Yousuf y Yohan Zetuna a menudo mezclan palabras y frases mexicanas a sus conversaciones entre ellos. Los hermanos son futbolistas profesionales que esperan su debut; y brincan del español, al inglés, al árabe, así como el caldeo y asirio comunes en la región del norte de su país natal, Irak.
En Oaxaca, una ciudad en la región sureste de México conocida por sus tesoros arquitectónicos, los hermanos son extraños en una tierra extraña. Nacidos en Irak pero de ciudadanía estadounidense, los Zetuna están a punto de cumplir con un sueño que tenían desde niños: ser futbolistas profesionales. No viajaron con su club, Alebrijes de Oaxaca, para enfrentar al Dorados de Diego Maradona este fin de semana, así que sus debuts siguen en espera. Aun así, los hermanos pertenecen a un club profesional, un reflejo de su gran empeño para luego de que hayan escapado de los horrores de la guerra en Irak hace apenas unos años.
"Podíamos jugar en la calle de niños [en Irak], era seguro," dijo Yousuf, ahora con 19 años de edad. "Y luego vinieron los terroristas a nuestro pueblo."
Más de dos millones de iraquíes abandonaron su tierra a cuatro años de la invasión de los Estados Unidos y otros países en 2003, provocando que las Naciones Unidas declararan una crisis humanitaria en el país del medio oriente. Los conflictos tras la caída de Saddam Hussein crearon una diáspora y cambiaron las vidas de la familia Zetuna.
"Nunca sabías si estabas a salvo por el tema del terrorismo", dijo Yousuf, quien dejó su pueblo natal de Tel Kaif, Iraq, a los nueve años de edad en el 2008 junto con su padre Salwan, madre Suzan, hermano mayor Simon, hermana mayor Swedlan y Yohan.
Los Zetuna son cristianos, y comenzaron una vida en el exilio gracias a su religión. Se fueron a Turquía, donde vivieron en un campamento de las Naciones Unidas junto a miles de otros refugiados. La guerra en Iraq ha dejado cerca de 200,000 muertes civiles, de acuerdo a Iraq Body Count.
"Probablemente sepas más de la Guerra en Irak que yo," admitió Yousuf. "Me da la sensación que a mis padres no les gusta hablar de eso."
En Turquía, Yousuf y Yohan recuerdan juntarse con otros niños refugiados después de la escuela para jugar su deporte favorito. "Todos los niños de diferentes países se reunían; hablábamos idiomas distintos pero todos nos entendíamos con el futbol," dijo Yousuf.
Tras diez meses en Turquía, los Zetuna arribaron en los Estados Unidos el 15 de mayo del 2009.
Pese a todo, la cercanía de Yousuf y Yohan crecía gracias al amor compartido que le tienen al fútbol. Como niños, idolatraban a Cristiano Ronaldo y Sergio Ramos, quienes serían compañeros de equipo en el Real Madrid. Los hermanos desarrollaron su nivel como futbolistas creciendo en Sterling Heights, un suburbio de Detroit, Michigan. De acuerdo a la Oficina del Censo de los Estados Unidos, Michigan alberga una cuarta parte de todos los estadounidenses de origen iraquí, así como la concentración más alta de iraquíes cristianos.
En su nuevo hogar, la familia pujó para rehacer sus vidas. Salwan, dueño de una fábrica en Irak, abrió una compañía de transporte. Suzan trabajó en un supermercado. Yousuf y Yohan, por su parte, se hicieron estrellas de fútbol en la escuela superior, Troy Athens High School.
Hace dos años, tras la visita de su tío, Sabhan Zetuna, Yousuf, un delantero, y Yohan, un defensa central, terminaron en Oaxaca.
"Mi tío nos vio jugar y vio lo apasionado que somos, así que nos invitó a [México]," dijo Yousuf.
Sabhan también fue exiliado de Irak por su religión, pero éste terminó en Oaxaca luego de que algunos familiares que vivían en México lo invitaran a establecerse en el país latinoamericano. Establecido como gerente en una compañía de construcción en Oaxaca, Sabhan formó amistades con empleados de Alebrijes de Oaxaca.
