Sin Rodri el madridismo continúa sin un líder y sin la figura clave para conectar al vestuario con la afición
El madridismo necesitaba a Rodri. Aún duele el golpe de su fichaje fallido, después de su Mundial estelar y las semanas en las que parecía tan cerca de llegar al Real Madrid. Ahora el aficionado merengue siente que Rodri se les escapó de las manos. Con el vacío que deja una decepción y el hueco incómodo que sigue reinando en el centro del campo del equipo de José Mourinho.
Sin Rodri el madridismo continúa sin un líder y sin la figura clave para conectar al vestuario con la afición. Un futbolista español sin Instagram que viene de ganarlo todo. Pero en el madridismo las penas no pueden durar más de lo necesario. Rodri les rechazó para jugar en el Barça (con eso la pena se transforma en venganza) y además Mourinho era el que menos le necesitaba.
Es más, Mourinho quería un central y un mediocentro. No quería necesariamente a Rodri, en su fútbol de 'run and gun', de defender en los partidos grandes hasta que su equipo de extremos sacase con vértigo el colmillo. Mourinho no pretende sobar el balón, no le apetece el Mundial de España, sino vengarse por estos dos últimos años sin títulos.
Con la plantilla del Real Madrid, en la que juegan Vinícius Júnior, Kylian Mbappé, Jude Bellingham y Yan Diomande, nunca se jugaría a lo que Rodri quisiera. Se jugaría a lo que quisieran los atacantes.
Y para volver a ganar títulos lo que necesita Mourinho es un central más. Un central de jerarquía, de garantías y ganador, que disipe todas las dudas que generan Dean Huijsen, Antonio Rüdiger, Ibrahima Konaté y Éder Militão, cada uno por motivos bien distintos. Un equipo que defienda sin fisuras y ataque con martillo.
La temporada del Madrid no depende del fichaje frustrado de Rodri o de firmar un mediocentro. La marcará el nivel de su defensa y el don de Mourinho: convencer a sus delanteros de ser las estrellas de siempre pero ayudando como nunca.
