El reglamento técnico estrenada este año provocó varios dolores de cabeza y Mohammed Ben Sulayem le puso fecha al cambio de normativa.
Nikolas Tombazis, el director de monoplazas de la Federación Internacional del Automóvil, recogió el guante a las fortísimas críticas que reciben las nuevas unidades de potencia por la gran mayoría del espectro de F1 y, en agosto pasado, reconoció: “Esperábamos muchas de las críticas que surgieron. Habíamos anticipado muchos de los problemas que se critican hoy. Intentamos hacer cambios, pero no pudimos debido al sistema de gobernanza que se había aprobado. Cuando llegaron las simulaciones en 2022, nos dimos cuenta de que existían estos problemas. Pero para entonces, el desarrollo estaba demasiado avanzado y algunos fabricantes ya habían invertido demasiados recursos como para poder cambiar radicalmente las reglas”, dijo el griego con pasado en Ferrari. Cuatro años antes del arranque de la nueva era técnica, la FIA supo que se daría de bruces contra la realidad.
Mohammed Ben Sulayem dio una señal clara de que algo no andaba bien, más allá de que algunos pilotos, como Max Verstappen, ya lo había anticipado después de girar en el simulador con la nueva unidad de potencia. El emiratí, presidente de la FIA, decía en julio de 2025 que el futuro serían los V8 y ponía como fecha posible el 2030, un año antes de cumplirse los cinco que se firmaron para la normativa de las unidades de potencia estrenadas en esta temporada.
Clipping, super clipping, batería, carga, descarga, despliegue de energía, boost, gestión, software… Todas esas palabras se sumaron el diccionario de Fórmula 1 con los nuevos motores que están conformados por un impulsor térmico y otro eléctrico que erogan cada uno el 50% del total de la potencia. Las quejas de los pilotos y de parte del público fue fuerte. Para 2027 y 2028 se bajará paulatinamente la preponderancia del motor eléctrico y aumentará el de combustión (por eso se acortarán en 15 kilómetros los Grandes Premios del próximo año).
Ben Sulayem redobló la apuesta y en Ruanda, durante el anuncio de África al calendario de F1, confirmó que en 2030 retornarán los motores V8, cuya última era abarcó de 2006 a 2013. “El nuevo V8 será en 2030”, dijo el emiratí. “Como piloto, lo primero que necesitamos son coches ligeros, así que van a ser aproximadamente 80 kilogramos más livianos, y quizás no debería estar diciendo esto ahora a la prensa. El segundo aspecto es mantener el negocio. Así que, va a ser al menos un 50 por ciento menos en investigación y desarrollo en el motor. Y, en tercer lugar, se trata de los aficionados; se trata del sonido, no del ruido”, agregó. El presidente de la FIA asegura que tiene el apoyo de los fabricantes y de F1.
