El campeón sale a defender la corona en la Champions: ¿Puede PSG convertirse en una gran dinastía europea?

El PSG ya conoce una sensación que durante décadas pareció imposible en la capital francesa: levantar la UEFA Champions League. Lo hizo por primera vez en 2025 y volvió a hacerlo en 2026, ante el Arsenal, para convertirse en bicampeón de Europa. Ahora empieza una temporada diferente, con una pregunta mucho más ambiciosa sobre la mesa: ¿puede aquel primer gran éxito transformarse en una era de dominio?

La respuesta todavía necesita tiempo, pero las señales están ahí. Luis Enrique continúa al frente, el núcleo que conquistó las dos últimas Champions sigue en París, el club volvió a reforzarse y, hace apenas unos días, sumó otra copa europea al derrotar 2-1 al Aston Villa en la Supercopa de la UEFA.

El propio entrenador ya puso nombre al desafío: “Tenemos un desafío único, algo prácticamente inédito en la historia del fútbol europeo”. Ganar una tercera Champions consecutiva permitiría al PSG igualar la marca del Real Madrid, que consiguió tres entre 2016 y 2018.

PSG y dos Champions cambiaron la pregunta

El primer título europeo había significado la ruptura de una barrera histórica. El segundo modificó la dimensión del proyecto. PSG dejó atrás aquella etapa en la que cada temporada europea terminaba asociada a una nueva decepción y consiguió repetir la conquista en Budapest, otra vez con Luis Enrique como conductor. Ahora el equipo parisino llega a la Champions 2026/27 con la corona que tendrá que defender y con un objetivo que el propio técnico reconoce abiertamente.

“Si podemos ganar una tercera Champions consecutiva, igualaremos al Real Madrid”, explicó Luis Enrique al hablar del desafío que tiene por delante. El entrenador también reconoció la dificultad de sostener semejante nivel: “Es difícil seguir ganando”, aunque inmediatamente vinculó esa exigencia con su propia manera de trabajar: “Tengo una obsesión constante por intentar mejorar”.

El contexto europeo reciente respalda la ambición. PSG acaba de conquistar la Supercopa de la UEFA frente al Aston Villa y sumó otro trofeo internacional a un ciclo que ya tiene las dos Champions como sus piezas centrales. Marquinhos, capitán y uno de los grandes símbolos de esta transformación, había pedido antes de aquella final “seguir haciendo historia”. Después del triunfo, además, destacó una de las características que definen al equipo: “Todos los jugadores están conectados y eso es muy importante, porque para ganar cosas importantes necesitas que todos estén unidos”.

La diferencia con otros grandes campeones europeos está precisamente ahí. PSG ya tiene dos coronas consecutivas, pero una dinastía exige mucho más que acumular trofeos. Necesita continuidad, una identidad reconocible, capacidad para renovar el plantel y la ambición suficiente para empezar cada temporada como si la historia anterior todavía no estuviera escrita. Parece haber encontrado buena parte de esas condiciones.

Luis Enrique y una identidad que sobrevivió a las estrellas

El gran cambio del PSG se produjo alrededor de Luis Enrique. El club tuvo durante años a Neymar, Lionel Messi y Kylian Mbappé y construyó equipos cargados de talento individual. La Champions, sin embargo, llegó después de aquella etapa. El proyecto que consiguió dos títulos consecutivos encontró su fuerza en una estructura colectiva, en la movilidad, la presión, la posesión y una idea de juego que permite repartir responsabilidades.

Ese cambio también aparece en las palabras del propio entrenador. Antes de esta nueva temporada, Luis Enrique definió a su equipo con una frase especialmente significativa: “Somos la evolución del fútbol”. En la misma conferencia elogió el trabajo que realiza el club para mejorar mediante datos, análisis e inteligencia artificial, y dejó abierta la posibilidad de seguir incorporando jugadores si aparece un perfil capaz de elevar el nivel del equipo.

El entrenador también sabe que el contexto será diferente. Los rivales ya conocen al campeón y llegarán especialmente motivados. Antes del estreno liguero ante Rennes, donde igualó 2-2, Luis Enrique advirtió que sus adversarios estarán más pendientes de PSG después de su reciente éxito europeo y pidió a sus jugadores manejar las provocaciones y la presión. “Debemos estar atentos a las provocaciones de los rivales”, señaló.

Ese desafío puede ser incluso más importante que la calidad futbolística. PSG ya demostró que puede llegar hasta el final de una Champions. También demostró que puede volver a hacerlo al año siguiente. Ahora deberá convivir con una condición diferente: cada rival tendrá una motivación adicional frente al bicampeón. La camiseta que antes buscaba conquistar Europa ahora lleva las dos últimas coronas.

