Un caso sin precedentes por su magnitud y opacidad que mantiene en vilo a la liga inglesa.
Han pasado más de tres años desde que la Premier League anunció que acusaba al Manchester City de haber infringido una larga lista de normas relacionadas con presuntas irregularidades. La mayoría de ellas están vinculadas a supuestas acciones para eludir la regulación financiera, desde contabilidad falsa hasta pagos fuera de los libros contables y falta de cooperación con los investigadores. El City niega los cargos.
Dependiendo del número de cargos por los que sean declarados culpables (si es que lo son), el club podría enfrentarse a una amplia gama de sanciones: desde multas y deducción de puntos hasta la retirada de títulos o incluso la expulsión de la Premier League. Si son hallados culpables —según la naturaleza y el número de los cargos— también corren el riesgo de tener que pagar indemnizaciones mediante el proceso de arbitraje de la liga, ya que otros clubes podrían reclamar compensaciones por ingresos perdidos. Un panel independiente de tres miembros es el encargado de emitir el veredicto.
"Mientras que la complejidad del caso del Manchester City es innegable —y única en el contexto deportivo—, casos comerciales similares han llegado a decisiones en mucho menos tiempo que los 15 meses que hemos visto aquí", dijo Stefan Borson, jefe del área deportiva del bufete londinense McCarthy Denning, a ESPN. "Hay pocas excusas legítimas y existe una necesidad urgente de avanzar".
Empecemos por lo obvio: ¿por qué está tardando tanto?
En parte, solo podemos especular porque todo el proceso está envuelto en secretismo. Esto se debe, en parte, a que las normas de la propia Premier League permiten a los acusados solicitar audiencias confidenciales, y en parte a la legislación británica y las garantías que protegen a los acusados en determinadas circunstancias.
Un ejemplo lo ilustra bien. La investigación contra el City comenzó en diciembre de 2018 tras la publicación de los documentos de "Football Leaks" por la revista alemana Der Spiegel. Pero solo supimos que existía una investigación en marzo de 2021, después de que un fallo del Tribunal Superior rechazara el intento del City de bloquear el acceso de los investigadores a documentos. La fecha de inicio de la investigación se confirmó posteriormente en documentos oficiales, pero ni siquiera hubo confirmación pública por parte de la Premier League de que el club estuviera bajo escrutinio.
Algo similar ocurre con las audiencias, que son confidenciales y se celebran en privado. Sabemos que comenzaron el 16 de septiembre de 2024 en el International Dispute Resolution Centre de Londres porque se filtró la información y los medios fotografiaron a los abogados de ambas partes entrando y saliendo del lugar. Sabemos que concluyeron en diciembre de 2024 porque el Manchester City lo menciona en su informe anual 2024-25 y porque, en febrero de 2025, Pep Guardiola dijo que el veredicto saldría "en un mes".
¿Un mes? Vaya, ya han pasado 12 y seguimos esperando…
Sí, y eso muestra hasta qué punto todos han guardado silencio durante este proceso. Sabemos muy poco más allá de los cargos. Por ejemplo, ni siquiera conocemos con certeza la identidad de los tres miembros de la comisión independiente que emitirán el fallo. El trío fue designado por Murray Rosen, entonces presidente del panel judicial de la Premier League. Algunos informes sugieren que Rosen se nombró a sí mismo en el panel, pero eso no está confirmado.
Si la audiencia terminó en diciembre de 2024, ¿por qué tarda tanto el veredicto?
Correcto
Entramos en el terreno de la especulación, pero los abogados deportivos señalan varias razones.
La primera es que se trata de un caso enorme y extremadamente complejo. Ni siquiera estamos completamente seguros del número exacto de cargos. Se le conoce como el caso de los "115 cargos" porque ese era el número de puntos en el documento original, pero según varios informes, el número real de infracciones individuales sería 130, aunque algunas podrían superponerse (es decir, una misma acción podría violar varias normas).
También es posible que, desde la emisión del documento original, se hayan añadido nuevos cargos, probablemente relacionados con la falta de cooperación. Sea cual sea el número, cada cargo debe probarse individualmente con pruebas específicas.
Además, muchos de los cargos alegan intención deliberada de engañar a los reguladores u obstruir a los investigadores. El panel no solo debe decidir si el City infringió normas financieras, sino si lo hizo intencionalmente y luego trató de encubrirlo, violando el espíritu de las reglas y, más tarde, reteniendo pruebas de manera consciente. Es la diferencia entre exceder el límite de velocidad y hacerlo mientras manipulas el radar del agente y entorpeces deliberadamente la detención. La carga de la prueba es mucho mayor en el segundo caso.
Hay que tener en cuenta que el panel no solo emitirá un veredicto y una sanción, sino también las llamadas "razones escritas", detallando cómo llegó a sus conclusiones. Estas razones podrían servir de base para una apelación —ya sea del City o de la Premier League— y, por tanto, deben ser absolutamente sólidas ante cualquier escrutinio.
Aquí entra otro factor. Es muy probable que los miembros del panel no estén trabajando en esto a tiempo completo. Cabe suponer que los tres tienen otras responsabilidades profesionales. Probablemente se asignó un determinado tiempo para escuchar y deliberar el caso, pero resultó ser mucho más complejo de lo previsto, obligándolos a coordinar agendas.
"Los miembros de la comisión independiente sin duda han tenido otros compromisos desde que concluyó la audiencia y serán muy conscientes de la necesidad de que la decisión sea lo más sólida posible ante una apelación, dado el escrutinio sin precedentes que atraerá este fallo", añadió Borson.
¿Por qué no se asignó más tiempo desde el principio?
Es otro misterio. Si quieres expertos jurídicos y financieros de primer nivel, debes aceptar que estarán solicitados en otros ámbitos. No es un jurado aislado en una sala; son figuras senior que manejan casos importantes en su vida profesional diaria. No pueden suspender indefinidamente el resto de sus actividades.
Existe otra posible explicación, aunque remota.
¿Cuál?
Que, paralelamente al proceso arbitral, la Premier League y el City estén intentando negociar algún tipo de acuerdo. Al fin y al cabo, la Premier League no es más que sus 20 clubes miembros. Si todos acuerdan un resultado, así será. Es poco probable, en parte porque los clubes suelen filtrar información y no ha habido ninguna señal, y en parte porque sería extremadamente difícil alcanzar un acuerdo aceptable para todas las partes.
¿Cómo sería ese acuerdo? El City tendría que admitir algún nivel de irregularidad y aceptar alguna sanción, mientras que los clubes rivales tendrían que renunciar a demandas por daños y perjuicios.
¿Cómo se lograría? Quizás atribuyendo la responsabilidad a los ejecutivos que gestionaban el club, argumentando que los propietarios no estaban al tanto y fueron engañados. Luego negociar una sanción suficientemente severa —una multa masiva, algunos títulos anulados— para que los "clubes perjudicados" la acepten, pero no tan severa como para arruinar la competitividad futura del City.
De nuevo, es poco probable, pero explicaría la prolongada deliberación. Y daría cierre a la Premier League. Porque incluso cuando llegue el veredicto, es muy probable que la parte perdedora apele. Y eso solo prolongaría aún más el proceso, algo que no beneficia a la liga.
