El italiano voló con su Ducati y ganó la clasificación de Sepang, 20ª fecha del Mundial, en medio de una temporada en la que vivió un sube y baja digno de diván.
Wilhelm Wundt, Sigmund Freud, Jean Piaget e Iván Pavlov son algunos de los padres de la psicología. Entre todos deberían formar un gabinete para tratar de comprender qué le pasa a Pecco Bagnaia en 2025. El primer diagnóstico se cae de maduro: Marc Márquez. La llegada del español al equipo oficial Ducati y su abrumador andar hasta la consagración del título cinco fechas antes del final de la temporada, directamente lo destruyó. Pasó de ser el niño mimado y estrella fundamental de la casa de Borgo Panigale a ser testigo de cómo un foráneo le comía el postre. Y Pecco se deshizo en tiras. Su rendimiento sobre la Ducati fue, por momentos, de amateur, con resultados cercanos al papelón.
Mientras Márquez se floreaba, el italiano, por momentos, se arrastraba en la pista. Bramaba por cambios técnicos en su Ducati, acusó a su moto casi de inmanejable e insegura, mientras el español ganaba y ganaba. Los popes de la marca italiana lo cobijaron, lo cuidaron, dieron vuelta su moto para un lado, para el otro, pero no había caso, nada servía. Y llegó Japón, justo el lugar en el que Marc se consagró. En ese fin de semana, apareció el Pecco campeón de 2022 y 2023, implacable, veloz, ganador, con hambre. Había vuelto.
Pero en la carrera siguiente, Indonesia, volvió el dubitativo, sufrió caídas y su actuación rozó lo vergonzoso. En Australia repitió la pésima actuación. De las últimas cuatro carreras, en tres se fue sin anotar un punto siquiera. En el medio, le oasis de Motegi. Y llegó Malasia, la 20ª fecha. Pecco no pudo meterse en Q2 desde la práctica porque no logró entrar entre los diez. Pero llegó el sábado de qualy y el turinés pasó el filtro de Q1 y… ¡Se quedó con la pole position!
Bagnaia llegó a Sepang envuelto en rumores que apuntaban a su salida de Ducati (hasta se ponía a Yamaha como su destino) y de repente consiguió su 27ª pole position en MotoGP. “Es difícil de explicar. Es una montaña rusa esta temporada, estoy contento, pero estoy calmado”. Llamen a Freud o Piaget…
Pecco largará en punta en el sprint y en la carrera principal. ¿Es candidato a ganar? Y… Sí o no. Vaya uno a saber. En el último parcial de la pista, en el que solo importa el motor, se hizo inalcanzable. Allí perdió la chance de pole Fabio Quartararo, su impulsor de Yamaha no empuja. Pero, claro, ahora el italiano deberá responder con ritmo y tratar de mostrar la imagen de Japón. La transmisión oficial fue directo a Luigi Dall'Igna, director del equipo Ducati, cuando Pecco hizo el 1. Es que el ingeniero tampoco entiende bien qué pasa.
Álex Márquez y Franco Morbidelli completarán la primera hilera de partida a pura Ducati. Quartararo, Pedro Acosta (se cayó en Q2, cuándo no va a andar por el suelo el Tiburón de Mazarrón) y Fermín Aldeguer, quien protagonizó el blooper del día al chocar con su moto contra una pared en le fondo de boxes. El dato: desapareció Aprilia. La marca que dominó en Australia siete días atrás, no tuvo representantes en Q2.
