, pero es parte de un objetivo mayor el tema de las marcas. El hecho de que sean récords nos pone muy felices, pero nosotros queremos mucho más", dice y sonríe. Siempre sonríe.
El primer contacto de Agostina con la natación fue a los 6 años. El placer por el deporte la hizo probar primero con el handball y admirar al fútbol por herencia paterna, de la que sostiene su fanatismo por River Plate. La condición inalterable de que aprendiera a nadar la obligó a meterse al agua. Y no salió más. Ni en la pandemia de COVID-19, en la que su mamá y su papá, Ivana y Enrique, le armaron una pileta de lona en el patio, cubierta por un gazebo para mitigar el frío, y la ataban a una soga para que no perdiera la posibilidad de entrenarse.
En 2023, el apellido Hein se escuchaba cada día con más fuerza. En 2024, con 16 años, Agostina fue la deportista más joven de la delegación argentina en los Juegos Olímpicos de París. Y en 2025 llegó la explosión, con la medalla de oro en los 400 metros combinados en el Mundial Juvenil de Otopeni, Rumania, con un tiempo de 4:34.34, nuevo récord argentino y sudamericano, que había conseguido la cordobesa Georgina Bardach en los Juegos de Atenas 2004, con 4:37.51.
Hein recorre el camino desde que dio el gran salto: "En 2023 tuvimos la oportunidad de ir al Mare Nostrum, que fue nuestro puntapié, ya que hicimos marca B para los Juegos Olímpicos. Ahí arrancamos a soñar y a trabajar muchísimo más con mi familia y todo mi equipo interdisciplinario que está conmigo desde que tengo 9 años. Después, ganamos el bronce en el Mundial Junior de Netanya, Israel, al que fuimos con la intención de bajar el tiempo y conseguir la medalla de oro. Nos quedamos con ese gustito amargo de que podríamos haber terminado primeros".
Y sigue, como en el agua, con determinación: "En cambio, en 2025 tuvimos tantas oportunidades que nos llevaron a tranquilizarnos muchísimo. La explosión del año pasado fue algo hermoso. En junio fuimos a un campeonato en Estados Unidos en el que habíamos bajado un poquito las marcas, pero nosotros queríamos mucho más. En el Panamericano Junior logramos bajar nuestras marcas, quedamos ahí nomás del récord de Georgina Bardach, que era algo para lo que habíamos trabajado mucho y lo queríamos lograr. También empecé a entrenar los 400 medley, que era una prueba en la que no me sentía tan cómoda, pero que de a poquito la fuimos amasando. Y el Mundial Junior de Otopeni fue algo hermoso. Estábamos tranquilos porque sabíamos que una semana antes nos había ido muy bien, entonces teníamos que ir a hacer lo que sabíamos y nos iba a salir bien, era parte del proceso".
Bajo la atenta mirada de su entrenador Sebastián Montero, Hein suma metros de a miles en la pileta de su club, prácticamente una extensión de su casa. Solo con observar un rato, los cuatro estilos la hacen lucirse ante la mirada ajena, mientras comparte el agua con sus compañeros de equipo, quienes después presenciarán su soltura ante el micrófono y con los que intercambiará miradas cómplices y risas pillas. Agostina sonríe. Siempre sonríe.
La simpatía no le quita ferocidad. Compite al máximo.
"Lo que más me define es la constancia, las ganas de más y de siempre querer mejorar. Soy alguien que a pesar de todos los baches, nunca pierde ese objetivo mayor. Antes del Mare Nostrum tuvimos situaciones que nos debilitaron, pero como nuestro objetivo era tan fuerte no permitimos que eso nos afectara y eso habla mucho del poder de resolución que vengo desarrollando en conjunto con mis papás y con mi psicóloga, que son pilares superimportantes. Lo que más me ayuda es el hambre de siempre querer más y trabajar para eso. Siempre tuve temitas con la comida y hoy en día es una cuestión que me despreocupa totalmente porque ya lo tengo supernaturalizado. Siempre vamos a ir buscando cómo mejorar y siempre hay algún detalle para seguir progresando. El hambre es infinita. Cada vez que me tiro al agua quiero ganar y quiero nadar fuerte, ya sea en una eliminatoria o en una final porque me deja tranquila saber que lo dejé todo".
