KANSAS CITY (Enviado especial) -- Son días especiales para la Selección Argentina. Llegó a los cuartos de final del Mundial 2026, en los que enfrentará a Suiza, y aunque ya viene de ser campeón del mundo, no se conforma. Siempre quiere más.
Mientras tanto, un murmullo que excede el ámbito de las redes sociales. Un ruido molesto que termina por llegar. Un intento de embarrar la cancha que, aunque la intención sea relativizarlo, puede servir de combustible para hacerse más fuerte.
El supuesto "favoritismo" de Argentina en el Mundial 2026
Las críticas futbolísticas siempre formaron parte del medio y los protagonistas saben que deben convivir con ellas. De hecho, más de una vez las visiones sobre las cuestiones a corregir pueden ser compartidas.
Sin embargo, por estos días se apuntó más que nada desde un sector a instalar la idea de que la Albiceleste puede tener un cierto favoritismo y no justamente por lo que muestra en la cancha. Se empezar a poner en tela de juico ciertos fallos arbitrales y hasta se dejaron bajo la lupa algunos festejos dirigenciales en los palcos.
"Hace un montón de tiempo que dicen que nos favorecen, no viene de ahora. Desde que tengo uso de razón, hay muchos que no quieren que gane Argentina porque es de las que siempre anima el torneo. En nuestro caso, quizás ya hay bastante más gente porque ganamos la última. Lo tenemos en cuenta, a los jugadores les llega y lo usamos para que se rebelen y jueguen aún mejor”, salió al cruce Lionel Scaloni en la conferencia de Kansas City Stadium.
Respecto a la jugada que terminó en el 2-0 parcial de Egipto y fue anulada mediante la tecnología, el entrenador consideró: “Con el VAR y todo eso, es muy difícil que te ayuden. Nos mostraron todas las imágenes en la previa del torneo y se cumplió a rajatabla. Lo de Licha (Martínez) fue foul y no hay doble lectura. No hay ningún favoritismo".
Más unión, la respuesta de Argentina a las críticas
Puertas adentro, se intenta hacer oídos sordos. Una tarea casi titánica en estas épocas de hipercomunicación. Solo en una de las concentraciones como las que solía organizar Carlos Salvador Bilardo, allá por los ’80, podían abstraerse un poco. Y hasta ahí nomás, poque en esos tiempos los cuestionamientos también arreciaban.
Al margen del talento de los futbolistas, la figura cada vez más grande de Lionel Messi y el corazón que expuso a flor de piel para sacarse de encima dos duros escollos como Cabo Verde y Egipto, la principal apuesta es la unión del plantel. “Nosotros tenemos grandes jugadores y un grupo enorme. Es lo que nos trajo estar acá y lo que nos dejó vivos", consideró Scaloni.
Los mates, los asados, los partidos de truco y las charlas generaron un concepto de “familia”. Para el DT, “si en lo único que pensás es en el partido, llegás quemado. Si hacemos grupo, somos más fuertes".
De más está decir que no alcanza únicamente con llevarse bien. Pero el dar todo por el otro, pensar como equipo y tirar todos para adelante es un plus cuando la cosa no viene bien.
Y si encima desde afuera tratan de tirar barro, aparece el combustible necesario para terminar de hacerte cada vez más fuerte.
