En la ciudad de Newport (Rhode Island), Roger Federer vivió una tarde inolvidable. Después de haberse retirado como profesional hace ya cuatro años, la leyenda suiza ingresó definitivamente al Salón de la Fama del Tenis. Y con unos invitados muy especiales, como viejos rivales o incluso leyendas, además del amor inconmensurable del público, el ex N°1 del mundo fue testigo de uno de los homenajes más lindos que se hayan hecho en este deporte.
El complejo del Tennis Hall of Fame, con sus impolutas canchas de césped (allí se juega el Challenger de Newport, ex ATP 250), el Teatro Casino y el famoso Museo del Tenis como sus lugares más destacados, fue el encargado de recibir una marea de gente de todo el mundo que accedió a las entradas para este evento. La recepción, claro, fue a tono con la magnitud de lo que se festejaba.
Después de largas jornadas de celebración, donde Federer jugó al tenis con Gabriela Sabatini, John McEnroe o Martina Navratilova, el último día se vistió con food trucks para los fanáticos, mucha venta de merchandising y juegos interactivos para todos. El más jugado, claro, fue el "GOAT Shot", que consistía en golpear una pelota desde el fondo y que pase a través de un pequeño agujero en un cartel de cartón en el centro del campo. La frutilla del postre para los participantes fue el acompañamiento de los hermanos Bob y Mike Bryan, quienes divirtieron a todos y se animaron al desafío (que por supuesto ganaron sin muchas dificultades).
La llegada de las leyendas del tenis y los viejos rivales de Federer a la alfombra roja
Con una impresionante puesta en escena, la alfombra roja fue el plato previo perfecto para la inducción de Federer. Con un cupo limitado de asistencia para este exclusivo evento, pero lleno hasta el máximo, la gente presenció la llegada de las grandes leyendas del tenis. Nombres como Stan Smith (ex N°1 y dos veces campeón de Grand Slam), Billie Jean King (doce majors, número uno y tenista fundamental en la profesionalización definitiva del tour femenino), Mary Pierce (ex Top 3 y ganadora de Roland Garros y el Australian Open) o John McEnroe (77 títulos, número uno por 170 semanas, ganador de cuatro US Open y tres Wimbledon) le dieron un tinte aún más histórico a la inducción de Su Majestad.
Pero claro, tampoco podía faltar la presencia de ex rivales del suizo. Marat Safin, Lleyton Hewitt, o Tommy Haas estuvieron de manera presencial y Novak Djokovic, Alexander Zverev o Grigor Dimitrov lo hicieron de forma virtual, con lindos mensajes para el 20 veces campeón de Grand Slam. Y todos los asistentes, que conformaron una lista final de más de 30 superestrellas, se posicionaron en las primeras dos filas para la inducción de Roger, que también estuvo acompañado por su esposa Mirka y sus hijos.
El amor de la gente por Federer invadió las calles de Newport y el Salón de la Fama
La ciudad de Newport fue una revolución. Miles de personas llegaron para rendirle homenaje a uno de los deportistas que más adeptos tiene. Federer es revolución. Y la gente se lo agradece, claro. En diálogo con ESPN Tenis, el público describió al ex N°1 con palabras como gentleman, icónico, leyenda o ídolo. Allí no importaba la edad: grandes y chicos, gente que lo vio jugar más o menos, coincidía en la importancia del suizo dentro de la historia del tenis. Y todo va más allá de sus títulos.
Es que para la gente, los títulos no lo son todo. La clase y su fantástico revés a una mano enamoraron a más de una generación de fanáticos y no fanáticos del tenis. Personas que se agolparon en todos los rincones, intentaron saltarse alguna que otra medida de seguridad y correteaban con tal de ver, filmar o incluso saludar a Su Majestad. El público fue el color más destacado en la jornada inolvidable que se vivió en la icónica ciudad de Rhode Island. El pueblo nunca olvida a quien lo hizo feliz. Es por eso que nunca, nadie, se olvidará de Roger Federer.
