BRISTOL -- Asistir a eventos para gente inteligente como la Conferencia de Análisis Deportivo Sloan del MIT, introduce a una persona común en términos de todo tipo que no se encuentran en muchos lados. Uno de ellos es "sesgo reciente", el cual --si lo defino bien-- es una buena forma de explicar la percepción del valor cambiante para los corredores en la NFL en la primera semana del mercado libre del 2015.
Es cierto que los equipos han gastado más de 60 millones de dólares en el 2015 para nueve corredores veteranos en las últimas semanas, pero a veces somos culpables de emplear noticias recientes y sugerir una tendencia inatacable.
La verdad es que los equipos han dedicado un porcentaje menor de sus nóminas a los corredores en casi cada uno de los últimos 10 años, de acuerdo con cifras proveídas por ESPN Stats & Information. ¿Puede una racha de gastos indicar que el corredor, alguna vez muerto ante los ojos de actuarios e inversionistas, ha alcanzado un camino cíclico y se dirige a una nueva época dorada? ¿O sólo estamos permitiendo que algunos contratos llamativos empañen un panorama sobre la posición que ve su declive a los 27 años?
Desde ese punto de vista ventajoso, una convergencia de factores únicos --no un cambio de dirección en la mentalidad de la NFL-- creó un ambiente para acuerdos que le pagarán a dos corredores al menos 15 millones de dólares este año. (Un tercero, Adrian Peterson, podría obtener 13 millones desde los Minnesota Vikings si así lo desea). Otros siete veteranos han recibido contratos multianuales que les pagarán al menos 3 millones, como muestra la gráfica.
Más importante, no obstante, resulta la gráfica del final. Muestra cuánto dinero han comprometido los equipos por encima o por debajo del promedio para un corredor en el 2015. (No incluye el fichaje de C.J. Spiller con los New Orleans Saints). Con casi la totalidad del gasto fuerte completado, vale la pena subrayar que un puñado de equipos es responsable por la mayor parte, y que dos tercios de la liga están gastando por debajo del promedio de 6.898 millones de dólares por equipo. ¿El promedio de la temporada pasada? Una cifra casi idéntica de 6.784 millones.
Así que, ¿qué podemos decir sobre los corredores en la última semana? Analicemos algunos factores retomados alrededor de la liga:
1. Afluencia de talento: Suena simple, pero probablemente tres de los mejores cinco corredores de la NFL estaban libres o en espera de un contrato esta primavera. LeSean McCoy, quien ha corrido para casi 3 mil yardas en los últimos dos años, recibirá 16 millones de dólares esta temporada desde los Buffalo Bills. Marshawn Lynch, quizá el ingrediente ofensivo más importante de los Seattle Seahawks en sus apariciones recientes de Super Bowl, recibirá 15 millones para asegurar que no se retire. DeMarco Murray, campeón corredor del 2014, está en los libros de los Philadelphia Eagles por 9 millones. La presencia de jugadores élite en el mercado incrementó el valor, especialmente para equipos necesitados de mariscal de campo como los Bills.
2. Defensivas abiertas: Con el incremento de equipos que emplean una versión de la ofensiva "spread", la respuesta natural son defensivas más pequeñas y rápidas que son vulnerables a --sí-- los acarreos. Ahora resulta interesante destacar lo que el coach de los Minnesota Vikings, Mike Zimmer, me dijo el verano pasado en el campamento de entrenamiento. "Defensivamente, porque algunos elementos que llegan del colegial son más pequeños [para enfrentar la "spread"], y luego, en algún momento, el juego terrestre volverá", expuso Zimmer. "Obtienes una línea ofensiva poderosa contra defensivos más pequeños, pienso que tendrás algo. Algún equipo lo hará, algo como Alabama en el colegial. 'Todos los demás son pequeños, así que saldremos con personas más físicas'". Comparen esa declaración con la firma de McCoy en los Bills, junto con el liniero ofensivo Richie Incognito y el fullback de Pro Bowl Jerome Felton.
3. Distribución de acarreos: Los equipos de la NFL han aflojado sus estándares para identificar y emplear un corredor "estelar". De 1998 al 2012, la temporada promedio presentó cerca de ocho corredores con más de 300 acarreos. En el 2013 y 2014, había dos por año, incluso con el total de acarreos a lo largo de la liga en cifras similares. En otras palabras, las preocupaciones sobre desgaste y resistencia se han reducido por el reparto de carga laboral.
4. Especialización: En algunos cosas, entrenadores en jefe y gerentes generales están valuando habilidades específicas que pueden acoplarse a esquemas específicos. El coach de los Eagles, Chip Kelly, ha corrido en 84.3 por ciento de sus jugadas totales desde la escopeta o "pistol" desde el inicio de la temporada 2013. La semana pasada, los Eagles firmaron a Murray y a Ryan Mathews, quienes fueron los dos mejores corredores de la NFL en yardas por acarreo desde la escopeta/pistol durante las últimas dos campañas. Los números no fueron el único atractivo, pero vale la pena subrayar que el primer objetivo de los Eagles --el veterano Frank Gore-- fue uno de los corredores "pistol" originales en la encarnación actual de la NFL para el esquema. En draft del 2015 ofrece muchas opciones, pero nunca será tan simple como lanzar un corredor más joven al esquema.
5. Incremento en el tope salarial: No olvidemos que la NFL añadió otros 10 millones de dólares al tope del 2014 tras un aumento similar en el 2013. Por mucho que nos gustaría atribuir esa decisión a un plan bien pensado, debemos recordar que más espacio disponible --sumado a la conclusión de una ventana mínima de gasto de cuatro años-- puede engendrar una eficiencia menor de finanzas para algunos equipos. En términos simples, podría hacer que los equipos se preocupen menos por seguir tendencias previas del mercado.
Y eso, para mí y algunas personas cercanas, es lo que causó en su mayoría el resurgimiento de los corredores. Tuvimos casos únicos de disponibilidad combinados con el avance de nuevas ideas para usar corredores y flexibilidad financiera añadida, y los dominós cayeron rápido. ¿Es un indicativo del futuro? Demos, por primera vez, un paso atrás en los enunciados categóricos. ¿Por qué no simplemente le llamamos "2015"?
