Sebastián Jaume, golero de Albion, recordó cuando se fue a probar de delantero a otro equipo, con otro apellido, ¡y pasó la prueba!
“Nací en Sauce (Canelones); siendo niño, con tres años, le decía a mi viejo (Diego Jaume, exfutbolista) que quería ser golero, pero él me decía que no. Se retiró y vino a vivir a Sauce, y yo hice todo el baby fútbol de jugador, de nueve. En la 2004 fui goleador en el Artigas y también estuve en la Selección de Canelones, jugando de nueve”, comenzó relatando en La Triple W (awenotv).
El guardametas nacido el 21 de junio de 2006 continuó: “Mis padres se separaron y yo me fui con mi vieja a Atlántida. A los 13 años, me fui a probar a Torque de enganche. Fui quedando, estuve cinco meses, pero era bastante indisciplinado y faltaba a las prácticas, hasta que me echaron. Ahí estuve en Parque del Plata, donde también faltaba y jugaba de enganche”.
“Con 16 años ya no sabía qué hacer, me había aburrido del fútbol y no tenía confianza, la agarraba y la soltaba rápido. Mi viejo estaba en la Cuarta de Rentistas, le dije de ir a probarme a la Sub 16. Me probé de enganche en una práctica y le dije que me aburrí del fútbol; Álvaro Denis que era el técnico en aquel momento y me dijo que faltaban goleros, me metí y le gustó mi personalidad. Arranqué a putear a todos a los gritos, me hicieron un gol en un amistoso ante Peñarol y yo atajaba con el alma. Había algo que me gustaba de ese puesto. A Álvaro le gustó cómo atajé y me dijo que entrenara, que no me iban a fichar. Estuve entrenando seis meses, con dos entrenadores de arqueros (Damián Pedrozo y Franco Marasco). Ahí dije 'Tengo que agarrar cancha'”, narró.
Jaume subrayó: “Cuando jugaba de 10, soltaba la pelota rápido porque no tenía confianza; controlaba, miraba para atrás y tenía que buscar el mejor pase, pero no tenía confianza. De golero, arranqué a ver el fútbol de otra manera, encontré disciplina donde no tenía y así seguí seis meses. Me fui para El Tanque Sisley en la C, donde estuve con Bruno Antúnez, él estaba en Cuarta y yo en Quinta. Entrenábamos en una plaza, estuve seis meses y me fui a probar a Albion, quedé, jugué cuatro partidos, era suplente y ascendimos a la A”.
“Y ahí, estando en Cuarta, pensé en probarme como jugador porque tenía más confianza y más disciplina. Era golero y a veces le enganchaba al nueve rival, y a mí me gustaba. Ahora con más confianza, pensé en probarme como jugador a Miramar, porque no sabía si iba a atajar en Albion. Mi viejo me había dicho que no fuera, porque si Albion se enteraba me podían echar. Quedé en las pruebas de número nueve en diciembre. ¡Había ido con otro apellido! Era Sebastián Méndez, mi segundo apellido”, contó.
El actual guardametas puntualizó: “Yo había terminado el año en Albion y a fin de año me fui a probar a Miramar de delantero por dos semanas. Me escribieron después. ¿Qué hago? ¿Miramar de nueve o Albion de golero? Era para el primer año de Cuarta. Hablé con mi padre y me dijo que ya había hecho todo de golero, que ahora me quede, pero que eligiera lo que yo sintiera”.
“Fue muy difícil (tomar la decisión), pero amo el arco y lo prefiero. Y quedé de golero, me gané el puesto en el primer año de Cuarta, y ahí ya me llamaron a Primera. Se habían jugado cuatro fechas y el golero se fue. Nico Umpiérrez, que es como mi padre en el fútbol, era el entrenador de arqueros en ese momento; me dijo que no tenía técnica, que todo el rato íbamos a entrenar técnica. Yo atajaba de corazón. Soy bastante hábil en mirar al resto y aprender, entonces miraba a Gaizka Gómez; yo era su suplente en Quinta, él tenía técnica entonces lo miraba y aprendía. Nico me dijo que para Primera no tenía técnica, pero que le gustaba mi pasión; entonces entrenábamos toda la semana, a veces no entrenaba ni con Primera, sólo con él. Así estuve años hasta que en 2024 debuté con 19”, concluyó quien en este 2026 tuvo sus primeros partidos en la A.