PSG: un bicampeón que también se renueva

La continuidad del proyecto no significa inmovilidad. PSG trabajó durante el mercado para mantener la competitividad y sumó a Ferran Torres, campeón del mundo con España y autor del gol decisivo en la final mundialista, además de Maghnes Akliouche, Mika Godts, Lucas Digne y el arquero Alessandro Longoni. El fichaje de Torres tiene una particularidad: Luis Enrique ya lo conocía de su etapa en la selección española y fue una pieza importante en la decisión de incorporarlo.

La llegada del delantero español rápidamente mostró por qué puede ser importante para el futuro del proyecto. En su debut ante Rennes, PSG perdía 2-0 y Ferran ingresó en el segundo tiempo para marcar los dos goles que rescataron el empate. El impacto fue inmediato y permitió al campeón evitar una derrota en su estreno de Ligue 1.

El propio Ferran explicó su elección de París desde una perspectiva que encaja perfectamente con la discusión sobre una posible dinastía. Definió al PSG como “el club ideal para ganar la Champions League” y destacó la figura de Luis Enrique como uno de los motivos principales de su llegada. La frase muestra qué representa hoy París en el mercado: un equipo que atrae jugadores con la Champions como objetivo inmediato.

El proyecto, además, conserva buena parte de la base que consiguió las dos coronas: Vitinha, João Neves, Warren Zaïre-Emery, Désiré Doué, Ousmane Dembélé, Khvicha Kvaratskhelia, Nuno Mendes, Achraf Hakimi, Marquinhos y Willian Pacho, entre otros. El plantel tiene juventud, experiencia europea y futbolistas que ya atravesaron las noches de mayor presión. Esa combinación puede ser determinante cuando llegue la primavera europea.

La tercera Champions separa un gran ciclo de una dinastía

El antecedente que persigue PSG tiene nombre propio: Real Madrid. El conjunto español ganó las Champions de 2016, 2017 y 2018 y estableció una referencia que durante años parecía difícil de repetir. París ya recorrió dos terceras partes de ese camino. Una nueva corona lo colocaría junto al Madrid como el único equipo capaz de ganar tres Champions consecutivas en la era moderna.

Luis Enrique entiende perfectamente la dimensión histórica del objetivo. “Tenemos un desafío único”, insistió, y admitió que alcanzar una tercera corona consecutiva sería algo extraordinario. Su ambición, además, no parece limitada a una frase de pretemporada: “Nos planteamos objetivos ambiciosos y seguimos haciéndolo”, dijo al hablar de lo que viene.

La dificultad estará en sostener el rendimiento durante una competición que todavía ni siquiera tiene definidos los cruces de la fase liga. El sorteo de la Champions 2026/27 se realizará el 27 de agosto y la fase liga comenzará en septiembre. El camino hacia la final de Madrid será largo, con los principales gigantes del continente esperando al bicampeón.

Ahí estará la verdadera prueba. Una dinastía europea necesita sobrevivir a diferentes rivales, estilos, lesiones, momentos de baja forma y presión creciente. PSG ya tiene la experiencia de ganar dos veces. Ahora tendrá que demostrar que aquella continuidad puede convertirse en una costumbre.

El desafío empieza ahora para PSG

La actualidad también invita a cierta prudencia. PSG perdió la Supercopa de Francia frente al Lens y comenzó la Ligue 1 con un empate 2-2 ante Rennes después de estar dos goles abajo. Ferran Torres apareció para rescatar el punto, pero el resultado mostró que el bicampeón todavía está construyendo su nueva temporada.

En Francia, además, PSG continúa siendo el equipo a vencer después de cinco títulos consecutivos de Ligue 1, mientras Lens, Monaco, Lille y otros aspirantes intentarán reducir esa distancia. La hegemonía doméstica parece mucho más cercana que la europea, donde el margen de error será mínimo.

Por eso la Champions será el escenario definitivo. PSG ya tiene dos coronas consecutivas, un entrenador que habla abiertamente de buscar la tercera, un capitán que pide seguir haciendo historia, una estructura que sobrevivió a la salida de grandes estrellas y un mercado que incorporó nuevas piezas para sostener la competitividad. El 2026/27 dirá si todo eso alcanza para algo todavía mayor.

La frontera está perfectamente marcada: dos Champions consecutivas convierten al PSG en bicampeón de Europa; tres podrían convertirlo en una dinastía. El Real Madrid ya sabe lo que significa cruzar esa frontera. París tiene ahora la oportunidad de hacerlo. Y Luis Enrique ya avisó que la intención existe: “Es difícil encontrar un equipo que gane todo el tiempo, pero eso es lo que buscamos”.