Agostina Hein: de París 2024 a Los Ángeles 2028, sus sueños olímpicos
"Soñar con Los Ángeles 2028 es algo que se convirtió en un objetivo por todo esto que venimos trabajando. París 2024 fue el puntapié para decir que quiero muchos más Juegos Olímpicos y muchas más finales. Las ganas de ahora van a durar para siempre".
Agostina no duda, no titubea. Habla con una seguridad que no deja de asombrar en la casi media hora de conversación. Y se enfoca en Los Ángeles 2028, su meta a mediano plazo: "Este último tiempo estuvimos buscando el roce con las nadadoras que vamos a ver en Los Ángeles. En el Mare Nostrum competimos con tres con las que seguro nos vamos a encontrar en 2028 y que ya estuvieron en los Juegos anteriores. En París 2024 yo estuve en Disney y no tomaba dimensión de todo lo que me estaba pasando. Fui a disfrutar y a hacer experiencia, pero ahora para Los Ángeles me puse el objetivo de entrar a alguna final o, por los menos, poder bajar mis tiempos".
Luego, detalla lo que vivió en las competiciones recientes: "Estuvimos buscando muchísimo el roce internacional con, por ejemplo, Katie Ledecky o la brasileña Maria Fernanda Costa. Ellas ya tienen experiencia olímpica y ese roce me va a ayudar a comprender que a las que yo veía como ídolas hoy son mis rivales. Eso me va a hacer mejorar muchísimo. Las admiro, pero ya les quiero ganar".
En el circuito Mare Nostrum de este año, en el que cosechó dos medallas doradas, cuatro plateadas y un bronce, se animó a disputarle los 400 metros libres a Erika Fairweather, campeona del mundo en esa prueba. "En las primeras dos etapas, a Erika la tenía a 3 segundos, que es bastante para una prueba de 400. Entonces, en Barcelona dije 'ya fue, si me muero, me muero y ella va a ir adelante'. Creo que hice un buen papel al ir buscarla. Cuando salí del agua, el entrenador de ella me felicitó porque dijo nunca había visto a alguien con esa garra de querer ganarle. Eso es lo que trabajo con mi equipo todos los días y con mis papás, quienes me enseñaron a querer más, a poder resolver. Y mi psicóloga es la que siempre me impulsa a más, quiere que yo disfrute. Me encanta lo que hago", asegura.
Y completa con una frase que dijo José 'Maligno' Torres, el argentino medalla de oro olímpica en BMX, en una entrega de premios que compartieron: "'Cuando uno hace lo que le gusta, el corazón siempre quiere más'. Eso es lo que siente mi corazón".
No hay dudas de que Hein tiene nivel y personalidad para plantarse cara a cara antes las mejores del mundo de mayores. Sin embargo, su fecha de nacimiento, el 24 de abril de 2008, la ubica para aún competir en juveniles. En los Juegos Suramericanos de la Juventud 2026, en Panamá Agostina fue un tsunami que se llevó puestas a todas sus rivales: obtuvo 9 preseas doradas y 1 plateada.
"Fue un torneo bastante particular en el que en conjunto con mi entrenador, todos los técnicos y el COA nos propusimos llevar la mayor cantidad de medallas posible para Argentina porque en torneos de Comité Olímpico lo que cuenta son las medallas. Entonces, traté de tirarme a la pileta en todas las pruebas que pude y en dejar lo mejor en cada una. Hubo algunas en las que por el cansancio no se nos dieron tanto los tiempos, pero era lo secundario", explica.
Para los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, que se disputan del 12 al 26 de septiembre, la campanense acotará su participación: "Nos planteamos no nadar en tantas pruebas sino enfocarnos en las que más nos interesa porque hay rivales, como las brasileñas, que van a correr solo determinadas pruebas de fondo o de velocidad y tienen ese plus, mientras que yo vengo con cansancio acumulado. Les quiero ganar y quiero estar a la altura, entonces vamos a ir eligiendo qué torneos y qué carreras correr. Soy una nadadora que vive entrenando todos los estilos y todos los ritmos, entonces no voy a dejar de tener ese plus".
