Se entienden hasta el hartazgo y tienen la misma complicidad que tuvieron adentro de la cancha mientras escribían los capítulos más trascendentes del hockey femenino. Y aunque hoy los roles sean distintos, esa esencia que las unió para siempre y que les dejó el título inalienable de haber sido Leonas fundacionales, mantiene intacto todo aquello.
Mechi Margalot, Soledad García e Inés Arrondo coincidieron en la cabina de transmisión de ESPN y Star+ este fin de semana en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard), rememoraron vivencias, como la de aquel día en la que eligieron el nombre para el equipo y coincidieron en esta idea que salió de la voz de Arrondo: “La medalla más importante que ganamos es haber hecho popular nuestro deporte (...) Que hoy, 21 años después (del nacimiento como tal) hay tantas niñas y mujeres adultas metiéndose en una cancha porque se siguen inspirando en Las Leonas es la medalla más linda”.
Cada presentación de los seleccionados argentinos en casa oficia no sólo de plan ideal para los fanáticos del hockey, sino también para ellas, las exs, que en general coinciden en la tribuna, toman mates (ya no en tiempos de pandemia), o simplemente comparten risas, charlas y análisis de jugadas. Más o menos, siempre hay alguna Leona “Vintage” dando vueltas por ahí. Y este domingo no fue la excepción: a una de las que se vio en el palco fue a la Secretaria de Deportes de la Nación, Inés Arrondo, quien tras el partido de Leonas vs. Bélgica y en la antesala de Los Leones contra el mismo rival por la FIH Pro League, se sentó junto a Mechi, relatora y conductora de SportsCenter y Sole García, comentarista de hockey. Las tres fueron compañeras en el seleccionado.
El Cenard de Buenos Aires como escenario trajo de inmediato el correlato de la nostalgia y el recuerdo: “Acá nos pusimos el nombre, acá nos pusimos ‘Las Leonas’, en esa pecera”, empezó Mechi, señalando un sitio cercano a la cabina de transmisión. Aquella reunión icónica a la que se refirió Margalot fue la que marcó un quiebre en la identidad de ese equipo que comenzaría a conocerse como tal en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000. Esa reunión, que fue un secreto y un pacto entre ellas, como la camiseta estampada con el primer dibujo de la Leona que guardaron en el bolso antes de viajar a Australia y que sería sólo utilizada en la adversidad, fue el principio de todo. “Este lugar guarda mucha historia”, comentó Inés.
De inmediato se sumergieron en la amistad que aún hoy une a toda esa camada: “Es la parte humana que no se tiene que perder, que debe estar siempre y que es una linda compañía. Y la verdad es que lo que nos va pasando a todas en la vida es lindo compartirlo. Ese equipo marcó a fuego nuestras vidas, nuestros carácteres, nuestras personalidades, lo que somos. Nos ha construido como personas”, le tiró Inés a Mechi luego de que la exdefensora y ahora conductora de SportsCenter bromeara sobre la cantidad de cosas que se mandan en el grupo de Whatsapp al que también denominaron “Vintage” y pese a que Inés no alcance a leer todas las notificaciones por sus obligaciones como funcionaria.
Por ella, que llegó desde Mar del Plata para vivir en el Cenard al igual que Sole, quien llegó de Córdoba, en tiempos en los que el lugar no era el ideal para vivir, con carencias habitacionales incluidas y cuando Las Leonas no sólo que no eran Las Leonas sino que no tenían ni idea de dónde podrían llegar, Mechi resaltó: “Qué importante es saber que una persona que vino del Interior, que la peleó como Sole, como Lucha (Aymar, de Rosario) y tantas otras jugadoras; que después hizo una carrera política, hoy ocupa un lugar como este, habiendo sido deportista de alto rendimiento”.
Y agregó: “Qué Inés sea Secretaria de Deportes es un ejemplo que la recompensa llegó y que el trabajo nunca termina”. “Siempre digo que asumo esto con la misma responsabilidad con la que me puse la camiseta de mi país. Con esa misma responsabilidad y ese mismo privilegio”, respondió “Nei”.
Sole, quien con Inés se entendió de memoria en las jugadas de ataque que terminaron en goles formidables, en cambio, la chicaneó: “¿Te dan ganas de seguir entrando a la cancha?”. “Las ganas de picar, por derecha para pisar el área están. Ahora, si eso sucede los isquiotibiales se me van a desgarrar íntegros”, contestó Arrondo, autora justamente de uno de los goles más importantes en la historia de Las Leonas, el de la final del Mundial de Perth 2002 ante Holanda, partido que valió el primer título ecuménico de un seleccionado mayor y del que este año se cumplen dos décadas.
Serias, pero no por eso menos emocionadas, coincidieron en este concepto que salió de la Secretaria de Deportes: “Siempre digo que la medalla más importante que ganamos Las Leonas es haber hecho popular nuestro deporte. Es ver este presente hoy, 21 años después (del nacimiento como tal) de esos Juegos Olímpicos. Parece increíble pero hace 21 años que apareció la Leona como símbolo del hockey y del deporte argentino. Ver que hoy, 21 años después, que hay tantas niñas y mujeres adultas metiéndose en una cancha porque se siguen inspirando en Las Leonas es la medalla más linda, la que vamos a disfrutar toda la vida y la que da sentido a todo eso que sucedió”.
De fondo y de frente a la charla estaba la prueba de ese legado, de esas palabras y de los conceptos en los que coincidieron: las tribunas llenas, las entradas agotadas y la desesperación de los fanáticos detrás de los vallados por llevarse una foto o firma con un jugador o jugadora. Pasado y presente en una misma tarde. De hockey y de historias.