"Mi tío les dijo: 'Pruébenlos, y si son buenos - perfecto; si no, los regresamos a Estados Unidos'" dijo Yousuf.
El club oaxaqueño sí se quedó con los jugadores. Pero en ese entonces, Yousuf tenía 17 años y Yohan tenía 16, lo que imposibilitaba su fichaje por reglamentos de FIFA.
"Había mucho papeleo para registrarnos en la liga," dijo Yousuf. "Éramos menores de edad y no teníamos visa o pasaporte mexicano, entonces era muy complicado."
Los hermanos Zetuna dicen que jamás hubo acercamientos de clubes profesionales en Estados Unidos antes de partir a Oaxaca. Pese a que no estaba seguro su futuro en México por la falta de documentos, decidieron quedarse para realizar su sueño. Ambos terminaron la high school tomando cursos por Internet.
"Al principio, extrañaba mi familia y mis amigos", dijo Yohan, ahora con 18 años de edad. "Pero pensé en mi objetivo principal, y se me olvidaron esas cosas. Me enfoco en el fútbol ahora".
Finalmente, ambos firmaron contratos profesionales con Alebrijes a principios de febrero, ya como mayores de edad, para el Clausura 2019.
"Cuando los conocí por primera vez, lo primero que noté fue su gran mentalidad", dijo el director técnico de Oaxaca, Alex Diego. "Nunca dejan de trabajar. Si yo les digo que vayan y corran 200 vueltas, lo hacen, sin preguntas".
La mentalidad y el trabajo de los hermanos es importante para el cuerpo técnico de Alebrijes, pero Diego destaca que hay otra razón por la cual el club se ha comprometido con los jugadores: su talento. "Siguen en fase de desarrollo como jugadores, pero los veo jugando futbol de primera división pronto. Los dos tienen talento, y como técnico lo que quieres es esa mezcla de talento y mentalidad".
La sangre joven prevalece a través de la organización oaxaqueña. Diego, un ex defensa en la Liga MX con Pumas, tiene 33 años. El presidente del club, Santiago San Román, tiene apenas 28. Ocho de los jugadores en el plantel son de 20 años o menos.
Hasta ahora, la fórmula ha sido ganadora. Oaxaca marcha en cuarto lugar del Ascenso, a tres puntos del Atlético San Luis.
"Tenemos ambición", dijo Diego. "Esta es una gran plaza, la gente está conectada con el futbol y su equipo. Queremos estar en primera división, queremos que el estadio se llene para cada partido".
Los hermanos Zetuna han encontrado en Diego un mentor, y se nota cuando hablan de él.
"Es una verdadera bendición que firmamos nuestros contratos con Alex porque es un entrenador, una figura paterna y un amigo al mismo tiempo," dijo Yohan. "Y cuando entrenamos, el presidente está ahí siempre, motivándonos."
Aunque ningún hermano ha debutado aún, esperan la oportunidad con paciencia, ya que saben que están a punto de culminar su proceso. "Queremos ser pacientes con su desarrollo y no apurarlos", dijo Diego. Mientras su equipo se enfrenta a Dorados de Sinaloa este fin de semana [por ESPN Deportes 10PM ET], el club entrenado por el astro argentino Diego Maradona, los hermanos se quedan a entrenar en Oaxaca.
"Mi sueño siempre ha sido jugar futbol de alto nivel. Este año quiero debutar y luego jugar en la Liga MX", dice Yousuf, quien se declara aficionado de Pumas junto a su hermano. "Luego, quiero jugar en Europa".
"Estamos muy enfocados en tener éxito", dijo Yousuf. "Toda la vida hemos querido hacer esto, desde que jugábamos en las calles de Irak".
Yohan está de acuerdo con su hermano.
"Estoy muy feliz por toda la gente que nos ha tenido confianza. Si tengo éxito, jamás voy a olvidar este club".
