Novak Djokovic logró acostumbrar al mundo del tenis a ganar, ganar y ganar. Llegó a su final número 35 de Grand Slam, un auténtico record. Y tiene la posibilidad de alcanzar a Roger Federer con ocho títulos en Wimbledon cuando se enfrente a Carlos Alcaraz en la Cancha Central del All England. "La presión siempre está alta. Sigue muy alta. Todavía siento mariposas en el estómago y nervios cuando salgo a jugar un partido. Por eso, voy a salir a jugar la final del domingo como si fuera la primera, para ser honesto", admitió el segundo del ranking ATP, en conferencia de prensa, luego de ganarle la semifinal a Jannik Sinner.
"La experiencia, sí, puede ser importante en algunos momentos del partido. En el comienzo del partido, en el manejo de los nervios, el manejo de las ocasiones y circunstancias", analizó el campeón de seis de los últimos ocho torneos Major del circuito. "Pero no creo que sea un factor determinante. El que esté en mejor estado mental y físico será el ganador", anticipó el serbio.
Lo cierto es que el domingo finalmente se dará un encuentro definitorio muy esperado. Djokovic y Alcaraz han sido sin dudas los jugadores que más se han destacado en el circuito en el último tiempo. "Creo que esta es la final que más anticipó la gente desde que comenzó el torneo. Será su primera final aquí en Wimbledon. Es muy joven e increíblemente consistente también en césped. No creo que mucha gente esperara que le fuera tan bien en esta superficie porque su juego está armado y desarrollado para polvo de ladrillo o pistas duras lentas. Pero, es increíblemente exitoso en adaptarse, analizó Nole sobre su rival en la final. Y agregó: "Veo eso como una gran virtud. Fue una de mis mayores fortalezas en mi carrera y él lo está haciendo a una edad muy temprana".
Por lo pronto, será el tercer encuentro en el que se vean las caras. El primero en una superficie distinta al polvo de ladrillo y la primera final. Los antecedentes están igualados. El murciano venció en las semis de Madrid el año pasado y el serbio viene de ganarle en las semis de Roland Garros. "Obviamente las condiciones serán distintas. El césped es muy diferente al polvo de ladrillo. Sí, tengo mucha más experiencia en jugar finales de Grand Slams o de Wimbledon que él. Sin embargo, el está en gran forma, muy motivado y con hambre de victoria. Yo también tengo hambre así que tengamos un festín", fiel a su estilo, cerró sonriendo quien es para muchos el mejor jugador de la historia de tenis.
