Se despertó el gigante y, cuando el "Elefante" pisa fuerte, el ecosistema de la URBA siente el temblor. Hindú no solo gana; está volviendo a ser ese equipo que dicta las condiciones del pleito. El último sábado, en el corazón de su mística, se impuso a Belgrano por 39-22 para sellar su quinta victoria consecutiva. Es un inicio de campeonato perfecto y esa sensación de que, pieza por pieza, los engranajes de Don Torcuato vuelven a encajar con precisión.
Bajo la conducción de Santiago Fernández, el equipo exhibe consistencia. No es solo la punta de la tabla lo que ilusiona; es la forma en que dominan los momentos críticos del juego y el deseo de volver después de dos años ausentes, a las instancias de definición del torneo.
Atrás quedaron las batallas ganadas ante Buenos Aires, CUBA, CASI y Los Tilos. Hoy Hindú juega con el hambre de quien quiere recuperar el trono que ocupó por última vez en 2022. Sin embargo, dentro del vestuario, la euforia se cambia por pragmatismo. “Me parece que por momentos el juego que queremos hacer lo podemos imponer”, analiza el capitán Felipe Ezcurra, manejando los tiempos del relato como lo hace con los de la cancha. Con la cautela de quien conoce el paño, agrega: “Me parece que el torneo recién arranca y nos queda un montón para mejorar, así que hoy, me parece, que estamos en ese lugar”.
Como local, el Elefante logró su quinta victoria consecutiva para mantenerse en lo más alto del URBA Top 14 Copa Macro, presentada por Zurich.
Si el rugby fuera una cuestión de demolición, el maul de Hindú sería su maquinaria principal. Es allí donde se cocina la superioridad del puntero y donde Agustín Capurro se ha transformado en un finalizador implacable con seis conquistas en lo que va del campeonato. El hooker, brazo ejecutor del esfuerzo colectivo, pone el foco en la cocina: “Estoy muy feliz por el pack. Estamos haciendo un laburo importantísimo y cuando salen las cosas a uno lo motiva mucho más para seguir adelante”.
Pero el dominio no fue lineal ante el "Marrón". A pesar de la localía, tuvo que trabajar el carácter para destrabar el nudo del partido. “Hoy me llevo la actitud, especialmente en el segundo tiempo de dar vuelta las cosas y corregir los errores que teníamos", explica Capurro, y añade una cuota de autocrítica necesaria: "Lo que tenemos que mejorar es la indisciplina; por ahí los errores que tuvimos nosotros hicieron que el contrario se acerque a nuestro ingoal o que nos haya metido puntos y hay que ir y trabajar esas cosas”.
La estructura de este presente también se apoya en los hombros de otros experimentados. Lautaro Bávaro, un hombre que sabe cuánto pesan las copas, entiende que el liderato es apenas una foto del momento en un álbum muy extenso. “Hay que seguir construyendo sobre eso, pero creo que lo que me llevo es que hubo momentos largos del partido donde pudimos hacer el juego que queríamos”, sostiene el segunda línea. Al bajar a tierra, advierte: “Obviamente hay que mantener la calma, son cinco partidos que es un montón, pero son los primeros cinco partidos al mismo tiempo. El año es larguísimo y hay que hay que ir partido a partido trabajando semana a semana, porque nada va a venir fácil y creo que cada fin de semana arranca un nuevo desafío”.
Más allá de la pizarra y las estadísticas, en Don Torcuato se respira una cohesión que trasciende el campo de juego. Así lo resume Bávaro: “Hay una linda energía, todo el club empujando para el mismo lado y creo que eso es en lo que hacemos una diferencia. Obviamente, después en el juego hay distintas cosas, pero cuando a veces no salen o cuando estás un poco más complicado, creo que esa energía que se transmite dentro de la cancha y que de afuera también nos transmiten, es lo que nos hace seguir adelante”.
El destino inmediato le tiene preparada una prueba de fuego, de esas que definen temple y chapa. La próxima estación será Boulogne para visitar al SIC. Será un duelo de invictos, una prueba para este Hindú puntero y su escolta, separados por apenas un suspiro en la tabla. Un escenario ideal para saber si el paso del Elefante sigue siendo incontenible para generar más grietas en su camino.
