Mets 2026: ¿Puede ilusionarse el club, queda temporada o es tarde?

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No sorprende el despido de Carlos Mendoza (3:45)

¿Con el cambio de manager, los Mets tienen aún margen para pelear en la temporada y ser el equipo competitivo que la afición espera?


Ningún aficionado tenía el corazón o la resignación para decirlo en voz alta, pero, con Carlos Mendoza al frente de los New York Mets había una suerte de renuncia tácita a cualquier ilusión en esta temporada. Acudir al parque o ver algún juego de los de Queens por el televisor parece ya parte de la rutina de la derrota.

Cuando todos daban por descartado que ocurriría, la cúpula de Mets decidió separar sus caminos de los de Mendoza y con ello, los aficionados se preguntan, ¿podemos volver a ilusionarnos, ya es tarde, aún hay margen de pelea o el equipo está desahuciado en la temporada 2026?

Bueno...

La realidad es contundente y poco alentadora. Las probabilidades de que los New York Mets alcancen la postemporada se desplomaron por debajo del 6 por ciento, de acuerdo con FanGraphs. Con marca de 35-49 y a 11.5 juegos de distancia en la carrera por el Comodín de la Liga Nacional, el margen de error es prácticamente nulo. Históricamente, ningún equipo ha avanzado a playoffs con un diferencial de carreras tan negativo a estas alturas del calendario. Los Mets han sido superados ampliamente: apenas registran 339 carreras anotadas contra 384 permitidas, un indicativo claro de sus carencias ofensivas y de su pobre ejecución en momentos clave.

Los Mets llegaron a la jornada de este domingo hundidos en el sótano de la División Este de la Liga Nacional, una de las más duras de todo el beisbol. Arriba mandan con autoridad los Atlanta Braves, mientras que clubes como los Philadelphia Phillies y otros contendientes sólidos mantienen un paso firme en la lucha por la postemporada. En ese contexto, Nueva York enfrenta el cierre de la primera mitad de campaña con la presión al máximo: o reacciona de inmediato, o la temporada 2026 quedará matemáticamente viva, pero competitivamente sentenciada.

La franquicia arrastra una tendencia que data de 2025: la incapacidad para remontar en la parte final de los juegos. El equipo del año pasado quedó marcado por no ganar nunca cuando llegaba al noveno inning en desventaja. En 2026, ese patrón de falta de reacción en la recta final se mantiene y limita cualquier intento de cambio de rumbo a través de victorias dramáticas.

En medio del desplome, la organización movió piezas importantes. Andy Green fue nombrado manager interino para el resto de la campaña 2026, después de ocupar el cargo de vicepresidente senior de Desarrollo de Beisbol desde 2023. Ya dirigió a los San Diego Padres entre 2016 y 2019, con un registro de 274-366 (.428). Ahora toma el timón en un momento crítico, con una doble misión: competir con decoro en la recta final de la primera mitad y, al mismo tiempo, trazar el rumbo del futuro inmediato del club. Las lesiones de peloteros clave, como Francisco Álvarez, reducen todavía más el margen de maniobra de un roster que ya había sufrido una profunda reconfiguración antes de este año.

En el corto plazo, los Mets intentan rescatar algo de la campaña. La victoria del sábado por 6-2 sobre los Phillies cortó una racha de siete derrotas consecutivas y alivió apenas un tramo muy exigente de 10 juegos seguidos y 20 en 21 días para cerrar la primera mitad del calendario, donde antes del duelo de este domingo tenían marca de 1-5 en los últimos seis compromisos. El equipo se ubica 13-15 en sus 28 juegos más recientes y 25-27 en los últimos 52. No se hunde del todo, pero tampoco proyecta la reacción heroica que necesitaría para volver a la pelea. Este domingo terminó una estadía en casa de siete encuentros (1-6) ante Cubs (0-4) y Phillies (1-2), y ahora viene el último viaje previo al Juego de Estrellas: tres duelos en Toronto y cuatro en Atlanta, una escala que puede definir si este 2026 sirve para buscar lo imposible o para pensar de lleno en el mañana.

Pese al pobre balance colectivo, algunos destellos individuales aún permiten a sus aficionados sostener una mínima esperanza. El bullpen registra una efectividad de 3.35, la tercera más baja de las Grandes Ligas, y lidera a las Mayores en ponches con 363, señal de que, desde la loma, el equipo todavía compite a un buen nivel. Juan Soto figura como uno de los pocos rostros respetables, representantes de poder, en el lineup: batea para .299, suma 17 jonrones —líder del club en ambos departamentos— y acumula 39 carreras producidas, sólo por debajo de las 46 impulsadas de Bo Bichette.

En sus últimos 37 juegos, desde el 14 de mayo, Soto batea para .326/.429/.659, con 17 extrabases, 28 impulsadas y un OPS de 1.088, cifras que lo mantienen entre los mejores de la Liga Nacional. Acumula ya 261 cuadrangulares en su carrera, la undécima mayor marca antes de cumplir 28 años, y se coloca en compañía de leyendas como Jimmie Foxx, Mel Ott, Ken Griffey Jr. y Alex Rodríguez en cuanto a juegos con múltiples jonrones antes de esa edad. Son estadísticas de élite que pierden resonancia ante la pobreza del panorama colectivo.

En el pitcheo abridor y de apoyo, Freddy Peralta lidera al equipo con cinco triunfos, seguido por Huascar Brazobán, Nolan McLean y Clay Holmes, con cuatro victorias cada uno. McLean aparece como líder de efectividad con un 4.03 que no luce dominante, pero ilustra el estado general del cuerpo de lanzadores. También encabeza al club en ponches, con 106. Estos números completan la fotografía de un equipo con algunas figuras destacadas, pero sin la profundidad necesaria para sostener una temporada competitiva.

¿Cuál es el diagnóstico, entonces?

Bueno, los calamitosos Mets siguen vivos en la matemática. Sin embargo, la lógica del diamante indica que el equipo de Queens necesita más que un milagro y el favor celestial involucra, además, factores que ya no dependen sólo de ellos. Necesitan una combinación, que se antoja casi imposible, de triunfos propios y colapsos ajenos. A estas alturas, el sueño de playoffs se parece más a un deseo que a un escenario real de competencia.

Pero, por eso somos aficionados al beisbol, porque en cualquier momento una mala racha se frena, lo mismo que una buena, porque lo que parece imposible puede suceder cualquier día, y si no lo creen, aquí se queda una pregunta...

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