Agostina tiene sus pruebas favoritas: "Me gusta mucho 400 combinado porque es una prueba muy completa y muy variada; 400 libre, que le agarré ese amor; y 800 libre también. Mi psicóloga (Agustina Mayer, quien la atiende desde sus 13), después del torneo en Panamá, me dijo 'qué bueno que los 800 te vuelvan a sorprender' porque era una prueba que tenía muy trabada. Esas tres son las que mejor me sientan".
Hein no elige al azar. En dos de esas tres ostenta el récord sudamericano: en 800 libre, con 8:22.01, y en 400 medley, con 4:34.34. Además, es la mejor del subcontinente en 200 combinado, con 2:10.63. Y les suma plusmarcas argentinas en 100 metros mariposa (58.96), 200 metros libre (1:58.79) y 400 metros libre (4:06.25).
El 1 de marzo de 2027 abre la ventana de clasificación para Los Ángeles 2028 y "ni bien empiece ese período" Agostina intentará conseguir las marcas necesarias. "Constantemente hay torneos para intentarlo. El más importante que tenemos en 2027 es el campeonato panamericano, que lo mejor sería lograrlas ahí porque es un torneo superoficial, superavalado y que no deja dudas para que sean consideradas", explica.
Vinilos, redes sociales y tatuajes: los placeres de Agostina Hein
Una dificultad añadida para sus maravillosos desempeños es la escasa posibilidad que tiene para disfrutar de actividades de entretenimiento y distracción, habituales para la mayor parte de la juventud. "Para un deportista de alto rendimiento es muy difícil tener una vida fuera del deporte. Cuando yo cambié de escuela presencial a escuela virtual me impulsaron a seguir viendo a mis amigas, a seguir teniendo una vida social, porque te desencierra de ese entorno que muchas veces frustra, entonces esas escapadas están muy buenas", dice Hein.
Y amplía: "Cuando llego a mi casa soy Agos, la que tiene 1.000 discos de vinilo y escucha música, la que está con sus perras, la que llama a sus amigas. Mi papá y mi mamá son los que me ayudan a entender que tengo 18 años y que no pasa nada si me pierdo algunas cosas. Soy fanática de la música y la llevo siempre conmigo. Me puse triste por la muerte del Indio. Siempre trato de tener esas escapadas de ser Agos y no Agostina Hein".
La mención a los vinilos no pasa desapercibida, especialmente por su edad. Invitada a elegir los que más disfruta, acepta: "Machine Head de Deep Purple, que tiene Highway Star y Smoke on the Water ocupa el Top 1, está en primer lugar por lejos. Tengo todos los de The Beatles, tengo de Pink Floyd, Led Zeppelin, AC/DC, Kiss, son un montón. Lo que más escucho es rock internacional". Incorpora, también, bandas nacionales: "Soy muy fanática de Soda Stereo, los amo, me encantan desde muy chica y fui a ver el espectáculo Ecos con mi mejor amiga. Me gustan mucho el Indio Solari, Ciro y los Persas, y otros más juveniles".
Si bien la música es su desconexión del entrenamiento, Agostina suele estar activa en redes sociales, aunque con límites claros y sin excesos. El antecedente de Delfina Pignatiello, quien se retiró de la natación competitiva a los 22 años tras sufrir un aluvión de críticas despiadadas tras su actuación en los Juegos Olímpicos de Tokio, es inevitable en la charla.
Hein cuenta cómo lo vive: "Lo tomo con bastante tranquilidad, aunque a veces de tantos mensajes tengo ganas de revolear el teléfono porque a los únicos que me importa contestarles es a mi papá, mi mamá y a mi equipo. No puedo responderles a todos y les pido perdón a mis amigos porque quiero pero no puedo contestarles por la gran cantidad que recibo. No me llegan tantos comentarios negativos, no tengo tanto hate en las redes, pero sí muchos que me dicen 'che, piba andate de este país' y yo no me quiero ir, no me voy a ir, eso es lo que alguna gente no entiende".
