Hace casi dos años, en enero del 24, Julián Malatini fue el centro de atención para todos. De la noche a la mañana el jugador abandonaba la concentración de la Selección Sub 23 y se marchaba a Alemania.
"Tanto el futbolista, como su agente y su Club Defensa y Justicia, han decidido de manera unilateral negociar la transferencia del deportista a un club alemán sin, además, haberlo puesto en conocimiento de la asociación", soltó la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en un duro comunicado.
Así el defensor se ganaba el enojo de Javier Mascherano, técnico del seleccionado preolímpico, quien se quedaba con un futbolista menos en la lista para el torneo: "Dijo que era una gran oportunidad para él y que había decidido irse. Nosotros le dimos todas las posibilidades" aseguró en su momento el Jefecito.
A Julián Malatini le había llegado una gran oportunidad. Dejar al Halcón de Varela y emigrar a Werder Bremen. Pero claro, el conjunto alemán exigió que se incorporara al primer equipo en ese momento y no lo cedería para el Sub 23. Malatini aceptó: "Pienso que viniendo acá a Europa, mostrándome y haciendo las cosas bien, yo creo que tendría la chance en un futuro de volver a formar parte, especuló.
Dos semanas después su llegada a la Bundesliga se dio de la mejor manera. Ingresó a los 90 y dos minutos después convirtió su primer gol en su nuevo equipo. Todo parecía ser fácil para el cordobés. Si bien llegó a la mitad de la temporada, fue positiva, jugando 11 partidos y convirtiendo un gol.
La temporada pasada no fue tan buena, anotó un gol y solo jugó 10 partidos. Con la salida del técnico, Ole Werner, y la llegada de Horst Steffen, Malatini fue perdiendo terreno. A eso se le sumó una lesión en el tobillo. “Mi presente en el club no es lo que esperaba por el hecho de que no estoy jugando tanto, pero por supuesto que en el día a día estoy bien, con ganas, con la cabeza puesta en los entrenamientos y esperando tener otra chance para poder demostrar y mostrarme”, le cuenta a ESPN.com.
“Nos tocó cambiar de técnico (Horst Steffen), uno siempre está disponible, entrenando al máximo y después creo que pasa por la decisión de él, por su gusto. Cambiamos la formación: antes jugábamos con línea de cinco atrás y tres centrales. Ahí lo estaba haciendo por derecha y este nuevo técnico, me puso de lateral derecho apenas arrancamos y después también lo hice de central. Con la lesión en el tobillo estuve parado un mes, así que ahora me tengo que ganar los minutos”, confiesa Malatini.
Hoy el defensor apunta a recuperar el terreno perdido y recuperar su puesto en el once titular: “Tengo la cabeza puesta en el club, afianzarme como titular y si todo va como queremos, por supuesto, pensar en Selección también. Siempre está en la cabeza volver y es el sueño más grande que tengo. Desde el día uno que te ponés esa camiseta, lo tomás con la mayor responsabilidad del mundo, pero también uno trata de disfrutarlo. Siempre es bueno aprender”.
En la actualidad el jugador vive con su novia en Bremen, una ciudad grande, a 400 kilómetros de Berlin, pero que la siente como un pueblo Malatini. Y hoy ya está acostumbrado a los hábitos alemanes: “Trato de no perder la argentinidad, de ser como soy. Pero sí he cambiado un poco de hábitos, como por ejemplo cenar un poco más temprano, porque los días se acortan en invierno y anochece muy temprano. De hecho, ahora a las cinco de la tarde es de noche y los días son más cortos, así que cenamos más temprano y aprovechamos ese día. Lo que se perdió es la siesta" suelta con una carcajada y agrega: "En el ámbito de la comida, sí he probado algunas cosas típicas, pero sigo manteniendo la comida argentina".
La ilusión de Malatini de volver a vestir la camiseta de la Selección
Si bien pasaron casi dos años de aquella disputa con Mascherano, el defensor no volvió a hablar con el técnico, pero mantiene las ganas de volver a vestir la camiseta celeste y blanca: “Tengo la cabeza puesta en el club, afianzarme como titular y si todo va como queremos, por supuesto, pensar en la Selección también. Siempre está en la cabeza volver y es el sueño más grande que tengo. Desde el día uno que te ponés esa camiseta, lo tomás con la mayor responsabilidad del mundo, pero también uno trata de disfrutarlo. Siempre es bueno aprender”.
Con respecto a lo sucedido aquella vez, Malatini es tajante: “Pasó bastante tiempo. Yo desde el día uno banqué la decisión que había tomado junto con mi familia y mi entorno, así que prefiero sinceramente no hablar más”.
También sueña con poder volver a Talleres en algún momento, pero no en el corto plazo: “Me gustaría volver para dejar otra imagen, porque creo que a lo último no me fui tan bien, pero en sí era bastante chico”.
Ahora solo resta que el jugador se ponga a punto, y pueda demostrar en la cancha que puede ser llamado, y confirmar que aquella decisión fue la correcta.
