Peñarol perdió el clásico, es verdad, pero eso no baja la nota de una de las grandes figuras que tuvo el partido en el Gran Parque Central: Facundo Torres.
“El Cuervo”, que llegó pocas horas antes del partido junto a Giovanni González, ingresó en el arranque del segundo tiempo por un Olivera que no tuvo un buen desempeño. El cambio de Larriera surtió efecto y el 10 fue un infierno para todo Nacional.
Parado sobre la izquierda, sus compañeros comenzaron a buscarlo de forma permanente y el jugador asumió el protagonismo. Paredes, desmarques, desequilibrio en el uno contra uno, buena lectura de los espacios. Inquietó una y otra vez, cargó de faltas a Nacional y generó una gran cantidad de infracciones, y obligó a Sergio Rochet a un par de intervenciones clave.
Con su entrada pareció que Peñarol iba a inclinar la balanza a su favor, pero el gol de Ocampo cambió el partido y los Carboneros sintieron el golpe. A partir de ahí, el ímpetu ofensivo de los carboneros perdió eficacia y Torres terminó sin poder desequilibrar en el tramo final del partido. De todos modos, fue el revulsivo de Larriera y demostró que es un jugador clave para el equipo mirasol.