Y detalla: "A veces me enloquece el tema de los seguidores y de la exposición, pero trato de tomármelo con calma: llegar a mi casa y no estar enloquecida con las redes, eso ayuda mucho. Duermo con el teléfono en la cocina, no me lo llevo al lado de la cama. Eso me lo inculcaron mis papás y me ayudó mucho porque si no entrás a verlo ante cada mensaje. Entonces, tenerlo lejos te da una tranquilidad terrible. Por suerte lo manejamos muy bien".
Entre los posteos y las historias que sube a su cuenta de Instagram, no solo muestra su actividad deportiva. También, su compromiso social, como su apoyo al movimientio 'Ni una menos'. "Me angustia mucho porque yo quiero salir en Campana y estar tranquila, pero muchas veces no lo estoy. Me pasa cuando me gritan en la calle, que me quedo angustiada. Siendo hija única y única mujer, la preocupación es el doble. Espero que en algún momento la sociedad pueda cambiar, hacer un clic. Hoy estamos todos locos. Pensar en el otro va a hacer que la sociedad cambie y que todos estemos bien con todos", desarrolla Agostina.
Su aguda mirada se expande hacia el rol de la mujer en el deporte: "En natación tenemos un equipo de mujeres muy consolidado. De hecho, la mayoría de las plazas para los Odesur las ocupamos mujeres. Eso nos abre una puerta muy buena. A su vez, en un deporte individual y totalmente amateur cuesta mucho visibilizar todo el trabajo que hacemos. Junto a un montón de deportistas que pasaron antes pudimos demostrar que nos esforzamos muchísimo más que otros. Por suerte, tengo gente que marcó mi camino, como por ejemplo Paula Pareto que es una superreferente, en lo deportivo y en lo personal. Fue la primera mujer argentina en ganar un oro olímpico y eso no tiene precio. Las mujeres que siguen marcando mi camino, como mi mamá, mis amigas y mis compañeras, hacen que yo quiera ir por más y que quiera demostrar de qué estamos hechas y que estamos a la altura de todo".
Con solo verla salir a respirar mientras nada pecho, resaltan los anillos olímpicos tatuados cerca del hombro izquierdo. Esa marca en la piel, una de tantas, tiene un significado muy especial para ella: "El tatuaje de los anillos olímpicos representa el mayor logro de toda mi vida. Tengo el 136, el número de orden en el que clasifiqué a los Juegos de 2024, fui la última de la lista. Después, mariposas, unos pececitos koi que representan la perseverancia, un tocadiscos con una flor, la tortuguita de Nemo -que me causa mucha ternura- y las patitas de mis perras -que las amo y siempre las llevo conmigo-. Mi papá me dijo que hasta los 18 no me tatuara más. Y ahora le digo algo nuevo que quiero hacerme y no le gusta mucho. Trato de buscarles siempre un significado a los tatuajes, me encantan. Después de cada competencia, mi tatuadora me llama, me pregunta cómo me fue y siempre le mando fotos de los tatuajes".
-¿El próximo tatuaje más importante puede ser el de una medalla olímpica?
"Ojalá que sea así. Trabajamos todos los días para eso. Tengo hambre de una final y tengo hambre de una medalla. Si me tiro a una final, voy a querer ganarle a quien sea que tenga al lado, más allá de que me ganen o sean mejores que yo. No le debo nada a nadie, así que no hay por qué tenerles miedo. Ojalá pueda tatuarme una medalla, sería el mayor logro de toda mi vida".
Contesta sobre todos los temas. Elabora respuestas con madurez y compromiso. Va del agua a lo que les sucede a las mujeres en las calles, con un intervalo musical inevitable. Si es necesario, se pone seria. Pero, enseguida, vuelve a sonreír. Agostina sonríe. Siempre sonríe. Y, acompañada por su papá y su mamá, se va, soñando con su promisorio futuro.
