El 13 de marzo de 1993, un goleador de raza se despedía del fútbol argentino. Sí, Ramón Díaz le decía adiós a la redonda para, previo paso por Japón, comenzar una etapa muy exitosa como entrenador.
Podría decirse que la despedida no se dio como se esperaba: el Pelado fue expulsado luego de que no le cobraran un penal. El partido terminó empatado, por la quinta fecha del Clausura de 1993. Todo ocurrió frente a San Martín de Tucumán en una Ciudadela que estaba llena de hinchas esperando la victoria del Santo.
Por ese entonces, el Pelado, de 33 años, ya tenía decidido su futuro. Se sabía que había una oferta importante del fútbol de Japón, de Yokohama Marinos, donde finalmente colgó los botines. En el Yokohama terminó siendo ídolo y fiel a su costumbre, con muchos goles convertidos.
Cuando estaba por irse de River para continuar su carrera en Japón, el riojano, con su estilo polémico y provocador, había asegurado: “Por algo me vienen a buscar, saben lo que puedo dar. Lejos estoy de ser un jugador que piensa en retirarse”, decía, tal vez, para responderles a quienes pensaban que estaba “viejo” para seguir en la élite del fútbol.
Lo cierto es que en ese River que dirigía Daniel Alberto Passarella era suplente. Y en el partido que marcó su despedida de las canchas argentina, esperó en el banco hasta que el DT lo puso, en el inicio del complemento, por el Cuqui Silvani.
Pero las cosas no iban a darse como esperaba, o merecía, un jugador de su trayectoria. Promediando el complemento Ramón entró el área con el balón dominado, y cuando un goleador de sus características está en esa situación, el peligro es inminente para el arquero rival.
El defensor que lo acompañaba lo agarró de la camiseta, pero el árbitro Aníbal Hay, otro que no le escapaba a la polémica, dejó seguir la acción como si nada hubiera ocurrido. El Pelado reaccionó y el árbitro lo expulsó. River perdía 1 a 0, aunque luego, pese a tener 10 hombres, iba a llegar al empate con gol de Medina Bello.
“No entiendo al árbitro. El penal fue clarísimo. Pero lo peor es que después me expulsa a mí, no entiendo por qué. No lo insulté, solo reclamé”, declaró el delantero.
En River había debutado el 13 de agosto de 1978 por la fecha 23 fecha del Metropolitano. River se medía contra Colón en la cancha de Huracán, en un partido que el millonario ganó por 1 a 0 con gol de Héctor Sosa.
Lo llamativo es que River, con buena parte del plantel titular de ese momento, estaba de gira por Europa. Así, durante seis partidos, el Pelado y otros juveniles del club tuvieron la chance de lucirse en Primera. Una curiosidad: en vez de llevar la camiseta número 9, jugaba con la 10.
Un año más tarde, sí con la número 9, iba a brillar en el Mundial juvenil que se jugó en Japón, donde la Argentina iba a ser campeón del mundo. Ese recordado equipo que dirigía el Flaco Menotti también tuvo como gran estrella a Diego Armando Maradona. Juntos formaron una gran dupla.
El riojano disputó en River 175 partidos y anotó 84 goles. Tuvo dos etapas en el club millonario, donde es uno de los grandes ídolos. En la primera jugó entre 1978 y 1982. En la segunda, entre 1991 y 1993.
Entre sus conquistas con la Banda, obtuvo como jugador cinco campeonatos locales en 1979 (dos), 1980, 1981 y 1991. En Italia, jugó en Napoli, Avellino, Fiorentina e Inter, además de Mónaco y el retiro en Yokohama, donde también fue ídolo y dejó una gran marca.
Pero en River, donde ya era ídolo, iba a terminar agrandando su leyenda como entrenador. Con él a cargo, el Millonario logró siete títulos locales y dos internacionales, uno de ellos la Copa Libertadores de América de 1996.
Nacido el 29 de agosto de 1959, el Pelado se dio el gusto de jugar con otras glorias de River, como Fillol, Alonso, Passarella y Gallego, con quienes ganó los títulos de 1979. En 1991 fue campeón del Apertura, y también goleador.
Como DT no se quedó atrás: dirigió a Francescoli, Ortega, Aimar, Gallardo, Salas… Ídolo indiscutido de la historia riverplatense, la rivalidad con Boca, sobre todo en la etapa de jugador dejó muchas anécdotas para el recuerdo.
Por ejemplo, antes de un Superclásico en 2004, en uno de sus cruces con Mauricio Macri cuando era presidente de Boca, el Pelado declaró: “Yo le quiero hacer a Macri una apuesta delante del público, no sé si la va a aceptar. Sé que no tiene ningún problema de tipo económico... 10.000 mil dólares. Si gana Boca, le digo a qué fundación donarlos, y si gana River, que defina él lo que quiera”.
En su regreso al club tras el descenso de River, en La Bombonera, la gente de Boca le cantó: “Vos sos de la B…”. El Pelado respondió diciendo que él no había descendido, haciendo gestos con la mano y provocando a la gente local.
En definitiva, siempre hubo entre el Pelado y Boca un folclore sano. Como él mismo lo aclaró: “Claro que hay mucha rivalidad, pero tengo mucha onda con la gente de Boca. Tengo muchos amigos que son de Boca y existe esa rivalidad pero tengo un gran respeto por Boca. Por el club, por el equipo, por la gente”.
