El 2025 quedará en la memoria de Los Pumas no solo por su rendimiento competitivo en el Rugby Championship y la ventana de noviembre, sino por la cantidad de polémicas arbitrales que condicionaron partidos decisivos. El propio Felipe Contepomi y el capitán Julián Montoya reconocieron que la frustración por los fallos fue un tema recurrente: “No controlo los fallos arbitrales. Genera frustración, pero no cuenta para nada”, dijo el entrenador tras la derrota 29-27 ante Sudáfrica en Twickenham.
Durante este Rugby Championship, Los Pumas demostraron siempre estar a la altura de las circunstancias, mano a mano con los mejores equipos del mundo, sin embargo, y a pesar de su intento de prevalecer desde el juego, muchas decisiones de los árbitros terminaron jugándole en contra, lo que provocó críticas y repercusiones.
Uno de los momentos más discutidos ocurrió en la gira por Australia. El árbitro neozelandés Paul Williams sancionó un scrum clave en contra de Argentina cuando dominaba 21-7, y más tarde mostró amarilla a Mateo Carreras por repetición de offsides. La secuencia culminó con un penal insólito y un scrum que permitió a los Wallabies dar vuelta el partido. La jugada final, un supuesto knock-on en la recepción de Juan Cruz Mallía, fue interpretada en contra de los argentinos y derivó en el try de la victoria australiana.
La revancha frente a los Wallabies tampoco estuvo exenta de polémica. En un cierre vibrante, el árbitro Christophe Ridley y el TMO no consideraron un pase forward evidente de Andrew Kellaway a Filipo Daugunu. El try fue convalidado y permitió a Australia sumar puntos bonus que terminaron dejando a Argentina por debajo en la tabla.
En el cierre del torneo ante los Springboks, uno de los focos fue la decisión de Andrea Piardi, árbitro del partido, quien consideró como knock-on una jugada de Canan Moodie que podría haber sido segunda tarjeta amarilla (y expulsión) por interrumpir un ataque argentino con un intento de intercepción. Además, también pasó por alto el contacto de Cobus Reinach con la ovalada y su pie en la línea de touch en la conquista de Malcom Marx.
La ventana de noviembre sumó nuevos capítulos al debate. En Cardiff y Murrayfield, las victorias ante Gales y Escocia mostraron un arbitraje más equilibrado, pero el cierre en Twickenham contra Inglaterra volvió a encender la polémica. El francés Pierre Brousset fue criticado por sanciones inconsistentes en el breakdown y por no revisar con el TMO un tackle tardío de Tom Curry sobre Juan Cruz Mallía, que terminó con el back argentino lesionado de ligamentos. El mismo jugador inglés protagonizó luego un incidente con Contepomi en el túnel, lo que llevó a la UAR a presentar una queja formal ante Six Nations Rugby.
El 2025 expuso un problema que excede a Argentina: la falta de uniformidad en el criterio arbitral. Para Los Pumas, las polémicas no solo afectaron resultados, sino que también pusieron en evidencia la necesidad de mayor transparencia y consistencia en el uso del TMO y en la interpretación de jugadas clave. El debate seguirá abierto, pero lo que queda claro es que el arbitraje deberá trabajar en ajustes y mayor consistencia. La búsqueda de criterios más uniformes y transparentes será clave para que el juego gane en fluidez y confianza de todos los protagonistas..
