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Marcelo Bosch: "Yo pedí patear el penal"

BUENOS AIRES -- "De chico siempre fui muy futbolero; estaba todo el día pateando. Fuera de fútbol o de rugby, yo pateaba. ¿De qué equipo? Bostero, papá". Quizás de esta declaración a Scrum se desprenda el porqué del romance entre Marcelo Bosch y la pelota. Un amor que volvió a tener un momento de éxtasis y arrumacos el domingo pasado, cuando a los 81 minutos y con su equipo abajo por dos puntos, miró los palos, pidió la guinda, la acomodó casi en mitad de cancha y ¡pum! Puntería perfecta + potencia justa = adentro. Festejo loco. Fiebre adrenalínica. Y Paris en silencio. Porque gracias a ese penalazo, Saracens cerró la chapa 12-11 ante Racing Metro y aseguró el pase a las semis de la Copa Europea, el torneo de clubes más importante del Viejo Continente.

Ésta no fue la única bomba del Chelo en su carrera. Tiene varias en el cajón de los recuerdos. "Se me viene a la cabeza una, jugando para Belgrano, contra Alumni en 2006, que sirvió para definir el clásico. También hubo otros, como ante Nueva Zelanda (RWC 2011), Sudáfrica, en Salta, y Northampton, por la Premiership", recuerda.

La tensión que se vivió el domingo pasado, en ese minuto 81, fue bestial. ¿Quién patea? ¿Quién se anima? Los 55 metros que separaban el punto señalado de las haches metían miedo. Los tres penales anteriores habían sido facturados por Charlie Hogdson (2) y Alex Goode. Pero éste... éste era otro cantar. Goode tomó la pelota como para hacerse cargo de la misión. Pero el "¿puedo patearlo yo?", que el Chelo, a la pasada, le tiró al capitán Richard Wigglesworth cambió la ecuación. "¿Estás seguro?", fue el retruque. No hubo más palabras. Bosch tomó la pelota, disparó y la gloria lo abrazó. "Fue una alegría para mí y para todo el club", confiesa el jugador, que desde 2011 para acá es uno de Los Pumas más regulares si hablamos de rendimiento.

-Tomaste la responsabilidad vos siendo el tercer pateador del equipo en cancha, ¿por qué?
-Porque me tenía confianza. Siempre practico con Hodgson, Goode y Owen Farrell. Me gusta que me consideren como una opción viable. Ojo, me encantaría patear todo como cuando estaba en Belgrano, pero no se puede. Por eso aprovecho las que tengo, je.

-¿Tenés alguna técnica de patada?
-Soy muy natural. No tengo una técnica puntual, aunque lógicamente, con los años, uno va madurando y corrigiendo sus errores.

Luego de siete temporadas en el Biarritz francés, en donde padeció las mil y un lesiones, pero que a su vez siempre contó con el apoyo, la contención, de compañeros y dirigentes, Bosch llegó al Saracens inglés hace dos temporadas -comparte plantel con Juan Figallo-. Claro, su talento innato sumado, sobre todo, a su calidad humana lo convirtieron en una pieza fundamental en el andamiaje del equipo. "Estoy en un gran club, en el que me siento muy cómodo. Todos los días se respira un aire especial; un aire con mucha energía positiva. En un placer ser parte de todo esto", cuenta el Chelo, que tiene contrato hasta 2017, por lo que éste, como viene la mano, será su último año con la camiseta de Los Pumas. Sin dudas, el seleccionado lo extrañará en demasía. A él y, claro, también a sus chelazos.