Renzo Bacchia, arquero que jugará en Cerro Largo el Torneo Apertura, habló en el programa “Quiero fútbol” (Radio Sport 890) sobre sus metas a cumplir en el club arachán, al que llega cedido desde Independiente de Argentina.
Bacchia, de 23 años, contó que ya había tenido chances de sumarse al arachán anteriormente, pero el Rojo de Avellaneda no había querido que deje el plantel. Sin embargo, en este momento, Independiente incorpora otro arquero, lo que hizo que Bacchia vea con buenos ojos esta llegada a Cerro Largo. “Lo vi con buenos ojos poder venir y sumar. Uno a donde va quiere dar lo mejor y, si puede, hacer historia, apostar para jugar y ser una opción para estar en la Selección, que es mi sueño”, indicó.
El vínculo de Bacchia con Cerro Largo es a préstamo por un año, e Independiente tiene la opción de repescarlo de la cesión a los seis meses.
Si bien Cerro Largo no disputará en 2023 un torneo internacional, Bacchia dijo que el objetivo será disputar alguno de los torneos locales y si no es posible, lograr clasificar al equipo a un certamen continental para 2024.
Acerca de cómo ha evolucionado desde que llegó a Independiente, el golero dijo que la etapa en el Rojo lo ha ayudado mucho a sumar experiencia. En el primer equipo pudo jugar tres partidos que, según dijo, le quedarán grabados para siempre en su memoria. “Debuté contra Vélez, luego jugué con Boca, en uno de esos partidos que uno espera jugar. Después contra Godoy Cruz me lesioné y luego de eso no pude jugar. Pero mejoré un montón, lo tomo para la experiencia y para aplicarlo ahora cuando me toque jugar de continuo, que es lo que uno quiere”, contó.
Acerca de aquel duelo contra Boca, que terminó 2-2, contó que se sentía la tensión por disputar un clásico como esos. “Uno ve por la tele a esos monstruos y después te toca enfrentarlos o jugar con ellos. Había montón de cosas que me pasaron por la cabeza en ese momento, pero dentro de la cancha se va todo y te enfocás en el partido. Te queda grabado para el resto de tu vida. Fue un partido muy especial, hubo una lluvia torrencial, no podíamos ni ver por toda la lluvia. Lo empatamos con lluvia y todo y con la gente alentando un montón, fue impresionante”, recordó el arquero.
Junto a Sebastián Sosa y Diego Segovia, Bacchia fue parte de una tríada de arqueros uruguayos, que compartieron plantel en Independiente, con lo particular de que eso suceda por fuera del fútbol uruguayo. Una particularidad del fútbol argentino que no se ve tanto en Uruguay, es lo mucho que los goleros deben jugar con el pie. “En Argentina, ese estilo de juego ya está inculcado hace bastante. Acá se está empezando a cambiar un poco, ya lo vimos en la Selección. Si bien no pasamos la fase de grupos del Mundial, intentamos otro estilo, se vio en el último partido. Veo que de a poco se está inculcando eso, un poco más de juego con los pies. Hablé con el presidente de Cerro Largo, y vio con buenos ojos que me gustaba el juego con los pies y eso tenía en mente para incorporarme”, dijo Bacchia.
Sobre Sosa, dijo que lo conoce desde niño, ya que lo veía entrenar en Peñarol y era su ídolo. “Me acuerdo de verlo entrenar en el CAR y veía que era un animal, era impresionante, se quedaba solo entrenando con Ladislao Mazurkiewicz. Cuando llegó a Independiente, vi que no cambió en nada. Me aportó mucho en lo personal y deportivo. Al principio tuvo un gran paso por el club, después no se dieron los resultados. En muchos partidos a los grandes capaz que le llegan una o dos veces, pero en muchos nos salvó él, en penales en la hora, en pelotas decisivas. Pese a lo que pasó a lo último fue un gran paso y me quedo con lo positivo”, dijo.
En Independiente, Bacchia fue dirigido por el ex DT de Nacional, Eduardo Domínguez, a quien elogió por su trabajo. “Es un gran entrenador. Más allá de que me haya hecho debutar, he tenido varios entrenadores en Independiente (me marcó mucho Ariel Holan también), pero los entrenamientos de Eduardo eran impresionantes. Me sorprendió mucho que parecía un jugador más, estaba siempre adentro de los entrenamientos y estaba con cada jugador, la intensidad que le metía era impresionante y su equipo de trabajo también era muy bueno. No tuvimos los resultados deseados, pero sí la preparación para hacer un gran torneo. Me quedó la espina de no haberlo ayudado en lo futbolístico porque se lo merecía, por la gran persona y gran entrenador que es. El club estaba muy complicado económicamente y políticamente, la gente ya estaba cansada, hacía bastante que no se ganaba nada y eso pedía la gente, resultados. Nos veía muy unidos en lo grupal, con ganas de entrenar. Tuvimos varias charlas con Eduardo para que se quedara, veíamos que nos hacía bien, pero no ayudaban los resultados y el fútbol es así”, expresó.
