El colombiano lideró buena parte de la carrera, luego quedó segundo y luchaba por el podio hasta que el búlgaro intentó superarlo y lo embistió. Joshua Dürksen fue séptimo y Nicolás Varrone finalizó 11º. Gabriele Mini fue el ganador.
No hay caso, Sebastián Montoya no puede cortar con la sequía de triunfos que ya acumula cuatro años. Desde aquel ya lejano éxito en Dubái en la Fórmula Regional Asiática de 2022 que el colombiano no logra escalar al peldaño más alto en una competencia. No logró vencer en su paso por F3 y, por ahora, tampoco lo consiguió en F2, categoría en la que transita su segunda temporada. En las últimas competencias de la telonera de F1, el hijo de Juan Pablo estuvo cerca. En Spielberg, sexta cita, comenzó como líder del sprint la vuelta final, pero fue superado por John Bennet y fue segundo. En Spa-Francorchamps picó desde el primer cajón en la competencia corta, pero su Dallara del Prema se quedó si ritmo y perdió varios lugares. La tercera, no fue la vencida. En Hungría, novena fecha, también largó primero en el sprint, pero todo terminó en abandono después de ser chocado por Nikola Tsolov.
Esta vez, Montoya largó muy bien desde la pole y se mantuvo adelante durante 17 de las 28 vueltas que tuvo la carrera en el Hungaroring. Pasar autos en el intrincado y angosto trazado de Budapest es una misión casi imposible y solo la primera curva, con la ayuda del DRS, aparece como la gran chance. El colombiano mantuvo a raya Gabriele Mini, piloto de la academia de Alpine, durante esos 17 giros. Pero el italiano tenía más, se notaba claramente y los relojes lo refrendaban con los récords de vuelta que lograba. Pero, claro, la maniobra debía ser quirúrgica para no fallar. Y, finalmente, el palermitano entró mejor armado a la recta principal, activó el DRS y cerró el sobrepaso en la primera curva con un quiebre de dirección por detrás de Montoya para completar una maniobra para el aplauso.
Una vez que se deshizo de Montoya, Mini se fue. Rápidamente le sacó más de un segundo a Sebastián para evitar el DRS. Para el hijo de Juan Pablo la historia cambió de argumento. Ya no habría victoria, pero sí tenía la chance de un segundo lugar que le serviría para anotar buenos puntos. Claro, para eso, debía defenderse de Nikola Tsolov, el líder del torneo, ganador de seis carreras en año y con 11 podios en total en la temporada. Pero el búlgaro se mancó.
Tal vez para tratar de evitar que Mini, su escolta en la tabla, le recortara tanto, Tsolov se debocó. En la 21ª vuelta el búlgaro aplicó el DRS en la recta y al llegar a la primera curva le tiró el auto por adentro a Montoya. El detalle es que estaba muy lejos del Prema como para intentar una maniobra que, por ritmo, se iba a decantar un par de giros después. El búlgaro metió el auto como si no hubiera un mañana y cuando el colombiano intentó doblar se encontró con el Dallara del Campos. El golpe fue inevitable y todo terminó en abandono para ambos.
El perjuicio fue para los dos. Montoya, porque sin hacer nada malo se perdió la chance de subir al podio. Y Tsolov, finalmente, vio como Mini ganaba la carrera y le descontaba 11 puntos en el campeonato (la distancia se redujo a 16 puntos, 161 a 145). El búlgaro, además, enfrentaba una posible sanción para la grilla de partida de la carrera de este domingo.
Por su parte, Joshua Dürksen fue octavo en pista, pero finalmente quedó séptimo en el clasificador por la sanción de cinco segundos que recibió Noel León. El paraguayo no tuvo una buena largada desde el séptimo cajón, cayó un par de lugares que luego recuperaría, pero un despiste lo volvió a complicar. Finalmente, el séptimo lugar le permitió anotar dos puntos y este domingo largará en un expectante cuarto puesto.
El argentino Nicolás Varrone largó desde el lejano 16º puesto y avanzó tres lugares en la primera curva. Encontrar lugares de sobrepaso en Hungría es una tarea titánica y el argentino se mantuvo en la misma posición durante casi toda la carrera. Solo avanzó dos posiciones por los abandonos de Montoya y Tsolov y finalizó 11º.
