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Suiza levanta la prohibición a las carreras de autos después de 71 años

La Fórmula E fue la única excepción que hizo Suiza en 71 años: una vez en Zúrich y otra en Berna. Getty Images

El país europeo vetó cualquier competencia de deporte motor en pistas después de la Tragedia de Le Mans de 1955. El 1º de julio quedará sin efecto.

El 11 de junio de 1955 se vivió uno de los peores desastres de la historia del automovilismo. Durante la 23ª edición de las 24 Horas de Le Mans, el francés Pierre Levegh no pudo esquivar al Austin Healy del inglés Lance Macklin, se estrelló y los restos de su Mercedes-Benz se catapultaron hacia la tribuna abarrotada de gente. En total, 82 espectadores y el piloto del team alemán fallecieron ese día, que será recordado por siempre como El Desastre de Le Mans.

La conmoción fue total. Mercedes-Benz se había reinsertado en el mundo del automovilismo en 1954, tras el período de la devastada Alemania de post guerra, y había arrasado en el joven campeonato de Fórmula 1 con Juan Manuel Fangio. La casa de Stuttgart le había mostrado al mundo que tenía los autos más veloces y quería también hacer gala de su resistencia. El accidente obligó a una reunión de urgencia del directorio, en la que se decidió retirar el otro auto de las 24 Horas (la carrera continuó) que manejaba el Chueco. No solo eso, al cierre de 1955 Mercedes cerró su programa deportivo y recién tendría participación oficial en el deporte motor en 1989 y no fue hasta 2010 que volvió a tener equipo integral en F1 (había retornado antes como proveedor de motores).

El mundo quedó perplejo con el pavoroso accidente. Francia decidió cancelar cualquier tipo de carrera. De inmediato, Alemania, España y Suiza decidieron suspender el GP de Fórmula 1 que tenían agendado para 1955. En Suiza el veto fue más severo: se prohibieron las carreras en circuitos por ley nacional. Sí se realizaron desde entonces carreras de rally, pero nada en trazados cerrados.

Suiza había recibido a la F1 ininterrumpidamente desde su nacimiento en 1950 hasta 1954 en Berna, en el trazado armado en el Parque Bremgarten. La última edición del GP de Suiza fue en 1982, aunque se corrió en el trazado francés de Dijon por la prohibición reinante.

A principios de este año, en Suiza comenzó a hablarse de la posibilidad de dar de baja con aquella ya vieja ley y finalmente, esta semana el Consejo Federar suizo anunció que a partir del 1º de julio quedará derogada la prohibición de carreras en circuitos cerrados en su país. Habrán pasado entonces 71 años de aquella fatídica edición de las 24 Horas de Le Mans.

Claro, el levantamiento del veto no indica que el automovilismo llegue de inmediato porque Suiza no tiene ningún autódromo. En los 71 años de prohibición hubo una excepción para recibir a la Fórmula E en las calles de Zúrich en 2018 y de Berna en 2019. Esto se dio porque el Consejo Federal aprobó competencias eléctricas. Eso fue todo para un país que tiene en Hinwil la base del equipo Audi y también es de ahí la escudería Jenzer que compite en categorías de fórmula menores. De Suiza salieron pilotos exitosos como Jo Siffert, Clay Regazzoni, Sébastien Buemi, Neel Jani y Marcel Fássler, pero nada de actividad puertas adentro, salvo aquellas visitas de la categoría eléctrica.

Quedó establecido que, a partir del levantamiento de la prohibición, cada cantón deberá evaluar los trámites de autorización de las competencias que se quieran realizar y dar su aprobación teniendo en cuenta el ruido, el impacto ambiental y la seguridad. “Gracias Suiza. Después de 70 años, se ha levantado la prohibición de las carreras en circuito. El Consejo Federal ha puesto en vigor la revisión de la Ley de Tráfico Vial, y los cantones emiten las licencias. Un gran paso adelante para el automovilismo suizo, sus pilotos, sus talentos y toda una industria que llevaba tiempo esperando esta señal. El trabajo comienza”, publicó Laura Villars en sus redes. La suiza intentó ser candidata a presidenta de la FIA en la elección de diciembre, pero su candidatura quedó sin efecto por el controversial mecanismo electoral que tiene a las elecciones a la espera de la decisión del Tribunal Judicial de París.