La suspensión de cuatro años a Marketa Vondrousova parece desproporcionada. Más aún después de confesar su falta a corazón abierto: "No quiero victimizarme ni afirmar que están mintiendo descaradamente, pero están presentando todo de una manera terriblemente simplificada. Para quienes estuvimos presentes en la audiencia ante el tribunal independiente, es sumamente difícil aceptar que ahora actúen como si todo hubiera salido bien por su parte y me culpen únicamente a mí. Es injusto que una atleta tenga que sufrir una sanción tan severa cuando no hizo nada que estuviera obligada a hacer".
¿A qué se refiere la tenista checa? En exclusiva para el diario Sport y el sitio web iSport declaró toda la situación que incluye la visita de una comisaria alemana a su domicilio: "En ese momento me asusté porque estaba sola en casa y no sabía qué estaba pasando. Llamé a mi agente, Enrico Molina, y se lo conté. Me dejó unos tres o cuatro minutos y luego empezó a tocar el timbre muy fuerte, unas diez veces seguidas. Presa del pánico porque no iba a parar levanté al perro con el que iba a salir y bajé. Allí estaba ella, parada en la puerta principal, que había agarrado cuando alguien pasó. Fue un gran susto".
Y prosiguió la medallista en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020+1: "Le dije que no sabía quién era, que no la conocía, que era de noche y era tarde. Ella respondió: 'Podemos hacer lo que queramos'. En ese momento, solo quería que se fuera. Una desconocida estaba allí parada, fue terriblemente desagradable. Esto le puede pasar a cualquiera. Creen que pueden hacer lo que quieran, y ahora resulta que, lamentablemente, sí pueden, cuando su confesión no fue tomada en cuenta en absoluto".
"Ya me habían tocado muestras antes, pero nunca a un desconocido tan tarde por la noche. Ese fue el principal motivo de mi miedo, y por eso llamé inmediatamente a mi agente para comprobar si se trataba de un control real. El pasado septiembre, alguien llamó insistentemente al timbre a las diez de la noche. Me encerré en mi habitación. Todavía no sé si era el comisario antidopaje u otra persona. No tienen en cuenta que una persona puede sufrir un trauma real. Para ellos, es un caso cerrado: firmaste el documento y adiós", agregó al respecto.
Incluso, la ex número 6 del ranking mundial femenino, puesto que alcanzó en septiembre de 2023, no puede creer el proceso que afrontó para demostrar su inocencia frente a la Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA por sus siglas en inglés): "Exhiben un documento que firmé bajo coacción, solo para que ella pudiera irse porque no tenía ni idea de quién era. Se jactan de cómo instruyen a los atletas y de que hicieron todo bien, pero la realidad es la contraria. Nos hacen firmar papeles obsoletos. Las normas datan de 2009. El recuadro negro que se suponía que debía leerme dice dos años. No digo que eso sea bueno ni que lo justifique, pero no pueden actuar como si todo estuviera bien y no hubieran cometido ningún error".
El 3 de diciembre de 2025 cambió su vida para siempre: "Es difícil. Lo peor es que te etiquetan como alguien que consumía drogas. Y, sin embargo, nunca he dado positivo en un control antidopaje. Desafortunadamente, esa etiqueta todavía me persigue en cierta medida, y sientes vergüenza, aunque no tengas motivos para ello. Hice todo lo posible por dejar claro que no consumía drogas. Es terriblemente difícil luchar como individuo contra una organización gigante donde los funcionarios envían papeles de oficina en oficina. Vivo con eso todos los días, durante siete meses seguidos. Cada mes hay un atisbo de esperanza de que la situación se aclare, y al final te dan cuatro años, lo que destruye mi carrera".
Resolución en mano, conclusión a la vista y opinión sin medias tintas: "A la ITIA no le importa en absoluto la seguridad de los atletas ni su salud mental. En el juicio, te dicen que lo estás inventando. Como parte de la investigación fotografiaron el timbre de mi puerta, la calle, toda mi casa. Es aterrador. Les envié voluntariamente mensajes privados, registros de llamadas, todo para demostrar que no tenía nada que ocultar. Querían mensajes de las ocho de la noche, cuando llegó la comisaria. Luego también querían mensajes más antiguos, de las cinco de la tarde. Les protesté diciendo que no tenían nada que ver con mis mensajes privados de esa hora, pero tienen derecho a hacerlo según sus normas".
El futuro es lo que la preocupa y la ocupa a la campeona de Wimbledon 2023: "Ahora siento que debo luchar no solo por mí, sino por el principio. Me gustaría mucho que todo saliera bien y que resultara que decíamos la verdad desde el principio. Durante el proceso, uno pierde la fe y experimenta una sensación de total impotencia, pero yo estaba bajo una presión extrema ante el tribunal porque se trataba de mi vida, mi reputación y mi carrera. Intenté responder a todo con la mayor honestidad posible. Y luego llega semejante castigo. Quizás fuimos demasiado optimistas, pero después de todo esto, desde luego que no lo soy. Lo que más me asusta es su poder ilimitado y la absoluta calma con la que destruyen la vida de las personas. Un individuo prácticamente no tiene poder contra ellos".
