NUEVA YORK - Desde que los Yankees y los Mets se reunieron por primera vez en un partido de temporada regular en aquella noche del verano de 1997, jugadores de ambos lados siempre han tratado de menospreciar el significado de cada uno de los 99 partidos que se han celebrado en la Serie del Subway.
De cara a su quinta apertura en las mayores, Steven Matz intentaba todo lo posible para mantenerse enfocado horas ante del primer partido de la segunda reunión de la temporada entre los rivales de la Gran Manzana.
Un primerizo en este duelo Yankees-Mets, el joven de 24 años, que se crió a una hora de Citi Field y que desde niño su familia le inculcó un sentido de lealtad hacia los colores azul, naranja y luego negro, simplemente catalogó el más reciente encuentro como cualquier otro de los 147 que ya se habían disputado a lo largo de esta campaña 2015.
Pero en realidad no lo fue ante 43,602 aficionados, que sin lugar a duda, superaron los que llegaron a apoyar a los del famoso uniforme rayado que el viernes por la noche vestían la casaca gris con el rótulo de "NEW YORK" en azul.
Por primera vez desde que abrió sus puertas tras reemplazar al Shea Stadium, que para algunos amantes de la pelota nunca fue tan acogedor a pesar de que sus gradas si estremecieron las pocas veces que se disputaron grandes partidos, Citi Field finalmente pudo sentir lo que era un partido de importancia en el mes de septiembre, algo que en verdad no se había visto por este rincón de la Gran Manzana desde que los Mets sufrieron los grandes resbalones en la recta final de 2007 y de nuevo en 2008, que entonces culminó siendo los últimos días de aquel viejo parque.
Con la llegada de los Bombarderos de Bronx al condado de Queens - por primera vez en la historia del Subway Series que estos equipos se miden en septiembre - la escuadra local finalmente saboreó la linda sensación que es llegar a su propio estadio y en el último mes del torneo jugar un partido primordial donde cada lanzamiento y swing se llevó a cabo con mucha convicción, y que al final los encaminó a un triunfo con marcador 5-1 el viernes por la noche.
El dirigente de los Mets, Terry Collins, estimó lo importante que una serie como esta, ante una legendaria franquicia como es la de los Yankees, puede preparar a los jóvenes, especialmente sus lanzadores, en quien su equipo confía tanto cuando inicien los playoffs en el segundo fin de semana de octubre.
Tal como Matz se benefició de la electricidad que se generó desde las gradas, su compañero Noah Syndergaard, quien estará en la lomita en el segundo partido de la serie la tarde del sábado, se aprovechará de esta única experiencia, especialmente si Collins y los evaluadores deciden que está listo para tomar la pelota en una serie de primera ronda en la postemporada. que probablemente será contra los Dodgers de Los Ángeles.
"Tienes que aprender a jugar en estas situaciones bajo un poco de presión, bajo una gran multitud y la bulla porque eso es lo que va a suceder cuando llegues a la postemporada", enfatizó Collins, cuyo conjunto tratará de aumentar su ventaja en la cima de la División Este y reducir a siete el número mágico para convertirse en campeón divisional.
"Así que creo que esto es parte del proceso de aprendizaje para nuestros jóvenes, pero claramente algo que es una necesidad para que ellos puedan superar esto y puedan ser parte de y ver como es".
El sábado de nuevo sentenciarán que esto solo es otro juego. Pero simplemente no lo es. Es parte de un fin de semana de preparación para una franquicia que anhela acabar tantos años de angustia con una paso a los playoffs y ojalá su primer título desde 1986.
