Leandro Riedi nació en Frauenfeld, Suiza, en 2002, dentro de una familia dedicada a la aviación. Una tradición de generaciones que él decidió romper al enamorarse del tenis. Desde temprana edad, los conocedores del deporte lo etiquetaron como uno de esos jóvenes prodigios con las cualidades necesarias para, en algún futuro, unirse a la nueva camada de profesionales. Entre los que creyeron, su compatriota e ídolo de generaciones, Roger Federer.
En 2020, Su Majestad brindó una clínica de entrenamiento dirigida a las promesas de su país, entre ellos, Riedi. "Ha sido una experiencia única. Fuimos a Dubai a entrenar con el mejor tenista de todos los tiempos. Aprendimos mucho de él. Me dio grandes consejos sobre cómo debo cuidarme mental y físicamente después de cada partido. Y le pregunté sobre jugar y ganar a 5 sets, qué tan difícil es y en qué piensas en ese momento. Hablamos mucho", aseveró quien, en esa misma temporada, en Roland Garros Jr. disputó una final 100% suiza con Dominic Stricker.
Tiempo después, el deportista de 24 años y actualmente 116° del ranking mundial, cosechó los frutos de su trabajada transición de junior a profesional. En Nueva York superó la clasificación por segunda ocasión después de Wimbledon y logró su primera victoria en el cuadro principal de un Grand Slam derrotando al español Pedro Martínez.
Estirando su racha y, tal vez, rememorando aquella pregunta a Federer sobre los partidos a cinco sets, dio vuelta un adverso score (3-6, 4-6, 6-4, 6-4 y 6-2), sorprendió al argentino Francisco Cerúndolo y alargó su mágica estadía en suelo norteamericano. Como si fuera poco, se metió en octavos de final luego de ganarle a Kamil Majchrzak por 5-3 y abandono.
En 2024, justo después de alcanzar el mejor ranking de su carrera, se lesionó la rodilla derecha durante la fase previa del US Open. Las pruebas posteriores revelaron que era primordial entrar a quirófano. En enero del año siguiente, aunque su recuperación progresaba bien, un movimiento brusco durante un entrenamiento le obligó a someterse a otra operación de rodilla.
A finales de marzo de este año tomó una importante decisión al separarse de sus entrenadores. Ganar el Challenger de Busan, Corea del Sur, significaba el camino correcto pero lo que siguió fue tan malo como inesperado: "Hoy me enfrento a mi cuarta cirugía en dos años tras una grave lesión en la muñeca izquierda. No voy a mentir, esta duele. No solo físicamente, sino también mentalmente. Aceptarlo es una de las cosas más difíciles".
Llegó a la definición de la Qualy en Roland Garros pero se quedó con las manos vacías. Viajó al césped británico para disputar torneos Challenger hasta que sintió que debía parar. Solo un barajar y dar de nuevo: "Es hora de sanar, recuperarme y comenzar un nuevo regreso. No me estoy despidiendo del tenis. Simplemente me tomaré un descanso".
